ANUNCIO

XXIX Congreso Argentino de Derecho Internacional
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XXIX Congreso Argentino de Derecho Internacional

XXIX CONGRESO ARGENTINO DE DERECHO INTERNACIONAL

XXIX CONGRESO ARGENTINO DE DERECHO INTERNACIONAL

SECCIÓN DE DERECHO DE LA INTEGRACIÓN

RELATO

“Crisis del Mercosur en el nuevo escenario mundial:

Identidad, proyectos y alternativas de la integración regional”

 

“Mercosur Crisis in the new world scenario:

identity, projects and alternatives of regional integration”

  

Por Jorge Raúl MURILLO*/**

 

 

 

Se inició aquí, en estas tierras mendocinas,

en el mes de enero, hace exactamente doscientos años…

 

Los Andes majestuosos en sus cumbres heladas,

en sus quebradas profundas, en sus senderos pedregosos,

fueron testigos del cruce glorioso,

portador de liberación para medio continente…

 

Contra toda esperanza,

el Pueblo Cuyano y su Gran Capitán,

comenzaban a hacer realidad

aquella idea maravillosa, profética y superadora:

“Mi país es toda la América”…

 

¡¿Quiénno querrá,

en adelante,

trabajar con todas las fuerzas

por la integración de la Patria Grande y su gente?!

 

 

 

 

 

Mendoza – Argentina

 

2017

 

 

 

Resumen:El presente relato trabaja sobre tres ejes: i) el contexto internacional; ii) la crisis del Mercosur; iii) la identidad, los proyectos y las alternativas del bloque regional. El mismo se realiza a la luz de la teoría de la autonomía de Juan Carlos PUIG.

En el actual contexto de una comunidad internacional que transita un verdadero cambio epocal se abordan, sucintamente, los fenómenos de: a) globalización y des-globalización y b) integración, des-integración y reintegración (en particular, se hace referencia al Regionalismo del siglo XXI, representado en los mega-acuerdos regionales de comercio, y asimismo, al Brexit)

En la actualidad crítica del Mercosur se considera la dimensión existencial/estructural del bloque, incluyendo la “situación” institucional de Venezuela. Igualmente, se hace referencia a la agenda externa del bloque (negociaciones comerciales delMercosur con la Unión Europea, con China y la eventual convergencia con la Alianza del Pacífico).

A fin de hallar posibles caminos para superar la crisis se recurre a las ideas de identidad y proyectos regionales, explicitados al hilo de sus distintas formulaciones histórico-institucionales. Luego se presentan las principales alternativas. El autor opta por la vía de la integración inclusiva (con desarrollo integral) y se sugieren tareas prioritarias.Finalmente se acercanconclusiones.

 

Abstract

This paper works on three axes:i) international context; ii) Mercosur crisis; iii) identity, projects and alternatives of the regional block.It is performed in light of Juan Carlos PUIG’s autonomy theory.

In the current context of an international community undergoing a real “epochal change”, we succinctly addressedthe phenomena of: a) globalization and de-globalization and b) integration, disintegration and reintegration (particularly, we make reference to the Regionalism of the Century XXI, represented byregional mega-trade agreements, as well as the Brexit).

In thecritical present of Mercosur,we take into account the existential/structural dimension of the block, including the institutional “situation” of Venezuela. Likewise, we make reference to the block's external agenda (Mercosur trade negotiations with the EU, China and eventual convergence with the Pacific Alliance).

In order to find possible ways to overcome the crisis, we use the ideas of identity and regional projects, made explicit on their different historical-institutional formulations. We present the main alternatives. The author chooses the integration inclusive path (with integral development) and suggests priority tasks. Finallywedeliversomeconclusions.

 

Palabras clave: (Des)globalización – (Des)integración – Regionalismo del Siglo XXI - Crisis del Mercosur – Alternativas – Teoría de la Autonomía

 

Key words: (De)globalization – (Dis)integration –21st Century Regionalism –Mercosur Crisis – alternatives – Autonomy Theory

 

Sumario: Parte I: Introducción.1. Presentación y plan de trabajo. 2. Marco Teórico.Parte II: Desarrollo. Capítulo I: Del escenario internacional actual. 1. Globalización y des-globalización en el cambio de época. 2. Integración, des-integración y re-integración. a) las relaciones (y el debate) entre multipolaridad y regionalismo; b) el regionalismo del siglo XXI; y c)des-integración. Capítulo II: Del Mercosur.  1. Mercosur ad intra. 1.1. Actualidad crítica de la integración regional. 1.1.1. Dimensión de la esencialidad estructural: animus integrationis. 1.1.1.a. Principios estructurales/estructurantes del sistema jurídico de la integración.1.1.1.b.1. Consideración de la situación de Venezuela en el Mercosur. Affectiosocietatis, lógica comunitaria (no contractualista) y enfoque iusintegracionista (no iusinternacionalista). 1.1.1.b.2. Consideración sobre el Parlamento del Mercosur y “su lugar” en el bloque. Participación ciudadana y vigencia del principio democrático. 1.1.1.b.3. Consideración sobre la Participación social y la representación política. 1.1.1.b.4. Consideración sobre la institucionalidad: “tenemos una letra pero vamos por otro camino”. 1.1.2. Dimensión de la interdependencia. 1.1.3. Dimensión de la convergencia. 1.1.4. Dimensión del liderazgo. 1.1.5. Dimensión del sentido estratégico de la integración (y de un enfoque autonómico incremental). 2. Mercosur ad intra. 2.1. Negociaciones comerciales entre el Mercosur y la Unión Europea. 2.2. Negociaciones comerciales entre el Mercosur y China. 2.3. Negociaciones comerciales entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico.Capítulo III: De la identidad, los proyectos y las alternativas regionales. 1. Identidad regional. 2. Proyectos institucionales (y perfiles históricos del bloque).2.1. Confrontando acervo identitario, proyectos/perfiles históricos y doctrina. 2.2. Acervo comunitario. 3. Alternativas.a) Alternativa 1) vía conclusiva dar por terminada la integración. B) Alternativa 2)vía involutiva: mantener el statu quo. c). Alternativa 3) vía del retroceso: a zona de libre comercio (y reducción de la integración a lo económico). d) alternativa 4) vía de la integración globalista: por medio de tratados de libre comercio del siglo XXI. e) Alternativa 5) vía de la integración inclusivista: con desarrollo integral, afirmando –cuanto menos– la idea de unión aduanera.e).1. Tareas prioritarias para una integración inclusiva. Parte III: Conclusiones.

 

Parte I: Introducción.


 

1. Presentación y plan de trabajo[1].

            Losdebates sobre la actualidad del Mercosur y las reflexiones sobre su futuro, sobre los posibles caminos a transitar, adquierenmayor intensidad y necesidad a partir de dos realidades de consideración: ad extra, las transformacionessistémicas que conlleva un cambio de época; ad intra, las diferencias profundas que han surgido en el bloque y que están revelando que el problema no es ya, únicamente,qué tipo de integración puede preferirse sino, también, saber si la integración misma vale la pena.

Con ese contexto, el presente relato trabaja, básicamente, sobre tres ejes: i) el contexto internacional; ii) la crisis del Mercosur; iii) la identidad, los proyectos y las alternativas del bloque regional.

En esa inteligencia, la primera parte presenta el actual contexto de un comunidad internacional que transita un verdadero cambio epocal, signado por una transformación profunda en el sistema y en el protagonismo de los actores principales. En ella se abordan, sucintamente, los fenómenos de: a) globalización y des-globalización y b) integración, des-integración y reintegración; en particular, se hace referencia al surgimiento de lo que se denomina Regionalismo del siglo XXI(representado en los mega-acuerdos comerciales–, su importancia geoestratégica y sus consecuencias jurídico-políticas en la actual realidad mundial/regional) y, asimismo, al Brexitque se manifiesta como fenómeno des-integrador.

Ese marco seráimprescindible para introducirnos en el estudio de (y tratar de comprender, en parte) la actual crisis del Mercosur. Buscaremos, por tanto, describirla, señalar sus causas y sus eventuales derivaciones; nuevamente, remitiéndonos a consideraciones de derecho, de hecho y de política internacional. Inevitablemente, la actual “situación” institucional de Venezuela en Mercosur, será abordada. Al propio tiempo, se repasarán los principales ámbitos en el relacionamiento externo del bloque:aquí se hará referencia a la actual negociación entre el Mercosur con la Unión Europea, a la presencia de China y a la eventual convergencia del bloque regional con la Alianza del Pacífico, evaluando sus viabilidades y/o sus consecuencias..

Todo ello nos habrá de conducir abuscar posibles caminos para superar la crisis. Allí aparecerán las reflexiones vinculadas a la identidad del bloque regional y sus proyectos (al hilo de sus distintas formulaciones histórico-institucionales) y las alternativas que se presentan.

Finalmente, se acercarán conclusiones relativas a las exposiciones desarrolladas y propuestas de futuro.

 

2. Marco Teórico.

A fin de abordar la presente tarea seguiremos, en buena medida, la concepción holísticade la autonomía latinoamericanade Juan Carlos PUIG[2].

            Para el iusinternacionalista argentino, por autonomía debe entenderse “la máxima capacidad de decisión propia que se puede tener, teniendo en cuenta los condicionamientos objetivos del mundo real”[3] y deviene una problemática ineludible para las naciones periféricas, como las latinoamericanas, que requiere partir de una adecuada comprensión de la estructura y funcionamiento del sistema internacional para poder desentrañar los reales condicionamientos que de él fluyen”[4].

            Para la tarea será menester un abordaje integral, holístico. Por tanto, no será suficiente utilizar únicamente el derecho internacional o la teoría de las relaciones internacionales[5].

            Naturalmente, la teoría puigianaasume una visión realista y estructural de la política y del poder e importa, a su vez, una aproximación trialistaal mundo de las relaciones (jurídicas y políticas) internacionales[6].

            Nuestro doctrinario presenta cuatro etapas del camino autonómico: 1) dependencia para-colonial, 2) dependencia nacional, 3) autonomía heterodoxa y 4) autonomía secesionista[7].

            Ahora bien, el tránsito “de la dependencia a la autonomía sólo se puede lograr, según PUIG, en la medida que los países avancen en materia de su propia viabilidad, lo cual supone, no sólo recursos suficientes mínimos, sino también, y sobre todo, élites funcionales, o sea, decididas a emprender el camino de la autonomía.”[8]

            Si en la formulación tradicional la teoría supone la centralidad del Estado, suversión moderna entiende que, en el contexto actual de interdependencia mundial, sólo es posible aumentar el “margen de maniobra” de cada Estado en una dimensión regional[9].

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Parte II: Desarrollo.

 

Capítulo I: Del escenario internacional actual.

 

Re-Orientar” es la consigna con que André Günder FRANK intitula su obra póstuma y en la cual demuestra la existencia de una economía global previa a la hegemonía de Occidente, en el siglo XV, centrada en Oriente (que tiene por centro a China y, en su margen, a Europa), desafiando, por tanto,“la historiografía eurocéntrica y la teoría social que hemos heredado”[10] y proponiendo una explicación holística para comprender la estructura y el funcionamiento del sistema mundial.

La hoja de ruta sugerida por el economista y sociólogo alemán conocedor de América Latina, aun cuando focalice lainvestigación en el pasado, se constituye en valiosa brújula de navegaciónpara el presente y el futuro de un mundo que, al hilo del nuevo milenio, experimentaun “cambio epocal”.

El novum ordo ineunte transita de la unipolaridad hegemónica a la multipolaridad de centros decisoriosy, consecuentemente, a la redistribución del poder global[11], planteandoserios interrogantes sobre el orden y la estabilidad futuros del sistema. Más aún, los actuales esquemas políticos-institucionales de la comunidad internacional son insuficientes para dar respuesta a los nuevos retos globales que conlleva la complejidad de un mundo que se mueve hacia un escenario post-hegemónico[12].

Varios son los indicadores de esta nuevarealidad mundial; entre ellos cabe mencionar[13]: i) el lento declinar del liderazgooccidental delacomunidad internacional; en particular, de Estados Unidos; junto a ii) el ascenso de potencias regionales, en especial, Rusia, China e India, cuyo protagonismo deviene innegable en la arena política, militar, económica y diplomática; iii) la consecuente emergencia del Sur global acompañada del resurgimiento de la idea y la práctica de la Cooperación Sur-Sur (CSS), durante la primera década del siglo XXI[14]; iv) el desplazamiento creciente de los flujos comerciales hacia el Asia-Pacífico, donde los lazos Norte-Sur son reemplazados por relaciones Este-Sur; y v) el paso del dogma de la globalización neoliberal de los noventa, guiada y promovida por las instituciones económicas internacionales, a un “no consenso Post-Washington”.

Estatransformación profunda también revela, en distintos lugares del planeta, su dimensión inhumana y trágica, enescaladas generalizadas de conflictos armados, atentados terroristas, migraciones y desplazamientos forzados, pobreza estructural, desnutrición, carencia de agua potable, transgresión del derecho internacional, contaminación creciente de la “Casa Común”…; en definitiva, graves violaciones a la dignidad de las personas y de los pueblos.

En cualquier caso, el cambio sistémico es constante e irrefutable, aunque incierto e imprevisible…

            Algunas de las principales dimensiones que presenta esta nueva realidad podemos caracterizarlas en: i) globalización y des-globalización en el cambio de época; yii) integración, des-integración y re-integración. A ellas pasamos a referirnos a continuación.

 

1.     Globalización y des-globalización en el cambio de época.

El declive de Occidente, tras cinco siglos de dominación mundial,parece sersu característica peculiar[15]; no obstante, continúa prevaleciendo a escala global pero evidenciandoposturas más defensivas.

            En esa inteligencia; vale decir, en la necesidad de disminuirlos efectos de la interdependencia y la integración mundial en los ámbitos económico, político, tecnológico, comunicacional y cultural, puede explicarse el surgimiento de tendencias socio-políticas de des-globalización –básicamente, en los países centrales– que, al tiempo que buscan contener ese proceso, hacen esfuerzos por proteger los propios intereses, utilizando el poder estatal en defensa delasindustrias locales y los trabajos nacionales que se consideran amenazados por los flujos financieros, productivos e inmigratorios de otras latitudes. De esta manera, se hacen eco de posturas proteccionistas extremas, en el ámbito económico, y de ideologías nacionalistas y ultra-conservadoras, en el socio-político.

            Estas últimas, en particular, pivotan sobre el sentimiento del miedo y avivan actitudes de discriminación, racismo y xenofobia aunque, en rigor –y como bien enseña Adela CORTINA–, correspondería hablar de aporofobia (del griego áporos, pobre, y phobos, miedo) que es el temor, rechazo o desprecio por los pobres, los desamparados, los vulnerables, no necesariamente por los extranjeros[16].

            De modo que no será casual la ocurrencia, en 2016 –ycon pocos meses de diferencia–, de dos fenómenos contestatarios de la cultura globalizante como son el triunfo de Donald Trump, en las elecciones a presidente de Estados Unidos, y la decisión de la población del Reino Unido, referendum mediante, de abandonar la Unión Europea –hecho conocido con el acrónimo “Brexit”–. Previsiblemente, en ambos casosel discurso anti-inmigración fue una consigna importante que, sin embargo, pesó relativamente menos que el deterioro del poder adquisitivo de los salarios de las clases medias y bajas y el miedo a la pérdida del empleo.

            Dicho sea al paso, el presidente norteamericano electo, como habíaanticipado durante la campaña, decidió congelar las negociaciones del Acuerdo Transpacífico (en inglés, Trans-PacificPartnershipTPP), renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN; o NAFTA, por sus siglas en inglés) con Canadá y México, rediscutir el Tratado de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) –básicamente, en relación a los aportes de defensa de los países europeos–, retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre cambio climático, firmado en diciembre de 2015[17], y levantar un muro en la frontera sur… Cinco nuevos ejemplos del repliegue defensivo

            Sólo bastaría agregar que, en un lapso de meses, el mundo pasó de escuchar al ex mandatario Barack Obama impulsar “un mundo sin fronteras” a la tajante definición de Trump en su discurso inaugural ante la Asamblea Legislativa, en febrero de 2017: “Mi trabajo no es representar al mundo. Mi trabajo es representar a los Estados Unidos de América”[18].

            Por primera vez en la historia de los últimos cinco siglos,la expansión arrolladora de la civilización occidental no coincide con los intereses del hegemón. Paradójicamente,si labandera de la globalizacióncomienza aser arriadapor la tradición nor-atlántica,súbitamente, será rescatada y enarbolada por China, cuyo presidente, XI Jinping decía a inicios del 2017:

“Debemos adaptarnos y guiar la globalización, amortiguar su impacto negativo, y entregar sus beneficios a todos los países y todas las naciones (…)

La crisis financiera internacional es otro ejemplo, no es un resultado inevitable de la globalización económica, sino que es la consecuencia de la persecución excesiva de los beneficios por el capital financiero y un gran fracaso de la regulación financiera (…)

La economía global es el gran océano del que no puedes escapar (…)

Nadie resultará el ganador en una guerra comercial (...)

Debemos comprometernos a desarrollar una economía global abierta (…)”[19]

 

            De modo que la posta del liderazgo global, cuanto menos discursivamente, parece estar pasando de manos. La milenaria potencia, en su“ascenso pacífico” (peacefulrise), ofrece al mundo la propuesta de una convivencia armónica entre las naciones –conformepostula la tradicional cosmovisión del Tianxia (天下;“Todo-bajo-el-Cielo”), la cual presupone la unidad de un orden internacional (que incluye a todos) y quese funda en el principio de relaciones y mejoras recíprocas (Guan xi), bajo inspiración china–[20].

            Resulta convincente, entonces, la afirmación de Fred BERGSTEN:

“[S]i miramos hacia atrás dentro de cinco años a partir de ahora, dentro de 10 años, se podría decir que este fue un punto de inflexión, en el cual China avanzó en la dirección de afirmar el tipo de liderazgo global que Estados Unidos ha tenido durante un siglo y del que podría estar abdicando voluntariamente”.[21]

            La presencia de las potencias emergentes[22]; en especial, de China, Rusia, India, Brasil y Sudáfrica (grupo conocido con el acrónimo “BRICS”), plantea serios interrogantes en relación a las bases mismas del orden normativo global. Grosso modo, las respuestas sobre el particular, dentro de la teoría de las relaciones internacionales, podrían encuadrarse en tres grandes perspectivas, a saber: el pesimismo realista, el optimismo liberal y el eclecticismo.

            Parala primera, las potencias emergentes no sólo importan un desafío al sistema inter-estatal westfaliano dominado por Occidente (Estados Unidos y sus aliados) sino que constituyen el paso inicial de la des-legitimación del orden global y de las instituciones multilaterales que el mismo sustenta[23].

            La segunda,en cambio, entiende que el sistema mundial actual brinda a las potencias emergentes incentivos suficientes para su integración al mismo; más aún, ellas representan la última confirmación del orden liberal global: lejos de cuestionar sus bases estructurales, más bien, estarían reforzándolas[24].He aquí la vigencia triunfante del derecho internacional económico que lega la tradición occidental a la humanidad y que se constituye, ahora, en eje vertebrador del nuevo orden constitucional mundial que comienza a cernirse sobre una miríada de pueblos y culturas.

            Porúltimo, las tesituras más eclécticasreconocen un esquema híbrido o mixto de gobernanza global.

            Una versión de las mismas supone que las potencias emergentes buscan preservar el orden global actual pero están contestes en la necesidad de reencauzar el enfoque liberal ortodoxo del mismo. Ello estaría en sintonía con la mayor importancia que tales países otorgan al rol del Estado y, consecuentemente,a una concepción económica que atribuye menor valor al impulso exclusivo del mercado[25].

  Otra perspectiva que, no obstante, implica una “tercera vía”, entiende que no habrá superpotencias (super-powers) sino sólo grandes potencias y poderes regionales (greatpowers). El capitalismo –en distintas versiones– seguirásiendo la forma aceptada en la economía política internacional, los órdenes regionales serán más fuertes que el nivel global y la sociedad internacional será más pluralista –si bien será, principalmente, un sistema de coexistencia, contendrásignificativos elementos de cooperación en torno a problemas o proyectos colectivos (por ejemplo, control de armamentos, medio ambiente, comercio)– y, naturalmente, existirá una distribución más equitativa del poder a nivel mundial en un sistema global densamente integrado e interdependiente. Esta realidad podría denominarseglobalismo descentrado (decentredglobalism) ya que contrasta con el “globalismo centrado” en el cual, bajo el sistema derelacionescentro–periferia una civilización, un poder,se imponía masivamente sobre todos los demás[26].

            Ahora bien, en relación a los BRICS, conviene precisar que realizan reuniones cumbres periódicas, poseen intereses similares o complementarios en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y en Naciones Unidas, y han proyectado un Banco de Desarrollo que aspira a reemplazar al Banco Mundial, pero no constituyen –en sí mismos– un bloque geopolítico o geoeconómico. De ellos, sólo China, como adelantáramos, y Rusia parecen encaminarse a tener un rol global importante, y Brasil es el menor de todos, en términos militares y económicos; sin embargo, junto a India y Sudáfrica (los tres países forman IBSA que, en la práctica, implica un reconocimiento de que no tienen el mismo poder que el resto) amplifican las acciones de China y Rusia en Sudamérica, sur de Asia y África Subsahariana, respectivamente[27].

            En cualquier circunstancia, pareciera que no buscan modificar sustancialmente las reglas y normas establecidas, las cuales les han proporcionado beneficios con escasos costos, sino socializar un orden liberal que ha fortalecido sunotable crecimiento y recurren al multilateralismo para la resolución de los principales problemas globales[28]. Cabe tener presente, empero, que Brasil a partir de la asunción presidencial de Temer, en agosto de 2016, parece no considerar en un lugar destacado a los BRICS; ello conlleva, naturalmente, unaposturaque importa resignar la inserción activabrasileña a nivel internacional, que va de la manocon los intereses de Washington[29].

            Aun aceptandoel supuesto de que cuestionan y desafían la visión occidental de liderazgo, en general, reafirman la vigencia del espíritu de Bandungque fuera propuesto, ya en 1954, por China, India y Myanmar, a través de losentonces primeros ministrosZhouEnlai, ŚrīPandit JawaharlalNehru y U Un, respectivamente,al formularlos Cinco Principios de Coexistencia Pacífica: respeto a la soberanía e integridad territorial de cada país, no agresión, no injerencia en los asuntos internos de otros Estados, igualdad en las relaciones y beneficio mutuo; es decir, principios estructurales propios del derecho internacional contenidos en la Carta de Naciones Unidas[30].

            En cualquier caso, y como bien enseña la historia, es indudable que los países que se transforman en poderes hegemónicos, como posiblemente resulte el caso de China, siempre han influenciadoel sistema global a nivel económico, político, militar y cultural.De tal suerte, es difícil resistirse a la idea de que, a medida que avance la centuria, la versión occidental del orden mundial no sea reemplazada –siquiera parcialmente– por una nueva[31].

            En definitiva, el Sur plantea ora una “reestructuración” de la economía mundial y la conformación de un mundo auto-gobernado, participativo, equitativo y descentralizado, que tiende a democratizar las relaciones internacionales en todos los niveles, en un marco de reciprocidad e interdependencia –este es el reclamo desde distintos movimientos sociales– ora el “reequilibrio del poder global” –que es la postura de las élites dominantes en India, China y la mayoría de los países emergentes–[32].

            Llegados a esta altura, podemoscompartircon GARCÍA DELGADO y RUIZ DEL FERRIER la siguiente conclusión preliminar: “[L]a Multipolaridad en curso pone en tensión dos geopolíticas y tipos de capitalismo diferentes: uno que continua con los parámetros ortodoxos, de austeridad, fiscalista y fuertemente traccionado por el poder financiero internacional y por la lógica de concentración y especulación; y otro más orientado a la economía real, al rol del Estado activo y a lógicas de recuperación de la soberanía popular y de la inclusión social. Una proveniente de la nueva alianza occidental y su pretensión de recuperar el liderazgo regional junto a un capitalismo con tendencias recesivas, especulativas y de carácter concentrador con menos Estado y más iniciativa del sector privado y de las corporaciones multinacionales; frente a otra, la de los Estados emergentes y la de la promoción de la cooperación Sur-Sur”[33].

 

2.     Integración, des-integración y re-integración.

            El cambio del sistema internacional conlleva, necesariamente, transformaciones a nivel regional que se manifiestan en un abanico nutrido de nuevas realidades y perspectivas; por caso, en: a) lasrelaciones (y el debate) entre multipolaridad y regionalismo; b) el regionalismo del siglo XXI; y c)des-integración. Nos referiremos, a continuación, a cada uno de ellos.

            a) Las relaciones (y el debate) entre multipolaridad y regionalismo

            Uno de los debates intensos,en la actualidad, essaber cuáles serán las consecuencias de un mundo multipolar para el regionalismo[34]; esto es, si coadyuvará a su  fortaleza o, por el contrario, a su debilidad.

            Los que sostienen que saldrá fortalecido (entre otros, BUZAN, ACHARYA, HURRELL) consideran, en lo fundamental, que el sistema internacional “no será de superpotencias sino de varios poderes”, dando lugar a una estructura regio-céntrica; es decir, una arquitectura de regiones que sustituirá al esquema de Estados-naciones como actores principales, ya que varias de esas economías emergentes son poderes regionales per se (Brasil en Sudamérica, Rusia en la región de Eurasia central, India en el sur asiático, Sudáfrica en el África sub-sahariana). Este escenario puede definirse como “multilateralismo regional” o, también, deregio-polaridad como un paradigma que brindaría paz y estabilidad al sistema global[35].

            En esa inteligencia, se habla de “mundos-regionales” (regional-worlds)–concebidos en sí y desde sí–, en lugar de un “mundo de regiones” (world of regions) –que denota todavía una regionalización del mundo bajo la hegemonía céntrica de Estados Unidos–[36]. De modo que cabe a las regiones desempeñar un papel central en la próxima lucha por la legitimidad política del poder global[37].

            A contrario sensu, y dadoque el orden multipolar generará fuerzas centrífugas en las regiones porque la emergencia de nuevos actores globales producirá cambios en el análisis costo-beneficio de los Estados pequeños, otra postura entiende que los lazos económicos y políticos no convergirán en los poderes regionales sino que trascenderán la región en todas direcciones, en virtud de dos incentivos: la emergencia de nuevos polos de poder en otras regiones y la necesidad de los Estados menores de una región a minimizar el costo de acceso a recursos externos (mercados, inversiones), manteniendo cierta autonomía política. Incluso, los propios Estados centralesde una región pueden desarrollar proyecciones extra-regionales (por caso, por el interés de acceso a recursos naturales y/o a nuevos mercados) o no necesitará apoyo de otras regiones en organizaciones multilaterales (en gran medida, parte de la estrategia de los países miembros del BRICS).

            De consiguiente, esta “multipolaridad decentralizada” (decenteredmultipolarity), que presenta GARZÓN, puede hacer que Estados pequeños de una región respondan positivamente a fuerzas centrífugas que provengan de otras, sin abandonar –por ello–, los lazos con su poder regional, aunque estos ya no serán exclusivos[38]. Las potencias regionales, con la excepción de China, ya no estarán absorbiendo los productos de los Estados vecinos más pequeños para transformarlos en bienes finales dirigidos hacia los mercados mundiales, como lo hacían antaño. Esta situación aplicaría a la realidad de Sudamérica y del Mercosur: Paraguay, Uruguay, Venezuela, Ecuador y Argentina redujeron su participación comercial en el mercado de Brasil[39].

            b) El regionalismo del siglo XXI

            En correlación conla transformación del orden mundial, el sistema internacional de comercio presenta cambios sustantivos en relación al pasado reciente.

            Elregionalismose exterioriza, ahora, a través de mega-acuerdos regionales de comercio.Los mismos se caracterizan por: 1) el número y el tamaño de las economías involucradas que representan proporciones importantes delproducto, la población, el comercio y la inversión extranjera directa mundiales; 2) el objetivode crear espacios económicos integrados de vasto alcance; 3) la agenda temática de los acuerdos de libre comercio incluye temas no abordados en la OMC[40].

            Esta nueva realidad que descubreun intenso flujo comercial, se despliega en torno a tres grandes espacios geoeconómicos: transpacífico, euroasiático y transatlántico y, básicamente, sobresalen cuatro proyectos mega-regionales, a saber[41]:

1)     En el primer caso, aparece el Acuerdo Transpacífico (TPP: Trans-PacificPartnership[42]), negociado en 2015;

2)     En el segundo, el Acuerdo Transatlántico sobre Comercio e Inversión (TTIP: Trans-AtlanticTrade and InvestmentPartnership[43]); y

3)     En laregión euroasiática cabe distinguir dos ámbitos: i) la zona de Asia Central donde aparece la Unión Económica Euroasiática (UEEA), que es una organización, creada en 2015,y que agrupa a países del antiguo bloque soviético como Armenia, Bielorrusia, la Federación Rusa, Kazajistán y Kirguistán; y ii) el Asia Oriental donde corresponde señalar la iniciativa delanueva ruta de la Seda, denominadaCinturón y Ruta (CYT) –que es impulsada por China a partir de 2013– y,en relación con ella merece mencionarse, a la Asociación Económica Integral Regional (RCEP:Regional ComprehensiveEconomicPartnership[44]).

            Naturalmente, en cada uno de las instancias referidas aparecen jugando un rol decisivo las grandes potencias: Estados Unidos (en el TPP y el TTIP), la Unión Europea (en el TTIP), Rusia (en la UEEA) y China (en CYT y RCEP) que tenderían a establecer, a través deestosmega-acuerdos regionales,un sistema de ejes y rayos (hub-and-spokes) en el cual los centros sereservarían las principales áreas de innovación y la dirección de conjunto[45].

            Si bien estos acuerdos poseen características diferentes, en general –y a salvo las particularidades de cada caso, por ejemplo, CYR– son tratados de libre comercio (FTA: Free TradeAgreements) que, sin embargo,ya no refieren exclusivamente al comercio; en particular, el TTP, el TTIP y el RCEP.

            En esta lógicade Regionalismo del siglo XXIdeben considerarse, asimismo, el Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TISA:Trade in ServicesAgreement[46]) y los distintostratados firmados –por ejemplo– por: Estados Unidos, la Unión Europea, China, Japón, la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), entre ellos y/ocon distintos países y/o bloques regionales[47].

            Sus orígenes se encuentran en las décadas de los 80 y 90, al hilo delnuevo regionalismo y la firma de acuerdos preferenciales de comercio (incluyendo en ellos, grosso modo,los tratados bilaterales de inversión (TBI). Vale la pena aclarar, que el regionalismo abierto (denominación que daba la CEPAL a ese nuevo regionalismo)[48]fue un fenómeno global que reconoce ejemplos enAmérica (por ejemplo, con el Mercosur, en 1991, o con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte[TLCAN, o también, North American Free TradeAgreement – NAFTA], en vigor desde 1994), en Asia y el Pacífico (a partir de los pactos preferenciales que firmaran Japón, la República de Corea y Singapur)[49].

            No obstante, en la actualidad, ese nuevo regionalismo adquiere protagonismo,en el siglo XXI, a partir de la crisis financiera/económica mundial de 2008, que viene a sumarse al estancamiento que desde comienzos de siglopadecían las negociaciones multilaterales en la OMC.

            Paraentender su nueva dinámica –en especial, en el caso del TTP, el TTIP y la RCEP–, cabe considerar: i) la transformación progresiva delanaturaleza misma del comercio internacional; ii) el sistema de producción mundial prevalente en la actualidad, iii) los actores, el contenido y el uso estratégico de los nuevos acuerdos comerciales.

            i) En relación al comercio internacional, corresponde referir que las negociaciones internacionales en el regionalismo moderno(surgido en la posguerra)tenían por finalidad principal–partiendo del ámbito multilateral–la reducción arancelaria: la premisa básica sería “mi mercado por el tuyo” (“mymarketforyours”)[50].

            De allí que todo el sistema de construcción de las relaciones comerciales tuviera por base al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio de 1947 (GATT, por sus siglas en inglés, y que se encuentra incorporado a la normativa de la OMC) cuya lógica es imponer al comercio internacional no la liberalización sino la imposibilidad del cierre de la misma; vale decir, un criterio análogo al de la jurisprudencia francesa llamada “du cliquet”, que prohíbe la regresión pero que no obliga, necesariamente, a la progresión[51].

            Por eso, ninguno de losdos primeros artículos del GATT –que son fundamentales y estructurantes del Acuerdo[52]– pretende abrir la espiral de laliberalización:el objetivo del artículoII, en concreto, es radicalmente distinto–en cierto modo, casi opuesto–ya que se tratade establecer un límite al posible cierrede dicha espiral (es decir, se consolida un cierto nivel de liberalización libremente aceptado por un Estado); en tanto, el artículo I garantiza queese piso sea común para todos losmiembros del GATT[53].

            A su vez, desde el punto de vista económico, el regionalismo moderno nacía a través del artículo XXIV del propio GATT, como también, con el surgimiento de la Comunidad Económica Europea[54] y de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC).  En rigor, era una excepción legalmente autorizada en el marco del multilateralismo[55]. Por eso, en el plano regional (Comunidad Económica Europea, Mercosur) la lógica es principalmente política:los Estados de un bloque regional se conceden ventajas comerciales que no otorgan al resto del mundo y, por tanto, el grado de avance en la liberalización, difiere de un bloque a otro[56].

            Repárese que el Acuerdodel GATTtrata sobre “mercaderías”; esto es, el producto central delasrelaciones comerciales de posguerra que buscaban impulsar los “países centrales”.

            A contrario sensu, el sistemacomercial del siglo XXI finca, según BALDWIN, en la idea de cadena de suministros que refiere a flujos internacionales complejos en la medida que requiere de bienes, servicios, ideas, capital y personas. En pocas palabras, si antes se trataba de bienes “hechos-aquí-para-ser-vendidos-allí” (made-here-sold-there), siguiendo la lógica del producto terminado de fabricación nacional, ahora se trata de mercancías (que van incorporando valor a medida que “cruzan fronteras”) que respondenal criterio “hechas-en todas partes-vendidas-allí” (made-everywhere-sold-there)[57].

            Dada esta “tendencia creciente a que los bienes finales ya no se produzcan en un solo país, [l]as actividades de investigación y desarrollo, producción, servicios de apoyo, distribución, comercialización, finanzas, servicios posventa y reciclaje del producto se realizan en varios países. En consecuencia, más que especializarse en la producción integral de bienes o servicios finales, los países se especializan en determinadas tareas o segmentos del proceso productivo[58].

            En otras palabras, el comercio internacional del siglo XXIseestaría volviendo más complejo y sería el resultado del nexo comercio/inversión/servicios; esto es, del entrelazamiento de: i) el comercio de bienes; ii) la inversión internacional (v.gr., en instalaciones de producción, tecnología y relaciones comerciales a largo plazo); y iii) el uso de servicios (de infraestructura, de telecomunicaciones, de transporte, finanzas relacionadas con el comercio, despacho de aduanas, etc.)[59]

            ii)A su vez, el cambio en la lógica del comercio deviene de la creciente transformación del sistema de producción internacional.

            La clave para el nuevo siglo parece fincar enel despliegue de las cadenas globales de valor (globalvaluechains) mediante la recombinación de la tecnología y otros factores de elaboracióna nivel transfronterizo. Elsistema productivo implica empresas de alta tecnología (de naciones con salarios altos) que demandan combinar sus conocimientos de gestión, comercialización y técnica con mano de obra baratade los países en desarrollo (high-techfirmsfromhigh-wagenationsand low-wagelabours in developingnations); de esta manera,las exportaciones de un país se vuelven más competitivas basadas no tanto en la lógica arancelaria (que facilita el movimiento de bienes) sino en el movimiento (a través de los países) de bienes, tecnología, trabajo y capital en el contexto de las redes de producción internacionalizadas. Este“préstamo tecnológico”se verifica a través de distintas formas (y/o denominaciones) jurídicas, a saber: filiales extranjeras, jointventures, des-localización (offshoring), re-importación, plataformas de exportación, etc.[60]

            iii) Ello conlleva, inevitablemente, a analizar los actoresde los nuevos acuerdos comerciales; y también su contenido y su uso estratégico.

            El nuevo regionalismoconllevauna alta dosis de geo-política y unuso estratégico delos mega-acuerdos regionales en un contexto de parálisis de las negociaciones multilaterales[61]. En esa actividad cabe mencionar a las principales potencias del mundo actual (básicamente, Estados Unidos, pero también, la Unión Europea, Rusia y China) pero, en modo alguno, cabe excluir el rol decisivo de las corporaciones trasnacionales.

            En relación a las primeras, es evidente que el ascenso de las potencias emergentes, en especial, de China y su creciente influencia sobre el sistema internacional y, en particular, en el Asia Pacífico, sumado a la necesidad de la alianza nor-atlántica de asegurar su protagonismo en un orden mundial en transformación[62], como señaláramos, produjo la necesidad de la diplomacia comercial americana de firmar tratados consistentes con el template de los acuerdos asimétricos Norte-Sur los que, inicialmente, fueron bilaterales y, posteriormente, se “plurilateralizaron”, profundizando los resultados plasmados en los acuerdos pre-existentes. De este modo, se instalan modelos regulatorios (poderosos instrumentos jurídicos) como herramientas destinadas a producir gobernanza en el comercio internacionalque, eventualmente,pueda extenderse al resto de la comunidad internacional, en virtuddel peso relativo de sus miembros[63].

            En particular, la estrategia comenzó por el despliegue del NAFTA y otros acuerdos bilaterales de libre comercio y, en una lógica incremental, se despliega hacia el Pacífico con el TPP, hacia la Unión Europea con el TTIP y hacia el resto del mundo con el TISA.

            En el caso del TPP, que involucra a doce países con litoral sobre el Pacífico (entre ellos a Japón), se deja fuera, al menos de inicio, a China y a India. De este modo puede “diseñarse” la regulación del comercio mundial hacia el futuro sin la presencia de los dos países asiáticos. Queda claro que Washington busca consolidar un círculo propio, evitando –en particular– el poder influyente de China de modo que, de ser admitida con posterioridad, tendría escasa capacidad de modificar sustancialmente la normativa acordada.

            Asimismo, el TTIP –en tanto se negocia entre países desarrollados; esto es, entre Estados Unidos y la Unión Europea (y en esto difiere del TPP)– parece menos probable llegar a un acuerdo en el corto plazo– la intencionalidad regulativa es similar.

            Los nuevos acuerdos comerciales (mega)regionales (en particular, respecto al TTP y al TTIP)despliegan en relación a los acuerdos negociados a nivel multilateral en la OMC, una regulación más profunda(temas OMC+) y más extensa (temas OMC x)[64]que suele establecer el criterio de “listas negativas”, en virtud de la cual sólo quedan excluidaslas materiasque expresamentehubieran sido enumeradas en las listas de excepciones (con ello, se cambia la lógica imperante a nivel multilateral).Un punto clavelo constituye la protección de la inversión extranjera a través del establecimiento de Mecanismos de Arbitraje para dirimir las controversias Inversionista-Estado (no al revés), con la intención de “saltear” la revisión judicial de los mismos; entre otras características.

            Esta mayor cobertura temática se debe, como se adelantara, a que el enfoque ha cambiado: antes se buscaba maximizar la ventaja comparativa de un país (en el que las empresas producían, o se instalaban para producir); ahora se intenta aumentar la competitividad de la cadena de valor acrecentando su rentabilidad y disminuyendo sus costos. Antes el comercio tenía una lógica –preferentemente– estatal (aunque comerciaran mayormente las empresas, se pensaba a partir de la frontera de los Estados; es decir, de manera trans-fronteriza); ahora es –mayormente– corporativa (des-localizada; vale decir, va más alláde una únicafrontera; es pluri-fronteriza”).

            Incluso más, en los nuevos acuerdos comercialesel criterio básico de negociación internacional pareciera condensarse en la fórmula“fábricas del Norte por reformas (para acoger a dichas fábricas) en los países del Sur” (NorthernfactoriesforSouthernreform) y, en buena medida, tiene una dimensión bilateral (dentro de cada acuerdo regional)puesto que las empresas provienen de una nación industrializada (v.gr., Estados Unidos, Japón, la Unión Europea) y la reforma es realizada por un país en desarrollo (v.gr. Tailandia, Filipinas)que permite la des-localización de la corporación y su establecimiento, con bajos salarios, en ese país (ahora receptor de alguna/s de las etapas de la cadena)[65].

            Por eso, los aranceles que se aplican sobre los productos intermedios importados son “sólo una parte” de la negociación comercial.También resultan necesarias garantías en relacióna: transporte de mercaderías, telecomunicaciones, despacho en aduanas, traslado depersonal especializado (gerentes y técnicos), acceso a mercados, protección de la propiedad intelectual, apertura del capital y de los mercados financieros a los flujos de inversión interna y externa, libre repatriación de réditos y menores “costos laborales” para aumentar la competitividad de la cadena[66].

            STIGLITZ y HERSCH, en relación al TPP, han hecho notar que el resultado real de tal regulación permitiría a las empresas farmacéuticas extender por largo tiempo sus monopolios sobre los medicamentos patentados, excluyendodel mercado a los genéricos (que son más baratos) e impidiendo a los competidores introducir nuevas medicinas durante años; todo lo cual conspiracontra la sana competencia y aumenta los precios para los consumidores en todo el mundo. En severa crítica al acuerdo, lo han tildado de farsa que nada tiene que ver con el “libre comercio”pues“se trata de un acuerdo para gestionar las relaciones comerciales y las inversiones… en nombre de los grupos de presión empresariales más poderosos de cada país.”[67]

            De consiguiente, no pareciera incorrecto sostener que los mega-acuerdos comerciales resultan funcionales a las estrategias corporativas trasnacionales en tanto permiten “asegurar” mercados y, a su vez,influir en la “administracióndel comercio mundial”, con riesgo desustentabilidad para las empresas más pequeñas y los derechos laborales y disminución de potestades soberanas de los países, incluso de los más poderosos. Un hecho que no ha dejado de serpreocupante ha sido el acceso restringido al público para consultar el texto del tratado durante el proceso de elaboración y negociación, trato diferente al otorgado a las grandes empresas[68].

            Además de los recaudos detallados, el Mercosur deberá tomar en consideración es que los Estados poderosos utilizan la “estrategia de fragmentación” al negociar los acuerdos comerciales. En línea con el argumento de BENVENISTI, al evitar (o al salir de) las negociaciones multilaterales, que son más amplias e integradoras y optarpor acuerdos más exclusivos (más reducidos en número de países) y funcionalmente definidos (TPP, TTIP, etc.), las naciones más poderosas pueden limitar gravemente las posibilidades de los Estados más débiles y afectar la toma de decisiones democráticas porque carecen de voz y poder para negociar en condiciones de igualdad. De este modo se benefician de la asimetría de poder sin asumir responsabilidad algunas por las deficiencias del sistema jurídico global y, a su vez, los inversionistas extranjeros se benefician de los resultados del proceso[69].

            Otro aspecto, igualmente sensible y estratégico, loconstituye la prohibición de establecer los denominados“requisitos de desempeño” (u obligaciones de resultado) que implican exigencias de distinto tipo que se imponen a los inversionistas extranjeros con la finalidad de contribuir al desarrollo económico del país receptor, por ejemplo, a través de la obligación de exportación de un porcentaje de su producción de bienes o servicios,o un contenido de componentes o servicios nacionales en su producción, o la obligación de transferencia de tecnología[70].

            Del otro lado del Pacífico, China (中国, ZhongGuo:“Reino del Centro”, en mandarín)como parte de su estrategia geo-política y, a la vez, como alternativa al TPP y al TTIP impulsados por Estados Unidos, desarrolla laintegración mega-regional(en el espacio euroasiáticoy en la cuenca del Océano Índico) a través del denominado Cinturón y Ruta (CYR - yidai-yilu, —带一路). A ello habrá que sumar la Asociación Económica Integral Regional (RCEP:Regional ComprehensiveEconomicPartnership), propuesta en 2012, el Área de Libre Comercio de Asia Pacífico (ALCAP), basada en un proyecto previo de la APEC, propuesta en 2014[71] y la Organización para la Cooperación de Shangai (TheShangaiCooperationOrganization, SCO)[72].

            Lainiciativa CYR, también conocidacomo OneBelt, One Road (OBOR; “Una Franja, Una Ruta”) o “Nueva Ruta de la Seda” ­–fue formulada porel gobierno de XIJinping en 2013 y se basa en un proyecto-marco para laconstrucción de una red de conectividad desplegada a través de corredores terrestres y marítimos que unena China con Eurasia, Oriente Medio, Europa y África, comprendiendo programas de cooperación y proyectos en las áreas de infraestructura, inversión y comercio. También abarca temas ciencia y tecnología, investigación, intercambio cultural y educativo.

            La principal institución financiera de CYR es elBanco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB:AsianInfrastructureInvestment Bank)[73].Otra entidades el Fondo de la Ruta de la Seda (Silk Road Fund).

            Específicamente –y en tanto acuerdo de libre comercio– la RCEP puede entenderse como competidora del TPP. De este modo China busca consolidar su posición en Asia y, junto a los países de ASEAN, lograr expandir la política comercial externa, principalmente, a partir de la reducción de aranceles y la eliminación de barreras no arancelarias. A diferencia del TPP, la RCEP parece no implementará reglas específicas para empresas estatales ni grandes avances en la liberalización del comercio de servicios[74].

            De manera que, hay dos modelos demega-integración comercial, con enfoques bastante diferentes: de un lado,la “RCEP sigue un modelo de consenso del estilo ASEAN, centrado en recortes arancelarios y con una mayor flexibilidad para que los miembros procedan de acuerdo con su nivel de confort, mientras que el TPP propone una mayor integración con disposiciones más profundas”[75].

            Resumiendo:de cara al posicionamiento geo-estratégico en un mundo en transformación, Occidente apuestapor laultra-regulacióndel comercio internacional (que excede, en mucho, a la materia comercial); en rigor, es una ultra-regulación que conlleva una des-regulación(de un pléyade de materias: laboral, fiscal, financiera; etc.) y que persigue la aplicación de técnicas “disciplinarias” incluso frente a los países desarrollados limitando o neutralizando, en definitiva, el propio poder normativo del Estado[76].

            Más aún, no es verdad que se defienda el libre comercio; al contrario, el mismo se vuelve un concepto limitado y bastante retórico desde que “el comercio intra-empresa… llega a alcanzar el 60% del comercio mundial”[77]. 

            Específicamente y en relación –ahora– al plano multilateral, cabe decir que el principal problema que plantean los mega-acuerdos regionales, es que se concreten sin que se hubiere restablecido la fortaleza del sistema multilateral global (OMC) puesto que, siendo preferenciales, “incluyen compromisos que generan ventajas sólo para los países participantes y tienen por ende un alcance discriminatorio con respecto a aquellos países que en ellos no participan. Tienen por lo tanto un potencial efecto de fragmentación del sistema comercial internacional”[78], que es el único nivel donde –al menos en lo formal– todos los países tienen un voto.

            c) Des-integración.

               El Brexit[79]importaun punto de inflexión para la Unión Europea, una instancia de des-integración regional. Más allá delaprevisión de salida del bloque europeo (cuya reglamentación esta prevista en el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea[80]) y, cualquiera sea el resultado que arroje la negociación entre el Reino Unido y los “representantes de Bruselas”, es indudable que se constituyeen uno de los signos de los tiempos, a nivel sistémico.

            Constituye el primer caso de retiro del bloque y, necesariamente,implicará un proceso con dificultades técnico-jurídicas puesto querequerirá, entre otros aspectos: la elaboración de normativa interna que replique los contenidos de reglamentos y  directivas que son directamente aplicables, la renegociación de los acuerdos internacionales del Reino Unido con la propia Unión Europea y con los países de Asia, América Latina y África con los cuales el bloque tiene asumidos compromisos,la negociación sobrelos vínculos que habrán de existir con la “Unión”dada la pérdida de los privilegios que derivan de la membresía comunitaria[81].

            Por lo pronto,no sólo se resquebrajael viejo criterio de irreversibilidad del proceso integrador[82], también se plantean serios desafíos paraEuropa en un triple dimensión: la permanencia de algunos Estados miembros, su relevancia e influencia internacional como bloque, en el mediano y largo plazo, y la realización efectiva de los derechos humanos de sus ciudadanos que contribuye, decididamente, ala adhesión y al respaldo de las sociedades nacionales de la empresa integradora.

            De los aspectos referidos, el último es clave y explica en buena medida –como adelantáramos–, la desilusión respecto al “proyecto integrador” y/o la “burocracia comunitaria”. Es que la concepción misma de la integración, forjada en la visión sabia y estratégica de los padres fundadores de Europa (Adenauer, Schumann, Monet, de Gasperi, Spaak; entre otros) ha perdido dirección, consistencia y espíritu.

            Indudablemente, el sueño de una Unión Europea concebida como zona de paz, económicamente desarrollada y socialmente incluyenteparece no corresponder, en su totalidad, a la realidad actual. Los valores de tolerancia y de solidaridad junto a la divisa superadora de la “unidad en la diversidad” se encuentran sometidos a un duro escrutinio.

            Desde hace décadas pero, particularmente, con el nacimiento del euro (que estableció un sistema rígido, privando a los países del Sur, menos desarrollados, de la posibilidad de ejercer la soberanía monetaria como una de las posibles herramientas para adecuarse con flexibilidad a los niveles de los más prósperos), primero, y con la crisis financiera internacional del 2008 (que terminó prefiriendo el salvataje del sistema bancario a expensas de la salvaguarda de las condiciones fundamentales de trabajo y seguridad social de los ciudadanos –esto es, nacionalizar las pérdidas de entidades crediticias; una solución radicalmente distinta a la implementada en Estados Unidos–), después, es indudable que se resquebrajaron las dimensiones sustantivas del proyecto integrador: la igualdad de los socios, la promesa de prosperidad, lademocracia material –no sólo formal–.

            A ello habrá que sumar, la creciente disparidad de distribución de poder en la toma de decisiones; básicamente, a favor de Alemania,la preferencia por la lógica de la austeridad económica y la pauperización progresiva de los sectores sociales más postergados. Al mismo tiempo, la gente siente que “Bruselas queda demasiado lejos”: el Parlamento europeo no es una Asamblea Nacional.

            En particular, en relación al euro, resulta esclarecedor el pensamiento de STIGLITZ para quien la moneda común no logró ninguno de sus dos principales objetivos, a saber: prosperidad e integración política. Por el contrario,ha aumentado la desigualdad al interior del espacio europeo.En esa inteligencia, quizá no resulte ilusorio pensar que la salvación del proyecto integrador pueda tener por precio su moneda; vale decir, su profunda readecuación y/osu final[83]. Huelga decir que las decisiones gubernamentales nunca son asépticas: toda decisión política favorece algún interés[84].

            Igualmente, conviene tener presente dos claudicaciones jurídico-políticas en la génesis de la actual crisis, íntimamente vinculadas al enfoque neoliberal comunitario: léanse; la transformación del Estado de bienestar en régimen liberaly la consagración del federalismo económico sin unidad política(esto es: moneda y banca centralizadas sin poder político unificado).

            La respuesta es clara: la lógica del mercado prevalece de modo sostenido sobre la democracia efectiva. Allí puede reconocerse, entonces, la presencia gravitante del Banco Central Europeo, de la Comisión Europea y de, incluso, el Fondo Monetario Internacional (denominados, en conjunto, “la troika”) como el poder excluyente en el manejo de las situaciones de crisis ante la ausencia de una clara conducción política regional.Los teóricos del federalismo europeo no podrían haber imaginado jamásescenario semejante.

            No obstante, la dimensión jurídica humanista es crucial–y la que más urgentemente requiere cumplimiento– ya que Europa, como entidad política donde rige la democracia y el estado de derecho, edificó buena parte de su camino munida de la fiel observancia del Convenio Europeo sobre Derechos Humanos, el cual“se sustenta en una política de integración europea y a su vez la sustenta a ella”[85].

            Por eso“los electores dejan de ver a Europa como una salvación y la perciben ahora como una amenaza para sus respectivas sociedades: … Europa ya no es sinónimo de paz y prosperidad sino de miedo al desempleo, de pérdida de soberanía y de inseguridad cultural”[86].

            De manera que el euroescepticismo parece haber devenido en resistencia a la integración[87]. Si bien a lo largo de toda la historia del Parlamento Europeo ha habido partidos o facciones partidarias euroescépticas, el salto del ámbito político nacional al parlamentario regional se manifiesta claramente a partir de la Cuarta Legislatura (1994-1999), cuando ingresan por primera vez representantes de partidos políticos anti-integración; vale decir, el euroescepticismo no es un fenómeno reciente pero ha devenido significativo desde los inicios de la crisis[88].

            Un espacio integrado que se ha vuelto más desigual, con reducción y privatización de los servicios públicos y desregulación de los factores de producción, encuentra posturas contestatarias tanto en los partidos de derecha como en los de izquierda que se hacen eco del miedo y la desesperanza[89]. De tal guisa, el proyecto europeo deviene contradictorio y estancado; prueba de ello es que a partir de la crisis de la deuda, los países del Sur culpan a Berlín de lo que les ocurre, mientras que los países del Norte señalan a Bruselas como la responsablede financiar a los del Sur[90].

            Sin embargo, uno de los mensajes más profundos del Brexitradicaría ensurechazo alderecho trasnacional. Este aspecto ha sido explicitado por MICHAELS, quien entiende que la Unión Europea es unarquetipo definitivode orden legal trasnacional, que responde a las características sustantivas de la tradicional definición brindadapor JESSUP (que lo entiende como aquel que regula las acciones o eventos que trascienden las fronteras nacionales y que, por tanto,incluye tanto aspectos civiles como penales, elderecho internacional público y el privado y, asimismo, el derecho nacional–público y privado–. Naturalmente, los sujetos jurídicos no son ya únicamente los Estados sino, igualmente, las organizaciones internacionales, las corporaciones y los individuos)[91].

            Los votantes a favor de abandonar el bloquerechazan, por tanto, el carácter trans-estatal del derecho comunitario europeo idealizando, de consiguiente, la soberanía estatal propia del derecho internacional del siglo XIX; vale decir,reivindicando una población nacional sin extranjeros, un territorio firmemente controlado, con fronteras cerradas, y un gobierno británico que no necesita compartir autoridad alguna con Bruselas[92].

            Si la idea primigenia y optimista fue la de prever un orden legal internacional abierto, sin límites precisos entre lo doméstico y lo internacional (el fenómeno de la globalización es prueba de ello), es indudable que, tanto para el antiguo magistrado de la Corte de La Haya como para la Unión Europea, la centralidad de la autonomía de la voluntad de los individuos está íntimamente relacionada con la competencia en el mercado, propia del sistema capitalista, y conlleva, inevitablemente, un criterio elitista de las relaciones internacionales y del poder. El derecho trasnacional produce, de este modo,una nueva estratificación de la sociedad mundial[93].

            Pues bien, el Brexit implicaría la sublevación de la gente contra un proceso de toma de decisiones (decision-makingprocess) en el que no se siente representada. Más aún, si existen problemas trasnacionales, sus soluciones no necesitan del nivel supranacional; al contrario, reclaman un enfoque nacional que defienda los valores de la comunidad. De este modo, también el Brexit estaría señalando que el derecho tiene una dimensión simbólica (no meramente pragmática)y que, quizá, la trasnacionalidad jurídica –al menos en su actual formulación– es parte del problema, no de la solución[94].

            A los efectos del Brexitsobre la realidad regional y mundial[95], habrá que sumar laelección de Trump en Estados Unidos, a la cual nos hemos referido supra.

            Ambas circunstanciashan paralizado, en lo inmediato, la negociación de los mega-acuerdos regionales(TPP y TTIP), produciendo una suerte de “hibernación” o ralentización de la misma, conforme lo expresado por DA MOTTA VEIGA y RIOS. Este extremo, por el momento, produce cierta distensión en los efectos negativos que el eventual establecimiento de dichos tratados podrían conllevar para la competitividad de los productos del Mercosur. Al mismo tiempo, el bloque debería aprovechar la oportunidad de repensar su presencia internacional, básicamente, a través del despliegue de una estrategia de convergencia ad intra y hacia América Latina[96] (un tema sobre el que volveremos más adelante).

            En cualquier caso habrá que tener presente que la lógica de la ultra-regulación comercial no ha concluido. Al contrario, el mismo impulso de los intereses trasnacionales corporativos(los gobiernos nacionales tienen cada vez menor peso para enfrentar los lobbies internos, en las negociaciones internacionales[97]) y las actuales negociaciones de otros tratados(entre ellos, por caso, el de Libre Comercio de la Unión Europea con Canadá, con Japón y, en su caso, con Mercosur) previenen de la importancia de reflexionarsobre la trascendencia de los nuevos desafíos para el mundo, para la región y para el Mercosur.

 

Capítulo II: Del Mercosur

 

            A partir del marco de un escenario mundial transformado –y en transformación–, con profundas consecuencias a nivel regional, pasamos a abordar la realidad del bloque regional en su actualidad crítica.

            De inicio corresponde dejar asentado que, a partir de su creación, el Mercosur produjo aspectos altamente positivos: consolidó la situación democrática de sus Países Miembros, aumentó el intercambio entre distintos sectores de las sociedades nacionales[98], incrementó el comercio regional en términos absolutos y contribuyó en la consolidación de una idea –simbólica y discursiva– de un espacio regional.

            Transcurrido más de un cuarto de siglo de vida, generó –con sus retrocesos, estancamientos y relanzamientos, con “sus luces y sombras”– una presencia y una proyección que sus países no hubieran alcanzado de manera individual y aislada[99].

            Sin embargo, nunca como hasta hoy la integración –la existencia misma del bloque– estuvo tan críticamente cuestionada.

            El problema parece fincar en lo estructural/existencial; es decir, no ya en qué tipo de integración puede preferirse, sino en saber si la integración misma vale la pena[100].

            El presente no puede ser más desconcertante; a los serios desafíos que plantea el nuevo orden mundial habrá que sumar también, lamentablemente, el tremendo impacto político que produjo la amañada destitución de Dilma Rousseff(que alteró radicalmente no solo la política brasilera sino toda la dinámica regional sudamericana de la última década:el cimbronazo regional fue institucional, ideológico y aritmético; sólo Brasil representa la mitad del PBI regional[101]) y la ríspida relación entre los Estados fundadores del Mercosur y Venezuela

            En esta situación crítica, verdadera encrucijada para todos los integrantes del proceso integrador, las respuestas no pueden esperarse –básicamente- del ámbito económico/comercial (aun cuando sea crucial e insoslayable), sino –definitivamente– de la dimensión política/estratégica; en una palabra, arquitectónica de la integración.

            Queda claro que, como sugiere Félix PEÑA, el problema no es únicamente “metodológico” (cómo trabajar juntos) sino, también ahora, “existencial” (si debemos trabajar juntos)[102]

 

1. Mercosur ad intra.

1.1. Actualidad crítica de la integración regional.

            A fin de abordar esta infausta dinámica en la cual ha extraviado la región buena parte su derrotero integrador en los últimos tiempos, realizaremos un análisis de factores cualitativos concretos de la integración[103], que serán:

i.                 esencialidad estructural (principios del “animus integrationis”);

luego, en correspondencia con BOUZAS, DA MOTTA VEIGA y RIOS, se abordarán tres aspectos, a saber[104]:

ii.               intensidad y carácter de la interdependencia de los socios del bloque;

iii.             grado de convergencia de los incentivos nacionales y de los tradeoffs al interior de la región;

iv.             capacidad y efectividad de la provisión de “liderazgo” por parte de uno o más miembros;

finalmente, en línea con la teoría de la autonomía latinoamericana de PUIG:

v.               (in)existencia de sentido estratégico de la integración (y de un enfoque autonómico incremental)[105].

            Pasamos a considerar cada uno de ellos.

 

1.1.1. Dimensión de la esencialidad estructural: animus integrationis.

            Una de la maneras de abordar los problemas “existenciales” es sopesando la dimensión de la esencialidad del proceso integrador en sí.

            Allí aparece, pues, el enfoque que refiere al animus integrationiso espíritu de la integración y que se pregunta por la intensidad y el grado de vocación real por la integración tanto en relación a los demás Estados Parte (affectiosocietatis) cuanto a la creencia en el proceso en sí. Es decir que, básicamente, se verifica al hilo de la observancia de los principios estructurales/estructurantes de la integración.

1.1.1.a. Principios estructurales/estructurantes del sistema jurídico de la integración.

            Como todo sistema jurídico, y el derecho de la integración lo es[106], posee una lógica interna; esto es, la integración misma descansa sobre ciertos principios configurantes o estructurantes que le dan encarnadura al sistema, que le suministran sentido al proceso, lo hacen tal[107].

            Claro está, el derecho de la integración tiene principios estructurales generales (que son análogos a todo proceso de integración)[108]y específicos (que resaltan la particularidad de uno respecto de otros, su especificidad)[109]. Ellos se imponen como necesarios e insustituibles para la existencia misma del sistema so pena de transformarlo en otra realidad: son cualitativamente ordenatorios y significantes; determinan su sentido.

            Por eso, también para el derecho de la integración, “el problema del ‘sentido’ antecede al problema del desarrollo teórico”[110]. Todo el edificio de la integración se in-forma (toma forma, adquiere expresión) a partir de ellos.         A contrario sensu, su desconocimiento y su negación, de(s)–forma el proceso (de integración).

            De modo que este animus integrationis en el Mercosur se expresará, necesariamente, por medio de estos principios estructurantes, entre los cuales cabe considerar: la idea de obra común  (que contiene los criterios de finalidad de la integración [criterios teleológico e incremental], de conservación del patrimonio comunitario [vinculado a la idea acervo comunitario], de affectiosocietatis [que importa mucho más que la buena fe y la reciprocidad entre las partes])[111], igualdad (no discriminación), vigencia del Estado de Derecho y del orden democrático,respeto a los derechos humanos, desarrollo económico con justicia social, protección del medio ambiente, transparencia del mercado[112]. A ellos cabe agregar, otros (que algunos autores consideran principios procedimentales), como ser: gradualidad, reciprocidad y solidaridad[113] e, incluso, flexibilidad, cooperación, previsibilidad y convergencia

            Sin perjuicio de otras consideraciones infra, resulta oportuno recordar aquí, para introducirnos a la lógica principial comunitaria, lo referido en el primer laudo del Tribunal Arbitral Ad Hoc del Mercosur:

            “57. El enfoque teleológico resulta más patente aún en los tratados e instrumentos que conforman organismos internacionales o configuran procesos o mecanismos de integración.  A diferencia de otros instrumentos en cierto modo estáticos, donde los derechos y obligaciones se agotan en algunos pocos actos de ejecución, en aquellos casos constituye un marco, una estructura, para desarrollar actividades variadas y múltiples, donde la valoración teleológica de las obligaciones y de las actividades ocupa un lugar central so pena de perder todo sentido. Es que no se trata de “un derecho acabado” al decir de Lecourt …, sino de un proceso dinámico, dentro de una realidad en cambio… El método teleológico, como enseña Fausto Quadros, procura garantizar que las normas ‘sean eficaces en relación con su fin último, que es el de dar satisfacción a las exigencias de la integración’ (…)

58. Apreciación que vale no sólo para las formas institucionales más avanzadas y profundas con elementos de supranacionalidad sino también para las demás, incluso cuando los parámetros son todavía tenues. Los fines y objetivos no son un adorno de los instrumentos de integración sino una guía concreta para la interpretación y para la acción. Aun sin llegar a una aplicación absoluta de la regla que Quadros define como ‘in dubio pro communitate’, y en tanto no haya contradicción con textos expresos, la interpretación de las disposiciones en un conjunto normativo cuyo fin es la integración debe guiarse por este propósito y hacerlo posible. Especialmente pertinente resulta este criterio cuando se presentan situaciones dudosas o existen lagunas o vacíos en parte de la estructura jurídica y se hace necesario colmar las insuficiencias (…)

61. Como corolario de la interpretación teleológica y en relación con la misma, la jurisprudencia comunitaria, señala Quadros (…), aplica el concepto de efecto útil o de eficacia mínima de las normas. Brotons (…) a su vez, glosando los trabajos de la Comisión de Derecho Internacional, concluye que el efecto útil significa ‘escoger entre las varias soluciones posibles según los términos del tratado en su contexto, aquélla que mejor sirve a la satisfacción de su objeto y fin’[114].

            De consiguiente, bajo este primer enfoque cualitativo abordaremos algunos temas críticos actuales: a) Venezuela; b) Parlasur; c) Participación social y representación política regional; d) consideración sobre la institucionalidad.     

 

1.1.1.b.1. Consideración de la situación de Venezuela en el Mercosur. Affectiosocietatis, lógica comunitaria (no contractualista) y enfoque iusintegracionista(no iusinternacionalista).

            Es indudable que la asunción de los nuevos gobiernos de Argentina, en diciembre de 2015, y Brasil, en agosto de 2016, marca el fin del predominio de gobiernos “progresistas” en el Mercosur y, consecuentemente, una redefinición del lugar de Venezuela en el bloque regional. A ello contribuye, asimismo, la propia situación interna del país, su creciente deterioro a nivel institucional, social, económico y humanitario.

            Un relato sucinto de los sucesos nos retrotrae al traspaso polémico de la conducción del bloque, en julio de 2016: Uruguay da por finalizado su mandato pues entendía que “habiendo vencido el período de seis meses consagrado en los arts. 12 del Tratado de Asunción y 5 del Protocolo de OuroPreto - ha finalizado su Presidencia Pro Témpore del Mercosur”, y entiende que “no existen argumentos jurídicos que impidan el traspaso de la Presidencia Pro Témpore a Venezuela[115].

            Naturalmente, se suscitó una diferencia entre Uruguay y los restantes miembros originarios del bloque[116].

            A partir de esta situación, Venezuela, en fecha 1 de agosto, se proclamó a cargo de la Presidencia Pro Tempore y emitió un comunicado oficial por intermedio del Ministerio de Relaciones Exteriores. El texto condena en términos muy graves el accionar de la “nueva Triple Alianza” y expresa la supuesta falsedad del vacío en la Presidencia del bloque, que ejerce legalmente a partir del día 29 de julio[117].

            Aquí surge una polémica jurídica entre quienes consideran que no es necesario un traspaso formal, pues no es habitual en estos casos[118] y los que argumentan que si bien el Protocolo de OuroPreto señala el método del ejercicio de la presidencia, respetando cada seis meses el orden alfabético, la costumbre del bloque es que la asunción de la presidencia se perfeccione a través de la reunión de los cancilleres en la Cumbre del Mercosur y que, esta situación aplicaría como costumbre, en tanto fuente del derecho internacional[119].

            Por su parte, Brasil expresa que el Mercosur deberá decidir las “medidas jurídicas” aplicables a Venezuela, a quien responsabiliza de haber incumplido de manera “unilateral” algunos compromisos esenciales del Protocolo de Adhesión de Venezuela al Mercosur (en particular, entre las normas y acuerdos que no fueron incorporados se encuentra el Acuerdo de Complementación Económica Nº 18 [de 1991, que es de particular importancia en el ámbito comercial pues iguala su situación al resto del bloque en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración – ALADI], el Protocolo de Asunción sobre compromiso con la promoción y protección de los Derechos Humanos en el Mercosur [2005] y el Acuerdo sobre residencia para nacionales de Estados Parte del Mercosur [2002]), que “los miembros fundadores del Mercosur tendrán por delante la compleja tarea de decidir las medidas jurídicas aplicables frente a esta realidad” y que el gobierno de Brasil “evaluará detenidamente en los próximos días la situación, a la luz del derecho internacional, y mantendrá la debida coordinación con los demás Estados Parte fundadores del Mercosur (Argentina, Paraguay y Uruguay)”[120].

            Paraguay, a su turno, reclama respecto del Protocolo de Adhesión de Venezuela al Mercosur, una revisión jurídica al amparo del derecho internacional por los Estados fundadores del Mercosur[121].

            Con fecha 15 de agosto, la respuesta venezolana no se hace esperar[122].

            A su vez, la mesa directiva del Parlasur decidió conformar un grupo de “alto nivel”, para mediar en la crisis por la Presidencia Pro Temporecon la finalidad de “resguardar la integración regional” y confiando que la “acción de diplomacia parlamentaria será un gran paso para buscar consenso entre las partes”, pues espera “realizar las gestiones necesarias para evitar retrocesos y parálisis en el Mercosur”[123].

            El 13 de septiembre de 2016 los Cancilleres de los cuatro Estados fundadores del del proceso de integración adoptaron la “Declaración conjunta relativa al funcionamiento del Mercosur y al Protocolo de Adhesión de la República Bolivariana de Venezuela al Mercosur”[124], por la cual, habiendo verificado el no cumplimiento por parte de la Venezuela de lo acordado en el Protocolo de Adhesión en cuanto a la adopción del acervo normativo vigente del bloque y su no adhesión al Acuerdo de Alcance Parcial de Complementación Económica N° 18 (de ALADI), dan cuenta de un plazo perentorio para que Venezuela adopte el acervo jurídico del bloque, al 1° de diciembre, so pena de perder los “derechos inherentes a la condición de Estado parte del MERCOSUR, hasta que los Estados parte signatarios del Tratado de Asunción convengan con la República Bolivariana de Venezuela las condiciones para restablecer el ejercicio de sus derechos como Estado parte” (art.4)[125].

            Asimismo, “a fin de asegurar el funcionamiento del MERCOSUR, los cuatro Estados Partes signatarios del Tratado de Asunción definirán los cursos de acción y adoptarán las decisiones necesarias en materia económica y comercial y otras materias esenciales” (Art. 1) y se establece que: “Las negociaciones externas con terceros países y grupos de países serán coordinadas por los cuatro Estados” (Art. 2).

            Cabe resaltar que en los Considerandos se expresa: “Que la presente Declaración se aprueba por consenso de los cuatro Estados partes signatarios del Tratado de Asunción, con el apoyo expreso de la República Argentina, de la República Federativa de Brasil y de la República del Paraguay y con la abstención de la República Oriental del Uruguay”.

            Efectivamente, Venezuela no había incorporado buena cantidad de acervo normativo del bloque (incluso algunas decisiones no pudieron entrar en vigor por dichamora); una conducta de la cual no quedan exceptuados los demás miembros del Mercosur, aunque en menor grado.

            En fecha 2 diciembre, cumplido el plazo establecido y considerando que persistía el incumplimiento, los Cancilleres de los Estados fundadores decidieron:

el cese del ejercicio de los derechos inherentes a la condición de Estado Parte del MERCOSUR de la República Bolivariana de Venezuela.

Dicha medida, que tiene su fundamento en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, tanto en carácter de principio general del derecho como en su condición de norma consuetudinaria (…)

Cabe destacar que Venezuela contó con cuatro años para incorporar la normativa vigente del MERCOSUR y que se le otorgó un plazo adicional para honrar sus obligaciones, que finalizó el 1 de diciembre de 2016 y quela medida adoptada regirá hasta que los Estados Partes signatarios del Tratado de Asunción convengan con ese país las condiciones para restablecer el ejercicio de sus derechos como Estado Parte.”[126]

 

            Poco antes, Venezuela había convocado a las demás Estados del Mercosur para iniciar negociaciones directas mediante notas enviadas el 30 de noviembre y el 2 de diciembre, en las que expresa que lo hace “en ejercicio pleno de sus derechos como Estado Parte”. A la reunión en la sede de la Secretaría no acudió ninguno de los miembros plenos[127]. Asimismo, el 5 de diciembre de 2016, Venezuela dispuso activar el Protocolo de Olivos.

            Sí cabe resaltar que, ante la situación planteada, el Parlasur –con fecha 1 de diciembre de 2016– emitió la Declaración sobre Reafirmación del respeto a las normas y a la institucionalidad del Mercosur[128].

            En fecha 14 de diciembre de 2016, en la XI Reunión Extraordinaria del Consejo del Mercado Común (CMC), se le negó el acceso a la Canciller venezolana, que se presentó sin ser convocada; previamente había sido agredida físicamente[129]. Asimismo, Argentina asume la conducción del bloque. Venezuela, por su parte, anuncia que hizo “formal entrega de la presidencia de Mercosur a la República Argentina, tal como corresponde a la legalidad y los tratados constitutivos de este bloque regional”[130].

            Por último, el Consejo del Mercado Común (CMC), considerando la notificación efectuada Venezuela el 2 de diciembre de 2016, decide:

“Art. 1 - Instruir al Grupo Mercado Común a reglamentar los aspectos operativos derivados del cese del ejercicio de los derechos inherentes a la condición de Estado Parte del Mercosur de la República Bolivariana de Venezuela”[131].

            El 15 de diciembre, en Montevideo, en el marco del Protocolo de Olivos, se reunió la Comisión de Coordinadores Nacionales, quedando establecida la existencia de la controversia entre las partes. Venezuela acompañó su lista de árbitros.

            A fines del mismo mes, Bolivia advirtió que no se sumaría al Mercosur (como Estado pleno) si Venezuela era expulsada[132].

            El 20 de febrero de 2017, la Mesa Directiva del Parlasur aprobó la permanencia de la Representación Venezolana en el cuerpo legislativo regional y decidió elaborar una Propuesta de Disposición para ser votada en la próxima Sesión Plenaria para ser notificada al CMC debido a que la sanción a Venezuela carece de base jurídica y elevar una consulta al Tribunal Permanente de Revisión del Mercosur sobre el particular[133].

            De consiguiente, en fecha 27 de marzo, el Parlasur –en el curso de la XLV Sesión Ordinaria– aprobó la permanencia de los Parlamentarios de Venezuela en el bloque[134].

            En línea con lo afirmado por la profesora Ana María PASTORINO, un cambio de enfoque –en lo que se refiere a la unidad de criterios y a la contundencia de las apreciaciones por parte de los miembros originarios, sobre la situación política venezolana– ocurrió a partir de las medidas que adoptara el Supremo Tribunal de Justicia de Venezuela con el objetivo de vaciar de poderes a la Asamblea Nacional, en la cual la oposición política ostenta la mayoría[135].

            Así, ya en la Declaración de los Cancilleres de los cuatro Estados fundadores, adoptada el 1 de abril de 2017, se reafirma que “la plena vigencia de las instituciones democráticas es condición esencial para la existencia y el desarrollo del Mercosur” y se describe la situación venezolana como “ruptura del orden democrático”, por ello deciden, entre otras disposiciones:

“1.- Instar al Gobierno de Venezuela a adoptar inmediatamente medidas concretas con la oposición, de acuerdo a las disposiciones de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y demás normas aplicables, para asegurar la efectiva separación de poderes, el respeto al estado de derecho, a los derechos humanos y a las instituciones democráticas.

2.- Exhortar al Gobierno de Venezuela a respetar el cronograma electoral que se deriva de su normativa institucional, restablecer la separación de poderes, garantizar el pleno goce de los derechos humanos, las garantías individuales y las libertades fundamentales y liberar a los presos políticos.

3.- Continuarlas entre sí y promover consultas con la República Bolivariana de Venezuela tendientes al restablecimiento de la plena vigencia de las instituciones democráticas en ese país, acompañado de dicho proceso (…)

5.- Reiterar su solidaridad al pueblo hermano de Venezuela, a las víctimas de persecución política y de violación de derechos humanos (…)[136].

            Inmediatamente, responde la Cancillería venezolana rechazando la “injerencia que pretende socavar la soberanía de Venezuela” y expresando:

            “su categórico rechazo a la reunión de Cancilleres de Argentina, Uruguay y Paraguay, y el Canciller de facto de Brasil, celebrada hoy en Buenos Aires, quienes excediendo sus competencias y atribuciones, y persistiendo en la ilegalidad de vulnerar la condición de Venezuela como Estado Parte del MERCOSUR, han tomado decisiones contra Venezuela al margen de la legalidad e institucionalidad de esta organización y del Derecho Internacional (…)”[137].

            Consultada por la prensa, la Canciller argentina aseguró que: “Esto es un proceso iniciado que está lanzado en el cumplimiento del Tratado de Asunción y sus Protocolos. La Carta Democrática de la OEA, al igual que la Cláusula Democrática del Mercosur, no implica la expulsión del Estado involucrado sino que implica un seguimiento de cerca de la situación, un acompañamiento, la búsqueda de soluciones, un diálogo, una contribución y una ayuda para asegurar que los principios democráticos estén totalmente vigentes (…) Por eso, discutir estas cuestiones no es ‘injerencismo’[138].

            Como bien recuerda PASTORINO:“[T]odo ello en el marco de un proceso de solución de controversias…”[139].

            Por otra parte, la Mesa Directiva del Parlasur acordó, en fecha 24 de abril, crear “un grupo de alto nivel de negociación, en el marco de la mesa directiva que pueda propiciar el diálogo político en Venezuela” para reunirse con el presidente, la canciller, el presidente de la Asamblea Nacional (de mayoría opositora) y el presidente del Tribunal Supremo de Justicia. De este modo, se intenta “buscar un camino de diálogo entre las partes… que pueda allanar el conflicto político que existe en Venezuela”[140]. De tal guisa, el grupo se constituiría en una instancia de mediación política, dado que la OEA –en palabras del Vicepresidente uruguayo del Parlamento regional– “no puede mediar en la situación porque el Secretario General Luis Almagro hoy es parte del conflicto”[141].

            Ya en fecha 1 de mayo de 2017, el Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, convocó, para fin de julio, la elección para elegir una Asamblea Nacional Constituyente, con la finalidad de disponer una nueva Carta Magna para el país y como medio de alcanzar la paz y vencer “el golpe fascista” de Estado. A su vez, la oposición llamó a desobedecer la convocatoria debido a que constituye “la consumación del golpe de Estado continuo” a la Constitución[142].

            Por su parte, el Parlasur, con fecha 8 de junio, instaló una audiencia pública en la Asamblea Nacional venezolana para evaluar el respeto a los derechos humanos en el país y, posteriormente, elaborar un informe que luego será presentado en plenaria de la Cámara subregional[143].

            A su vez, los Jefes de Estado del Mercosur, de los Estados Asociados de Chile, Colombia y Guyana, y de México, en ocasión de la L Reunión Ordinaria del CMC, realizada en Mendoza –con fecha 21 de julio de 2017–, aprobaronla Declaración sobre la Situación en la República Bolivariana de Venezuela a través de la cual:

“(...) reiteran su profunda preocupación por el agravamiento de la crisis política, social y humanitaria en la República Bolivariana de Venezuela.

Hacen un urgente llamado al cese de toda violencia y a la liberación de todos los detenidos por razones políticas, instando al restablecimiento del orden institucional, la vigencia del Estado de derecho y la separación de poderes, en el marco del pleno respeto de las garantías constitucionales y los derechos humanos.

Exhortan al Gobierno y a la oposición a no llevar a cabo ninguna iniciativa que pueda dividir aún más a la sociedad venezolana o agravar conflictos institucionales. (…)”[144]

            El 30 de julio tuvo lugar la elección de la Asamblea constituyente de Venezuela.

            Los cancilleres de los cuatro Estados originarios del bloque, reunidos en la ciudad de San Pablo, Brasil, el día 5 de agosto de 2017, “sin hacer mención alguna al proceso de la Asamblea Nacional Constituyente”[145], adoptan la “Decisión sobre la suspensión de la República Bolivariana de Venezuela en el MERCOSUR en aplicación del Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático en el MERCOSUR” que expresa:

“La República Argentina, la República Federativa del Brasil, la República del Paraguay y la República Oriental del Uruguay,

CONSIDERANDO

Que, de acuerdo a lo establecido en el Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático en el MERCOSUR, suscripto el 24 de julio de 1998, la plena vigencia de las instituciones democráticas es condición esencial para el desarrollo del proceso de integración;

Que toda ruptura del orden democrático constituye un obstáculo inaceptable para la continuidad del proceso de integración;

Que, en las consultas realizadas entre los Cancilleres de los Estados Partes del MERCOSUR, se constató la ruptura del orden democrático de la República Bolivariana de Venezuela, consignada en la ‘Declaración de los Estados Partes del MERCOSUR sobre la República Bolivariana de Venezuela’ del 1° de abril de 2017 y, desde entonces, celebraron consultas entre sí y solicitaron al Estado afectado la realización de consultas;

Que las consultas con la República Bolivariana de Venezuela resultaron infructuosas debido al rechazo de este Gobierno a la celebración de las mismas en el marco del Protocolo de Ushuaia;

Que no se han registrado medidas eficaces y oportunas para la restauración del orden democrático por parte del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela;

Que el espíritu del Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático en el MERCOSUR es el restablecimiento de la institucionalidad democrática en el Estado afectado;

Que la aplicación del Protocolo de Ushuaia no debe interferir en el funcionamiento del MERCOSUR y de sus órganos, ni producir perjuicio alguno al pueblo venezolano;

Que los Estados Partes del MERCOSUR se comprometen a trabajar en favor del restablecimiento del orden democrático en la República Bolivariana de Venezuela y en la búsqueda de una solución negociada y duradera en pro del bienestar y el desarrollo del pueblo venezolano.

DECIDEN:

1) Suspender a la República Bolivariana de Venezuela en todos los derechos y obligaciones inherentes a su condición de Estado Parte del MERCOSUR, de conformidad con lo dispuesto en el segundo párrafo del artículo 5° del Protocolo de Ushuaia.

La suspensión a la que se refiere el párrafo anterior tendrá efectos a partir de la fecha de la comunicación de la presente Decisión a la República Bolivariana de Venezuela, de acuerdo a lo previsto en el artículo 6° del Protocolo de Ushuaia.

2) Los Estados Partes definirán medidas con vistas a minimizar los impactos negativos de esta suspensión sobre el pueblo venezolano.

3) La suspensión cesará cuando, de acuerdo a lo establecido en el artículo 7° del Protocolo de Ushuaia, se verifique el pleno restablecimiento del orden democrático en la República Bolivariana de Venezuela.

4) Mientras dure la suspensión, lo previsto en el inciso iii) del artículo 40 del Protocolo de OuroPreto se producirá con la incorporación que realicen Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, en los términos del inciso ii) de dicho artículo.

São Paulo, 5 de agosto de 2017.

Jorge Marcelo Faurie – República Argentina – AloysioNunes Ferreira- República Federativa del Brasil – Eladio Loizaga – República del Paraguay – Rodolfo Nin Novoa – República Oriental del Uruguay[146]

            Inmediatamente, comunicado oficial mediante del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores, Venezuela protesta y rechaza Declaración mediante la cual pretenden aplicar(le) ilegalmente el Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático en Mercosur. La misma manifiesta:

“La República Bolivariana de Venezuela protesta y rechaza enérgicamente la Declaración emitida en São Paulo, Brasil, de fecha 05 de agosto de 2017, suscrita por los Cancilleres de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, mediante la cual pretenden aplicar ilegalmente a Venezuela el Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático en MERCOSUR.

La República Bolivariana de Venezuela alerta a los pueblos del mundo ante la grosera injerencia de quienes tuercen los caminos legales para provocar intervenciones erráticas, violatorias de los más elementales principios del derecho internacional. Nefastos intereses anti integracionistas han convertido a MERCOSUR en un órgano de persecución política contra Venezuela al procurar avanzar en una senda de ilegalidad e intolerancia política semejante a la que fue sometida la República de Cuba en los años 60 del pasado siglo.

Venezuela ratifica enfáticamente que resulta improcedente la aplicación del Protocolo de Ushuaia, toda vez que se fundamenta en falsos supuestos, en presunciones ilegítimas que no se corresponden con los extremos jurídicos compatibles con las disposiciones de tal normativa. Es la segunda vez, en menos de un año, que se pretende arbitrariamente suspender a Venezuela de la organización mediante argumentos artificiales, lo cual es una clara muestra del tenor intervencionista, y alejado del Derecho, de estos Cancilleres de la nueva Triple Alianza, así como de la verdadera intención política que los motiva. Quedarán marcados por la historia los nombres de los Presidentes y Cancilleres que han tomado esta aberrante e ilegal decisión.

La utilización de la declaración de los cuatro Cancilleres del 01 de abril de 2017, señalada como preámbulo de este nuevo Comunicado de hoy, no corresponde a Ushuaia, ni a las reglas del Derecho Internacional ni al sistema normativo fundacional y derivado del MERCOSUR; por el contrario, constituye una corrupción a la integridad del sistema legal organizacional que busca posicionar una matriz mediática para excusar sanciones injustas, carentes de sustento jurídico e incluso inexistentes dentro del ordenamiento constitutivo de la organización.

Es menester revelar a la comunidad internacional, la falsía en torno al supuesto desinterés de Venezuela por participar de una reunión para avanzar en soluciones constructivas y ajustadas a norma. La República Bolivariana de Venezuela confirmó, amplia y suficientemente, por misiva de su Canciller de fecha 27 de julio de 2017, la disposición al diálogo sincero, proponiendo la realización de una reunión en la ciudad de Caracas durante la primera semana de agosto de 2017, con observancia a los principios del Derecho Internacional y al respeto mutuo, en el debido reconocimiento a la causa arbitral interpuesta por Venezuela en contra del resto de Estados Partes y a la condición plena de Venezuela como miembro de la organización; nunca en el marco de espurias pretensiones de aplicabilidad del Protocolo de Ushuaia.

Si en torno a principios y protección de la democracia se abriera un debate, serían los gobiernos que hoy condenan a Venezuela los que tendrían que ‘justificar’ por qué no han ratificado su compromiso con el acervo democrático regional, a través de los Protocolos de Ushuaia I y de Ushuaia II; de los cuales, por cierto, la República Bolivariana de Venezuela, como Estado Parte del MERCOSUR, es la única que ha completado los trámites internos para convertirlos en derecho positivo y vigente dentro de su ordenamiento jurídico constitucional. El único gobierno al que legalmente debería aplicarse el Protocolo de Ushuaia es al que hoy mal gobierna al Brasil, encabezado por una tragicomedia de mafias económicas y parlamentarias que ni siquiera gozan de la legitimidad del voto, que sí ostentan el Gobierno del Presidente Nicolás Maduro y nuestra flamante y soberana Asamblea Nacional Constituyente recién instalada en Caracas con todo el apoyo de un pueblo que desea la paz.

La República Bolivariana de Venezuela, fiel a su vocación integracionista legada por el Comandante Hugo Chávez, reitera el llamado a la sindéresis, insta al respeto de la autodeterminación de nuestros pueblos, reclama la observancia a las normas del Derecho Internacional y exige el cese de las acciones antijurídicas de acoso en perjuicio de los derechos de Venezuela como Estado Parte del MERCOSUR y como pueblo libre, soberano e independiente de Nuestra América.

Nada ni nadie puede suspendernos ilegalmente del MERCOSUR. Venezuela es MERCOSUR porque está sembrada en el corazón de sus pueblos y no podrán evitar que sigamos latiendo como la esperanza de liberación y justicia de millones.

Caracas, 05.08.17”[147].

            a) Seguidamente, realizaremos algunas consideraciones de lo expuesto desde dos perspectivas:

            a).1. Desde la dimensión jurídica se advierte un problema de enfoque (en el diagnóstico y en la solución) del problema: todo el asunto ha girado “invariablemente” al compás de la lógica del derecho internacional tradicional, no de la del derecho de la integración.

            Para precisar la consigna conviene recordar lo que enseñaba el profesor Miguel Ángel EKMEKDJIAN:

“... surgen claramente las fundamentales diferencias que deben separar al derecho comunitario del derecho internacional público.

            Ése es el único medio por el cual el derecho comunitario puede cumplir su misión: servir al proceso de integración supranacional. De otra manera, esto, si queda atado al derecho internacional público, para nada sirve a tal proceso[148].

            Resulta, cuanto menos, paradójico que se postule una defensa del proceso integrador y de su derecho, al tiempo que se reivindica una lógica que, en los hechos, lo posterga.

            Este extremo se advierte, incluso, para el órgano que impone sanciones a Venezuela, las que son decididas y adoptadas por los Cancilleres “reunidos” de los Estados Parte fundadores del bloque (al menos, las de fechas 13/09/16, 02/12/16 y 05/08/17). Ahora bien, no existe la mentada “Reunión de Cancilleres” como órgano regional: no ha sido creada en ningún tratado fundamental del bloque.

            El hecho no es menor puesto que un mínimo criterio de competencia (y validez jurídica de los actos de gobierno “comunitarios”) reclamará facultades suficientes de parte del órgano de una persona jurídica internacional (Mercosur) que es distinta de la de sus miembros (arg. a tenor art. 34 Protocolo de OuroPreto).

            El acto sería, técnicamente inexistente; a menos, claro está, que se diga que se está en presencia del exclusivo campo del derecho internacional donde los gobiernos pueden modificar lo pactado. Pues bien, en este caso, le sería inoponible a Venezuela porque no participó del “nuevo” acuerdo producido “de hecho”.

            Asimismo, es una técnica inadecuada (el enfoque iusinternacionalista excluyente) puesto que desconoce la naturaleza y finalidades diversas de los órdenes jurídicos internacional y de la integración: el primero finca en la “cooperación”, el último, en el carácter “asociativo”[149]. En concreto, la carencia de idoneidad del derecho internacional para solucionar problemas de integración se debe al hecho de que el derecho de gentes fue concebido para satisfacer las necesidades de una sociedad con una estructura muy diferente al de la integración (que contiene una lógica comunitaria)[150].

            Tal inteligencia ha sido resaltada expresamente en la propia jurisprudencia regional, que ha establecido que:

“Al hacer esta aseveración el TPR [Tribunal Permanente de Revisión] es conciente de que no obstante de que los principios y disposiciones del derecho internacional están incluidos en el Protocolo de Olivos como uno de los referentes jurídicos a ser aplicados (Art. 34), su aplicación siempre debe ser solo en forma subsidiaria (o en el mejor de los casos complementaria) y solo cuando fueren aplicables al caso. Nunca de manera directa y primera, como desde luego corresponde en un derecho de integración (que ya lo tiene el Mercosur) y en un derecho comunitario al cual se aspira (que todavía no lo tiene el Mercosur) por la ausencia de la tan anhelada supranacionalidad. En suma, el derecho de integración tiene y debe tener suficiente autonomía de las otras ramas del Derecho. El no considerar ello contribuirá siempre de manera negativa al desarrollo de la institucionalidad y normativa mercosureña.”[151]                   

            En segundo lugar, en relación a la decisión adoptada en fecha 02/12/16, que dispone: “el cese del ejercicio de los derechos inherentes a la condición de Estado Parte del MERCOSUR de la República Bolivariana de Venezuela” y que “[D]icha medida, … tiene su fundamento en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, tanto en carácter de principio general del derecho como en su condición de norma consuetudinaria (…)”

            En primer término debe precisarse que “el cese del ejercicio de los derechos inherentes a la condición de Estado Parte del MERCOSUR” es exactamente eso: cese, conclusión, terminación; por tanto, no hay lugar aquí para entender “suspensión”. Como recuerda el adagio latino “in claris non fitinterpretatio”.

            Asimismo, y como bien hace notar la profesora PASTORINO, “[La] razón esgrimida para el apartamiento de Venezuela de su condición de miembro pleno, fue la falta de incorporación de la normativa mercosuriana, de acuerdo al cronograma establecido. Aunque pueda ser de recibo, la misma no tiene anclaje en el orden jurídico vigente en el MERCOSUR”[152].

            Igualmente, en la notificación a Venezuela de fecha 2 de diciembre de 2016 se invocó, continúa puntualizando la jurista uruguaya, “a la Convención de Viena ‘tanto en carácter de principio general del derecho como en su condición de norma consuetudinaria’, expresión no adecuada técnicamente, aunque queda claro que fue incluida debido a que Venezuela no se encuentra vinculada convencionalmente por la misma”[153]. Incluso más, “[P]ara la aplicación de las normas sustantivas, el Convenio de Viena prevé un procedimiento específico, que no se ajusta a los pasos dados por los países fundadores del proceso de integración regional[154].

             Por ello, la sanción es a todas luces improcedente: principiando por la inexistencia de la sanción misma en el acervo normativo comunitario. Nuevamente, resulta evidente la improcedencia de recurrir al derecho internacional clásico. Asiste razón al profesor Antonio CANTARO cuando –en relación al proceso de integración europeo, plenamente aplicable al caso sub examine– expresaba:

 “… no se prevé que el procedimiento sancionatorio pueda concluir, como ocurre en los procedimientos de derecho internacional, con la exclusión y la expulsión del Estado que incurra en incumplimiento.”[155]

            Cabe mencionar, igualmente, la gravedad que supone para la vivencia de la integración, para el derecho internacional y comunitario, como también, para la historia de las relaciones diplomáticas latinoamericanas, el hecho inédito de la agresión física a un/a canciller de un país hermano (en cualquier caso; incluso, si se alegare que su presencia hubiera sido considerada improcedente o incorrecta). Huelga manifestar que no es esa la forma de resolver los problemas en un proceso de integración, por insuperables que fueran las diferencias personales, políticas o ideológicas entre los funcionarios de los Estados Parte.

            Es que la idea de calidad (institucional) no desdeña la calidez (en el trato y la negociación), que no supone resignar firmeza y convicción; al contrario. Quizá no resulte de vicio recordar que para una comunidad de integración indudablemente resulte más productivo hacer constante honor a un viejo refrán (aunque alterando, ahora, sus factores): “lo valiente no quita lo cortés”.

            No obstante, debe quedar claramente establecido que la observancia de los principios estructurantes de vigencia del Estado de Derecho y del orden democrático y de respeto a los derechos humanos hacen parte delordrepubliccommunautaire.

            Por tanto, los Estados Parte están suficientemente autorizados a resolver sobre el particular cuando alguno de sus miembros lo transgrediera. En tal caso, deberá procederse a imponer las sanciones que prevé, por caso, el Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático en el Mercosur, la República de Bolivia y la República de Chile de 1998[156].

            Sin embargo, y como bien ha hecho notar Luciano GÓMEZ, la declaración del 13/09/16 (que estableció el plazo de 1 de diciembre de 2016), para incorporar el acervo normativo mercosureño por parte de Venezuela expresó que, si bien faltaba el Protocolo de Asunción sobre Compromiso con la Promoción y Protección de los Derechos Humanos del Mercosur (2005), pareciera ser que los Estados no hubieran querido profundizar este asunto de manera más certera. En otras palabras, el argumento jurídico para el cese de Venezuela, ha sido la falta de incorporación de las normas del Mercosur, y los Estados del bloque han querido evitar usar (por lo menos hasta ese momento) el Protocolo de Ushuaia sobre el Compromiso con la Democracia en el Mercosur[157].

            Recién se resuelve esgrimir la razón de transgresión de orden democrático (y la consecuente aplicación del Protocolo de Ushuaia) en la Decisión de fecha 5 de agosto de 2017 que suspende a Venezuela.

            Aunque sea procedente la medida, no logran despejarse algunas dudas que surgen en relación a la mentada Decisión: en primer término, la sanción es dispuesta –nuevamente– en nombre del bloque por un órgano comunitario inexistente (“Reunión de Cancilleres”); en segundo lugar, se manifiesta que “las consultas con la República Bolivariana de Venezuela resultaron infructuosas”, aunque son los propios países fundantes del Mercosur quienes niegan a Venezuela el derecho de participar de alguna reunión del bloquevedándole el derecho de audiencia y el derecho de defensa (por tanto, en violación al debido proceso); finalmente, parece  inconsistente –jurídicamente hablando– “suspender” a alguien que ya se encontraba “cesado”[158].

            a).2. Todo lo cual lleva a considerar que del presente laberinto jurídico –caracterizado, cuanto menos, por su desprolijidad, sólo cabría salir desde la dimensión política –si lo que realmente se quiere es preservar el espíritu de la integración, la relación entre los Estados Parte y el bienestar de los ciudadanos del bloque, en particular de los venezolanos–.

            Sin embargo, pareciera que el Mercosur –en relación a Venezuela y su crisis interna–, al menos desde fines de 2015, nunca se hubiera pensado a sí mismo como instancia de diálogo sino, por el contrario, como base de confrontación, evaporando toda posibilidad real de influir pro-positivamente en la solución del problema. Tal extremo viene a ser confirmado por el accionar, principalmente, de Argentina y Brasil en el seno de la OEA, intentando aplicarle sanciones al Estado venezolano. 

            De modo que, se ha soslayado –deliberadamente; en particular, de parte de los socios mayores del bloque–, un principio cardinal de todo proceso de integración regional: totum estmaiussua parte summa, abandonando la posibilidad de terciar como bloque para que la unidad prevaleciera sobre el conflicto, revelando falta de capacidad para gestionar la unidad en la diversidad.

            Paralelamente, se ha otorgado escasa relevancia a la “diplomacia parlamentaria” del Parlasur que parece presentar un enfoque más constructivo; posiblemente, debido a su misma composición ideológica plural.

            Sin embargo, no debería descartarse –entiende cierta doctrina[159]– la posibilidad de que también hubiere influido el contexto de las negociaciones del Mercosur con la Unión Europea en las decisiones adoptadas por los Estados Parte fundadores del bloque, ya que –en opinión de algunos– la presencia de Venezuela podría haber obstaculizado las negociaciones[160]. Aquí vuelve a aplicar lo antedicho: las partes podrían (y deberían) haber negociado sobre el particular sin haber llegado a generar tamaño conflicto regional, precedente lamentable en la historia de las relaciones latinoamericanas e injustificable práctica des-integradora ad intra Mercosur.

            A no dudarlo, la historia de la integración verá en todo este accionar una triste manifestación de lo que configura contra-acervo comunitario[161].

            Queda claro, entonces, que en “el Mercosur parece que la finalidad objetiva de la integración está en crisis en gran medida por carencia de finalidad subjetiva actual orientada a él.”[162]

 

1.1.1.b.2. Consideración sobre el Parlamento del Mercosur y “su lugar” en el bloque. Participación ciudadana y vigencia del principio democrático.

            Una faceta que genera preocupación es “el lugar” y consideración que el Parlasur (y por extensión, los parlamentarios regionales) tiene en el proceso regional; en particular, el trato que le dispensan los demás órganos comunitarios y/o los Estados Parte.

            Aquí llama la atención, pese a ser el Parlamento del Mercosur el “órgano de representación de sus pueblos” que, entre otros fines, asume “la promoción y defensa permanente de la democracia, la libertad y la paz”, garantiza “la participación de los actores de la sociedad civil en el proceso de integración” y estimula “la formación de una conciencia colectiva de valores ciudadanos y comunitarios para la integración” (artículos 1 y 2 del Protocolo Constitutivo del Parlamento del Mercosur [PCPM], diciembre de 2005), la escasa deferencia (del Consejo del Mercado Común [CMC] y/o de los Presidentes de los Estados Parte) hacia las solicitudes que viene planteando el órgano que constituye jurídicamente –y con las limitaciones de sus competencias–, la instancia democrática por excelencia del bloque.

            Sobre el particular, deviene menester puntualizar dos circunstancias: por una parte, la ausencia derealización del informe que la Presidencia Pro Tempore del Mercosur debió efectuar de conformidad con el Artículo 4, inciso 7 delPCPM[163]; de otra, la falta de respuesta adecuada a la solicitud de informes que remitiera el Parlasur al CMC “sobre los antecedentes y el estado actual de situación de las negociaciones del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea” (conforme se consigna en la Solicitud MERCOSUR/PM/SO/PI/02/2016, del 1 de diciembre de 2016[164]) fundado en “[L]os principios de transparencia que guían las relaciones institucionales del Mercosur” y en que “es fundamental que el Parlamento del Mercosur cuente con la información precisa y adecuada, en tiempo y forma, sobre el tema para que pueda expresar opinión con el fin de que sus aportes favorezcan a la integración e intereses de los Bloques.”[165]

            Asimismo, al interior de alguno de los Estados Parte pareciera minusvalorarse la importancia y relevancia que la función parlamentaria regional –y por extensión del Parlasur mismo– tiene para el proceso integrador.

            En este caso, deviene menester consignar dos aspectos de relevancia: a) el desconocimiento de las inmunidades parlamentarias y b) la negativa a sufragar la retribución de los diputados regionales.

            a) En el primer caso, la postura deviene del Poder Judicial argentino. La Cámara Nacional Electoral ha establecido en la causa “Milman”[166]:

“12) Que, ahora bien, dada la naturaleza de las inmunidades reconocidas por la Constitución Nacional para los miembros integrantes del Congreso, resulta claro que las mismas no podrían extenderse por una ley linealmente a supuestos no previstos por los Constituyentes (…)

13) Que, es sabido que frente al análisis o interpretación de un privilegio, inmunidad o prerrogativa, la regla complementaria de interpretación que debe utilizarse es la “restrictiva”, ello así pues debe preservarse el mencionado derecho a la igualdad consagrado en el artículo 16 de nuestro texto constitucional (…)

            que ‘una ley de rango inferior no puede crear más inmunidad que las que contiene la Carta Magna; lo contrario implicaría crear inmunidades no instituidas por los constituyentes, otorgando una garantía de antejuicio que únicamente puede conferir la [l]ey Fundamental’ (…)

14) Que, en este orden de consideraciones solo puede inferirse que -toda vez que la ley cuestionada al extender los sujetos por los que se encuentran alcanzados los privilegios según la norma constitucional, realizaría una ampliación que no respondería a los principios de interpretación constitucional- no correspondería entender que la norma traída a estudio [refiere artículo 16 de la ley 27.120[167]] autorice a extender lisa y llanamente a los representantes argentinos ante el Parlamento del Mercosur, los privilegios e inmunidades que la Constitución concede a los miembros del Congreso (cf. artículos 68 y 69 de la Constitución Nacional).”[168]

            Aquí, la jurisprudencia ha dado preeminencia a otro orden jurídico, el interno, en desmedro del paradigma comunitario; vale decir, no se comprende que el derecho (y la normativa) de la integración es un tertiumgenus.

            Como bien ha explicado Alejandro PEROTTI:

            “En definitiva, la primacía, lo mismo cabe decir respecto de los efectos directo e inmediato, del derecho Mercosur no se deriva de norma nacional o internacional alguna, sino de su propia esencia y naturaleza. Por ello recurrir a elementos que se ubican fuera del ordenamiento de la integración, aun cuando sea a las disposiciones de la Constitución, a la jurisprudencia de los tribunales o a la doctrina interna, lleva el pecado original de desconocer su ‘autonomía’ con respecto al derecho nacional y al derecho internacional. La opción por reconocer estas tres notas del Derecho comunitario no descansa en ‘habilitaciones’ del derecho interno, sino, precisamente, en la existencia de ciertas características del propio ordenamiento regional. En otras palabras, para considerar si en el Derecho Mercosur se pueden reconocer cualquiera de los principios mencionados el análisis debe acotarse a la investigación de si se presentan o no las notas esenciales para la vigencia de éstos; tal pesquisa no puede tener su núcleo central sino a partir del propio Derecho Mercosur.”[169]

            De manera que la Cámara no se hace eco de la correcta doctrina integracionista pues, en todo caso, correspondería al órgano comunitario pronunciarse sobre la inmunidad y privilegios de sus integrantes (no a un tribunal nacional) y, en su caso, suspenderlos, puesto que es un órgano regional con personalidad propia, creado por los Estados mismos, que no puede estar sometido a las decisiones de cada uno de ellos y, de consiguiente, un Estado no puede privar a un diputado del bloque de sus inmunidades y privilegios hasta que el Parlamento regional así lo hubiere dispuesto[170].

            En virtud de lo antedicho, era previsible una Declaración del Parlamento del Mercosur (MERCOSUR/PM/DECL. 01/2016), que tiene lugar en marzo de 2016[171].

            b) En relación a la negativa a sufragar la retribución de los parlamentarios del Mercosur de parte del gobierno nacional de Argentina –que sólo acepta pagar pasajes y viáticos para las sesiones que cada mes se realizan en Montevideo a los diputados argentinos electos al Parlasur, conforme la Decisión Administrativa Nº 152/2016 de Jefatura de Gabinete de Ministros– entendemos correcta la jurisprudencia en la causa “Karlen” que, entre otras consideraciones, puntualizó:

“4º) … corresponde destacar que el Protocolo Constitutivo del Parlamento del Mercosur dispone en su artículo 1º que el referido Parlamento se constituye como ‘órgano de representación de sus pueblos’ y en el artículo 5º que ‘[l]os integrantes del Parlamento […] tendrán la calidad de Parlamentarios del MERCOSUR’, por lo que en modo alguno puede entenderse – tal como subyace en el planteo del demandante- que su condición como parlamentario del Mercosur lo sea en calidad de ‘representante del estado argentino’ (cf. fs. 92 vta.). (…)

9º) Que … el Protocolo Constitutivo del Parlamento del Mercosur prevé un régimen remuneratorio de los parlamentarios del Mercosur.

10) …  Ahora bien, no puede dejar de señalarse que no corresponde en el sub examine analizar … el carácter gratuito u oneroso con que debe ser ejercida aquella función ni la ecuanimidad del referido monto, cuestión acerca de la cual solo puede decirse que si se encomienda una función pública no puede reputársela, en principio, de carácter gratuito.

11) Que sólo a mayor abundamiento debe también señalarse que esta situación reconoce soluciones análogas en el derecho comparado.

            En efecto, puede observarse que el artículo 223.2 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea requiere que “[e]l Parlamento Europeo estable[zca] mediante reglamentos adoptados por propia iniciativa, […] el estatuto y las condiciones generales de ejercicio de las funciones de sus miembros”. Así, en el año 2005, el Parlamento Europeo sancionó el Estatuto y condiciones generales de ejercicio de las funciones de sus diputados -el cual entró en vigencia en el año 2009- y allí dispuso, entre otras cuestiones, que ‘[l]os diputados tendrán derecho a una asignación parlamentaria adecuada que les permita asegurar su independencia’ (cf. artículo 9, inciso 1, de la Decisión del Parlamento Europeo del 28 de septiembre de 2005 sobre la adopción del Estatuto de los diputados al Parlamento Europeo) y que ‘[t]odos los pagos se efectuarán con cargo al presupuesto de la Unión Europea’ (cf. artículo 23, inciso 1)”[172].

            En relación a lo antedicho, es menester puntualizar que la centralidad parlamentaria refleja el grado de compromiso democrático del bloque. Nuevamente, el animus integrationis reclama una teleología que comprenda que el tiempo es superior al espacio: la construcción de instituciones comunitarias es un proceso de largo aliento que demanda visión y convicción.

            Cuando Pierre PESCATORE pregonaba que: “la tarea de la integración no podrá ser consolidada definitivamente sino el día en que la Comunidad haya adquirido una legitimidad auténticamente democrática que le sea propia”[173], tenía presente a un Parlamento Europeo que, en sus inicios, no tenía función legisferante sino consultiva[174]. Mutatis mutandi, en Mercosur el criterio sería reforzar la institucionalidad democrática en lugar de desacreditarla.

            De tal suerte, la motivación, la acción y la interpretación (académica, política y judicial) deben propender a hacer efectivamente del Parlasur “la voz del pueblo en el proceso de integración”; es decir, la “Casa de la Democracia mercosureña”, caso contrario, se contribuye –aún de modo silente– a vaciar de participación ciudadana el Mercosur.

            Por lo demás, hay una evidente incongruencia sistémica en reclamar “vigencia del orden democrático” a un Estado Parte (Decisión sobre la suspensión de la República Bolivariana de Venezuela en el MERCOSUR en aplicación del Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático en el MERCOSUR” del 5/8/17) y desacreditar, en ciernes, al propio Parlamento regional (y/o minusvalorar el rango y labor de sus parlamentarios).

 

1.1.1.b.3. Consideración sobre la Participación social y la representación política.

            Llegados a esta altura, deviene menester resaltar dos hechos que demeritúan la institucionalidad del bloque y el espíritu de integración.

            i) En primer término aparece la supresión del Alto Representante General del Mercosur como órgano del Consejo del Mercado Común (de acuerdo con lo dispuesto en el Artículo 8, inciso VII del Protocolo de OuroPreto) y reasignar sus funciones en la Secretaría del MERCOSUR, conforme lo dispone el CMC por Decisión Nº 06/17, de fecha 14/7/17, alegando “que la estructura institucional del MERCOSUR y los órganos que la integran deben adecuarse a las necesidades concretas de cada etapa del proceso de integración”[175]. Quede claro, no hay supresión por sustitución (por un órgano comunitario superior), hay supresión por dilución.

            ii) En segundo lugar, la Presidencia Pro Tempore suspendió la Cumbre Social del Mercosur, por razones de “seguridad”. Por primera vez, desde 2006, el encuentro que semestralmente convoca –en el país a cargo de la conducción del bloque– a organizaciones y movimientos políticos, sociales, culturales y sindicales de los Estados Partes del Mercosur, careció de apoyo oficial[176].

            Como se sabe, las Cumbres Sociales expresan el compromiso de los Estados en relación con la creación y el fortalecimiento de canales de representación política y participación social en el Mercosur. Tal finalidad se ha expresado, asimismo, en –por ejemplo– la creación de la Unidad de Apoyo a la Participación Social (UPS) a la que compete “(…) apoyar la organización de la Cumbre Social del Mercosur”[177] (Conf. Decisión del CMC Nº 65/10 de 2010[178]).

            Huelgan mayores comentarios respecto de estas dos medidas; particularmente, en relación a las consecuencias en términos de “calidad” institucional.

            iii) A lo expresado cabría agregar –en referencia, ahora, al bloque en su conjunto– que, después de más de un cuarto de siglo de vida, el Mercosur siquieraha considerado como parte de su dinámica comunitaria a los Pueblos Indígenas, habitantes originarios de la región, pre-existentes a sus Estados Parte. También aquí huelgan las palabras.

 

1.1.1.b.4. Consideración sobre la institucionalidad: “tenemos una letra pero vamos por otro camino”

            Llegados a esta altura, corresponde realizar algunas otras puntualizaciones en relación a la institucionalidad del bloque que, per se, constituye un tema clave para el futuro del proceso de integración (conf. párrafo 7 de los considerandos del Acuerdo Político para la Consolidación del Mercosur y Proposiciones Correspondientes, del 29/04/2009[179]).

            A propósito, vale recordar lo afirmado por el entonces Presidente uruguayo José MUJICA en relación a que el bloque debía:

ajustar lo jurídico en lo posible a lo que somos y no a lo que soñamos que deberíamos ser, creo que esto merece una discusión… [ya que] El MERCOSUR tiene un problema interno, y tiene que revisar, revisarse a sí mismo, qué es lo que sigue vigente y lo que no sigue vigente. Tenemos sistemas establecidos jurídicamente de dirimir nuestras diferencias y conflictos que en realidad no funcionan y no podemos aplicar. Sería mejor que nos sinceremos, y si esos mecanismos no sirven tratemos de construir otros que sean flexibles, que respondan más a la época actual. Lo que no podemos seguir es en una especie de mentira institucional: tenemos una letra pero vamos por otro camino[180].

            Queda claro, entonces, que a la nula institucionalidad comunitaria (excepción hecha del Parlasur, aún en su estado inicial)[181], cabría agregar la “inflación normativa” que corre paralela a su incumplimiento (por falta de incorporación en los Estados Parte). Por eso, quizá, lo urgente seasincerar las posibilidades reales de cumplimiento de la normativa regional.

            A todo lo expuesto, habría que sumar la falta de financiamiento de la institucionalidad regional pues los países no están haciendo sus contribuciones[182]

 

1.1.2. Dimensión de la interdependencia:

            i) En el ámbito comercial, el Mercosur ha ido perdiendo importancia relativapara los principales actores del bloque: el mercado regional en relación al porcentaje total del comercio nacional, en especial, para Brasil, nunca superó el 16% de sus exportaciones absolutas[183].

            A su vez, para Paraguay representa algo más del 40%, aproximadamente, un tercio del comercio de Uruguay y un cuarto del de Argentina. Estas cifras son similares tanto para las exportaciones como para las importaciones de los socios fundadores del bloque, en tanto que, en el caso de Venezuela, existe una brecha significativa entre una y otra: cerca del 12% de sus compras externas provienen del Mercosur y sólo destina el 2% de sus ventas. A ello debe sumarse que, desde 2004, Brasil mantiene un resultado superavitario con todos sus pares, al igual que Argentina con los otros integrantes del bloque –con la excepción del bienio 2007/2008 en relación a Paraguay–[184].

            En el año 2015, las ventas externas totales del Mercosur habían disminuido –de modo interanual– un 22,4% interanual (se ubicaron en US$ 300.302 millones). Dicho nivel es un 33% inferior al máximo del año 2011[185].

            Asimismo, mientras el intercambio intrazona de productos industriales representa un 80% del total (con la consecuente dinamización del mercado de trabajo),  el comercio extrazona es principalmente inter-industrial (se exportan –básicamente– productos basados en recursos naturales y se importan manufacturas)[186].

            En particular, cabe resaltar que en el caso de Brasil, en 2012, el 84% de los bienes que envía a Sudamérica son manufacturas (duplicando la suma de las destinadas a Europa, Estados Unidos y China)[187].

            De modo que, como bien apunta MERINO, “el intercambio en el Mercosur, sigue siendo muy bajo en relación a otros bloques económicos y ello se debe a la baja densidad industrial y a la debilidad relativa de los núcleos productivos tecnológicos endógenos más allá de algunas excepciones. Es decir, también el MERCOSUR tiene una inserción internacional de periferia aunque con mayor nivel de industrialización y con algunas áreas de desarrollo autónomo estratégico (desarrollo en materia nuclear, en la industria aeronáutica y aeroespacial, etc.). De hecho, el Mercosur no llega a constituir un bloque comercial bajo las condiciones establecidas por Arceo y Urturi (2010), ya que la totalidad de sus integrantes no dirigen al bloque por lo menos un tercio de sus exportaciones.”[188]

            ii) El comercio de servicios del Mercosur, a diferencia de lo que ocurre con el comercio de bienes, registra un saldo deficitario. En 2015 las importaciones de servicios, que descendieron 15% respecto de 2014, duplicaron a las exportaciones, las cuales cayeron, aproximadamente, un 11% (lo que llevó el déficit a US$ 53.684 millones). A nivel sectorial, el déficit de servicios se debe mayormente a los resultados negativos de las cuentas transporte y turismo, en Argentina y Brasil, y también en servicios empresariales vinculados al alquiler de equipamiento, en el socio mayor del bloque. La excepción la constituye Uruguay, su superávit obedece a los resultados de las cuentas de turismo y telecomunicaciones, servicios informáticos y de información que compensaron el saldo negativo del transporte[189].

            iii)       Como bloque, la participación del Mercosur en el Producto Mundial (PBI Mundial) ha disminuido de 4,3% en 1990 a 3,9% en 2011[190].

            iv) Uno de los mayores obstáculos al proceso de integración del Mercosur finca, naturalmente, en su geografía y en las deficiencias de su integración física. Pese a la creación de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), que fue incorporada a la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), y en ella alConsejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento (COSIPLAN, que es la instancia de discusión política y estratégica para planificar e implementar la integración de la infraestructura de América del Sur) y a que las expectativas fueron importantes, los resultados han sido magros[191].

            De modo que, la conectividad física y de transporte sigue siendo escasa. Es decir, hay una modesta intensidad de la interdependencia[192].

           

1.1.3. Dimensión de la convergencia.

            Una aproximación al fenómeno de la integración regional, en perspectiva comparada, permite afirmar que pese a existir grandes diferencias entre las economías de distintos países, las mismas no suponen necesariamente un obstáculo a la integración: “[L]a historia de las sucesivas ampliaciones de la Comunidad Europea demuestra que es posible tener éxito en, al menos, ir integrando asimetrías crecientes”[193].

            Más aún, no parecen constituir “una especie de pecado original del bloque, que definiría de una vez por todas el campo de sus posibilidades de desarrollo. Hay otros factores, especialmente de naturaleza política, que interactúan con la asimetría constitutiva del Mercosur para explicar los impasses y dificultades que el bloque enfrenta en el camino de su consolidación como un proyecto de integración profunda.”[194]

            En el plano ideológico/discursivo sí ha habido una cierta correspondencia entre los miembros del Mercosur, fundamentalmente en la etapa 2003/2008, al hilo de una visión neo-desarrollista y de regionalismo social.

            Sin embargo, de manera concomitante el bloque asiste a dos situaciones que develan, en buena medida, serios desencuentros para la gestión común de bienes regionales. Aquí aparecen: el escalamiento del conflicto sobre las Pasteras del Río Uruguay entre Argentina y Uruguay  (que recién en 2010 encontraría fallo en la Corte Internacional de Justicia, en La Haya)[195] y la profunda divergencia que se produjera en el seno de la Organización Mundial de Comercio, en julio de 2008, entre los miembros del bloque.

            En relación al primero, cabe recordar lo consignado por Mónica HIRST, en el sentido de que “parte de los componentes inflexibles de la posición asumida por el gobierno uruguayo deben ser entendidos como consecuencia y no como una causa más de la crisis del Mercosur. Se hizo difícil para Uruguay mantener intacta la variable integracionista en su política exterior frente a un cúmulo de reclamos no atendidos sobre la distribución desigual del poder y los recursos, agravados por la ausencia de institucionalidad del proceso subregional”[196].

            La única respuesta ad intra fue el laudo del Tribunal arbitral ad hoc del Mercosur en el reclamo que planteó Uruguay contra Argentina y que admitió parcialmente la pretensión del gobierno oriental (en septiembre de 2006)[197].

            El litigio evidenció no sólo una ausencia y un desinterés notables y notorios del Mercosur (como bloque regional), como si fuera un tema que no formara parte de las materias propias de la integración regional[198]sino –fundamentalmente– la carencia de vocación de conjunto y de creatividad en la búsqueda de soluciones superadoras[199].

            Una respuesta en tal sentido exigía (y sigue exigiendo) del Mercosur tener en cuenta todos los actores en juego (Estados Parte, provincias y poblaciones afectadas, empresas extranjeras, sociedad civil), asegurando –al propio tiempo– el respeto a los derechos humanos, la dimensión democrática y participativa en la integración y el desarrollo económico de la región[200].

            No debe haber habido símbolo más triste que ver en la Corte de La Haya a dos países hermanos… que decidieron ir “allá, muy lejos, allende la mar, a buscar en otros las respuestas que siempre estuvieron aquí, entre nosotros y en el propio río que nos hermana…”[201]

            Efectivamente, el bloque dejó pasar la oportunidad de re-significar su dinámica a partir de la defensa, promoción y fortalecimiento de los bienes públicos regionales; huelga decir que el medio ambiente es uno de ellos… Los resultados están a la vista, literalmente.

            Respecto a las alternativas ocurridas en Ginebra, durante la etapa final de las negociaciones del Programa de Doha para el Desarrollo (entre cuyos objetivos inmediatos cabía negociar las “modalidades” de acceso a los mercados para los productos no agrícolas): Brasil acercó su postura a las de Estados Unidos y Europa y, por su parte, Argentina, Paraguay y Uruguay, a las de India y Sudáfrica.

            Ambas situaciones evidenciaron no sólo ausencia de visión regional sino, y he aquí lo más grave, la carencia de vocación de conjunto para resolver temas que hacen parte inescindible de materias consustanciales al bloque, erosionando, claro está, la autonomía decisoria y negocial a costa de los intereses particulares de los socios.

            En cualquier caso, el Mercosur ha carecido de una política comercial común sostenida que articule intereses y disparidades socio-económicas y productivas en esa dirección. En gran medida, las diferencias siguen siendo pronunciadas y, a la falta de mecanismos redistributivos (el Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur [FOCEM] o el Fondo Mercosur de Apoyo a Pequeñas y Medianas Empresas no resultan ser suficientes), los socios mayoritarios del bloque han sumado discriminación (e, incluso, incumplimiento de normativa comunitaria) en perjuicio de los socios menores[202].Como bien señalaran BOUZAS, DA MOTTA VEIGA y RIOS, el bloque ha recurrido a soluciones de coyuntura sin alcanzar tradeoffs sostenibles en el tiempo, con la consecuente postergación de la integración misma[203].

            Además, las relaciones intrabloque parecen bilateralizarse, en perjuicio de la propia integración[204].

            Por último, cabe agregar que los socios mayores del bloque han optado por retornar a una política de endeudamiento externo[205]. Para el período 2016/1017, Argentina –en relación con Brasil– ha realizado emisiones de deuda soberana en moneda extranjera por un monto que es más de diez veces mayor. El ritmo actual, de persistir, es escasamente sustentable en el tiempo[206] y conlleva –inevitablemente– una pérdida considerable de margen de maniobra nacional (y por extensión, regional).

 

1.1.4. Dimensión del liderazgo.

            Pese a existir razones de orden práctico (importancia del bloque en relación al agregado nacional) o ideológicas (unilateralismo benévolo), Brasil –como economía más importante del bloque- no ha asumido un “rol” de liderazgo principal[207]. Tampoco Argentina ha acompañado con pautas y acciones que incluyan a los socios menores en una visión compartida[208].

            En línea con lo señalado por Maria Regina SOARES DE LIMA, gran parte de la falta de liderazgo estructural del socio mayor en el bloque es reflejo de las dificultades de coordinación de los planos regional y doméstico debido a las visiones antagónicas existentes entre sectores de la élite y la opinión pública sobre el papel regional del Brasil en la actualidad[209].

            A riesgo de simplicar, tres son la visiones principales sobre el particular: i) la que entiende que el Mercosur es un obstáculo a la política comercial de Brasil para cerrar acuerdos preferenciales y de libre comercio con grandes economías (Estados Unidos, Unión Europea, China), hecho que estaría siendo aprovechado por los países del lado del Pacífico; ii) otra más nacionalista, que propone un modelo de hub-and-spokes en la región (por tanto, contraria a la idea de instituciones regionales que puedan acotar capacidad decisoria en política exterior) y que entiende que el Mercosur ha perdido relevancia para los intereses de Brasil; y iii) la que busca preservar el Mercosur y, simultáneamente, vislumbra construir espacios de cooperación regional en distintas áreas (energía, infraestructura física)[210].

            Claramente: de las tres, la primera es la preponderante en la actualidad. De allí que, pese a que la presencia exterior brasilera se ha vuelto más diversificada y compleja en el último decenio, bajo el actual gobierno parece transitar una lógica de presencia internacional más alineada al discurso panamericanista[211].

            En cualquier caso, ha existido deficiente energía política, en tanto flujo continuo e intenso de estímulos efectivos provenientes del más alto nivel político, en particular, de los países miembros con mayor poder relativo[212].

 

1.1.5. Dimensión del sentido estratégico de la integración (y de un enfoque autonómico incremental).

            Recordemos que en la perspectiva de PUIG, autonomizar significa ampliar el margen de decisión propia y acortar, consecuentemente, el margen del que disfruta algún otro. De consiguiente, una reflexión en base a nuestras propias realidades para estudiar la existencia de posibilidades concretas deautonomización, aprovechando la permisibilidad del sistema internacionalconlleva una perspectiva estratégica[213].

            El prestigioso profesor sostenía que:

 “La integración en sí misma tampoco es autonomizante. En el fondo es instrumental y su sentido dependerá del objetivo que se fije. Tal vez porque los objetivos no fueron propiamente autonómicos es que no han avanzado decididamente los procesos de integración en América Latina”[214]

            Sin lugar a dudas, estamos antela dimensión crítica de todo proceso de integración.Paradójicamente, no ha tenido respuesta a lo largo de los años debido a que en el Mercosur no hay quien piense la integración desde la integración (lógica común); sólo se piensa desde la lógica de los Estados Parte (lógica individual)[215].

            Más aún, el bloque padece carencia de élites funcionales regionales.

            Por eso, a lo largo de los años se puede observar, por caso, una integración desenfocada y confusión en “núcleos” principales y no principales en la dirección del proceso integrador (incluyendo, claro está, la aversión a todo “esbozo primario” de supranacionalidad –principalmente, en los casos de Brasil y Uruguay– o el uso excesivo de la “diplomacia presidencial” para resolver problemas que bien podrían ser solucionados con otra perspectiva integradora).

 

2. Mercosur ad extra

            El Mercosur, en su relacionamiento externo, ha entablado negociaciones con buen número de países y/o bloques regionales, entre otros, con: la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés), Canadá, Chile, Colombia, Comunidad Andina de Naciones (CAN), Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), Corea, Cuba, Egipto, India, Israel, Japón, Jordania, Palestina, Perú, Singapur, Siria, Sudáfrica, Turquía, la Unión Aduanera de África del Sur (SACU, por sus siglas en inglés)[216].

            Sin embargo, por el peso específico y la importancia estratégica que conllevan, tres ámbitos de negociación son relevantes para el bloque, a saber: la Unión Europea, la  Alianza del Pacífico (y por extensión, los países de ALADI) y China. Sucintamente, referiremos a cada uno de ellos.

            Previamente –y avalando lo expresado–, tengamos en cuenta que los principales destinos de las exportaciones del Mercosur, en 2015, fueron: la Unión Europea (17%), China (16%), el propio Mercosur (13%), Estados Unidos (11%) y el resto de América Latina (12%)[217].

 

2.1. Negociaciones comerciales entre el Mercosur y la Unión Europea.

            La historia de las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea muestran momentos significativos, a saber:

            i) el primero corresponde a lafirmadel Acuerdo Marco Interregional de Cooperación (diciembre de 1995), que incluía la liberalización del comercio de bienes y servicios en concordancia con las reglas de la OMC y buscaba, asimismo, fortalecer otros dos pilares: la cooperación y el diálogo político entre ambas regiones (Nótese que a este tipo de acuerdos se los denomina de asociación, pues suponen una nueva de tipología en tanto incorporan capítulos referentes a la cooperación)[218].

            Europa, naturalmente, tenía en miras el despliegue estratégico que Estados Unidos estaba realizando en América Latina a través del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA): la lógica era adelantarse a la diplomacia norteamericana logrando acceder al mercado mercosureño.

            ii) Etapa de negociaciones 1995-2004, fecha en la cual se congelan las negociaciones;

            iii) Etapa de negociaciones 2010-presente, adquiriendo mayor impulso a partir del año 2016 la idea de firmar un acuerdo de libre comercio entre las partes.

            El comercio bilateral se destaca por la asimetría: mientras el Mercosur representa el 2,5% del total de las importaciones europeas, Europa constituye casi el 20% de las del bloque y, a su vez, es destino del 17% de sus exportaciones. Asimismo, mientras el bloque mercosureño ha mantenido constante su participación en las importaciones europeas, Europa ha venido perdiendo importancia como destino de las ventas del Mercosur, a expensas de China[219].

            Igualmente, el comercio bi-regional es marcadamente intersectorial. En las exportaciones del Mercosur predominan los productos de origen agropecuario y los minerales; en las importaciones desde Europa prevalecen las manufacturas (máquinas, vehículos, combustibles, productos químicos y farmacéuticos)[220].

            Dado que el Mercosur es ofensivo en productos primarios y agroalimentos demanda una amplia liberalización del sector agropecuario, algo que es rechazado por los productores y empresarios franceses, irlandeses y polacos[221]. Por su parte, Europa con la firma del acuerdo demandaría la libertad de mercado para los productos industriales, así como garantías en materia de patentes y denominaciones de origen, reformas legales de protección a la inversión y acceso equitativo a las licitaciones de compras estatales[222]. Naturalmente, aquí aparece la necesidad defensiva de los sectores industriales de Argentina y Brasil; por su parte, Uruguay sería el miembro del Mercosur con menores dificultades para asumir compromisos en este sentido, dados los avances concretados en las negociaciones con Chile y México[223].

            En relación a laspolíticas de alcance regional de ambos bloques: la Política Agrícola Común (PAC) en la Unión Europea y el régimen automotor en Mercosur, tendrían exposiciones disímiles. En el primer caso, difícilmente los europeos hagan concesiones sustanciales (y/o no remitan al plano multilateral); en relación al comercio automotor (y de autopartes), sí se vería afectado por las desgravaciones arancelarias. En este sentido, el arsenal defensivo del Mercosur es bastante más endeble pues se trata de niveles arancelarios más elevados pero en los que se registra comercio sujeto a la cláusula de Nación Más Favorecida (NMF)[224].

            Las ofertas que han venido intercambiando las partes contemplan el comercio de bienes y servicios, inversiones y compras públicas[225]

            Por ejemplo, en materia de propiedad intelectual, la Unión Europea ha intentado negociar disciplinas y compromisos OMC plus (y lograr el reconocimiento de identificación geográfica para más de 250 productos, entre ellos: vinos, quesos, fiambres); es que, en gran medida, la estrategia europea de expansión comercial global depende de la observancia de niveles de protección importantes (en particular, extensión de patentes a variedades vegetales y patentes farmacéuticas)[226].

            Naturalmente, el potencial de expansión en el comercio de servicios es visto con especial interés por la Unión Europea[227]. En las negociaciones previas, en relación con la prestación transfronteriza (modos 1 y 2), la oferta europea abarcaba, por caso: i. los servicios profesionales con algunas reservas; por ejemplo, en el caso de los servicios legales, se establecía la limitación de que los abogados deben estar matriculados en las asociaciones profesionales nacionales; ii. los servicios postales y de courier, sin limitaciones, a condición de reciprocidad; iii. Telecomunicaciones, sin limitaciones excepto servicios audiovisuales y tele-radiodifusión, que no estarían entre los ofrecidos; iv. en servicios de transporte, se limitarían a ciertos subsectores de transporte marítimo y terrestre, los servicios auxiliares y servicios de apoyo al transporte aéreo de personas[228].

            Igualmente, en el modo 3 de prestación de servicios (“presencia comercial”), la oferta europea definía una serie de condiciones iniciales para el derecho de “establecimiento” de una firma de servicios, como ser: constituirse de acuerdo a las normas del país receptor, o someterse al cumplimiento de pruebas de idoneidad, capacidad o calidad, según la normativa vigente en los países receptores[229].

            Una cuestión relevante radica en saber de las perspectivas de cerrar un tratado de libre comercio ante la complejidad que conlleva la negociación y la conflictividad de intereses en pugna. Sobre el particular sólo puede afirmarse que pareciera existir voluntad política en alcanzar un acuerdo para fin de 2017, aunque –según los especialistas–, quizá, se estaría frente a uno de alcances limitados (es decir, sin negociar la totalidad del universo, excluyendo capítulos centrales –como compras gubernamentales, por caso– y sujeto a posteriores negociaciones)[230].

            Es claro que de llegar a un acuerdo, al menos con los criterios explicitados, los beneficiarios reales estarán en el sector agrícola y agroindustrial y, quizá en menor medida, en  sectores industriales con mayores niveles de competitividad[231]

            La trascendencia que conlleva la firma de un acuerdo de esta dimensión requiere que las negociaciones sean conocidas en forma amplia y puestas en debate público. Resulta paradójico y auto-contradictorio que al tiempo que se proclama “el compromiso con la transparencia” y “el control democrático de la gestión púbica”, se argumente como “comprensible” la absoluta reserva en que se llevan a cabo las tratativas[232].

            Respecto a las consecuencias de la firma de un tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, acercamos algunas reflexiones de Samuel Pinheiro GUIMARÃES:

f) una de las consecuencias de la eliminación de aranceles sobre las importaciones de productos industriales europeos es que sería, posiblemente en muchos casos, mejor exportar hacia el mercado brasileño que continuar produciendo aquí y así las inversiones productivas hoy existentes podrían regresar a sus países de origen o no aumentar su capacidad instalada en el Mercosur;

(…)

h) la posibilidad de que los gobiernos del Mercosur implementen, nacional o regionalmente, políticas industriales, comerciales y tecnológicas, se vería disminuida (…)

j) la eliminación de los aranceles industriales emanados de un acuerdo Unión Europea/ Mercosur, eliminaría la preferencia de que gozan hoy las empresas ubicadas en el Mercosur con relación a las empresas localizadas fuera de él y, por lo tanto, para las empresas de la Unión Europea, el Mercosur, cuya esencia es el arancel externo común, dejaría de existir;

(…)

m) la posibilidad de desarrollo industrial brasileño a partir de empresas nacionales y extranjeras instaladas en Brasil, dejaría igualmente de existir;

n) los efectos sobre el empleo serían significativos, con serias consecuencias sociales para países de elevado nivel de urbanización, como Argentina y Brasil, dado que el salario promedio por trabajador en la industria es varias veces superior al salario promedio del trabajador en la agricultura y en la minería;

… El eventual acuerdo Unión Europea/ Mercosur será el comienzo del fin del Mercosur y el fin de la posibilidad de desarrollo autónomoy soberano…”[233].

 

            En el caso que se decida la firma del acuerdo, convendrá dejar establecido que el Mercosur –cuanto menos– debería pensarse en negociar, bajo dos horizontes, a saber:             i) el primero, en línea con lo sostenido por Jorge MARCHINI[234], realizar una extensión de liberalización comercial por etapas vinculando cada una de ellas al logro de ciertas metas pre-fijadas de desarrollo (v.gr., desarrollo económico relativo a aumento del PBI per cápita, desarrollo industrial regional o desarrollo social [distintos aspectos del índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas), con cláusulas de suspensión de ventajas de no cumplirse las mismas, o –de ser rechazado por los negociadores europeos– vincular las concesiones mutuas a metas relacionadas con la participación de mercado de las exportaciones del Mercosur y, asimismo, acotar el tratado de libre comercio al comercio y no a temas no comerciales (OMC+ y OMCx), los que podrían quedar para una etapa posterior, tras evaluar los resultados iniciales.

            ii) si, igualmente, la decisión fuere acordar pese a lo referido, entonces incluir variantes de flexibilidad –por ejemplo, en los marcos regulatorios–, hacer buen uso de los mecanismos de escape y pautar debidas excepciones, a fin de establecer –en los hechos– un plazo de dimensión temporal de hasta veinticinco años (desde la firma del acuerdo hasta su entrada en vigor y período de desgravación mediante), de modo de lograr tiempo suficiente para proteger a los sectores sensitivos; en consonancia con lo sostenido por Félix PEÑA[235]. Allí también deberían entrar a jugar, por caso, la cláusula de industria naciente, salvaguardias preferenciales, regímenes de exención arancelaria para la importación de insumos y la exportación de bienes finales[236].

            Incluso, cabe pensar que ambos enfoques pueden ser complementarios.

            Asimismo, debe tenerse presente que las negociaciones constituyenun momento inmejorable para reclamar de la Unión Europea el reconocimiento formal e incondicional de la soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas; ello en virtud de la nueva realidad comunitaria post-Brexit, en la cual el Reino Unido ya no será parte del bloque europeo.

 

2.2. Negociaciones comerciales entre el Mercosur y China.

            Si el ascenso pacífico de China como potencia mundial constituye una de las características definitorias del nuevo orden mundial, la misma queda plenamente confirmada en relación a América Latina, en general, y al Mercosur, en particular.

            Desde 2003 China es el segundo socio comercial en importancia para América Latina y el Caribe; el primero de Brasil, Chile y Perú, y el segundo en importancia de México y Argentina[237].

            Específicamente, el comercio entre el Mercosur y China puede ser definido como complementario: China exporta principalmente bienes industrializados con alto nivel tecnológico (los tres principales productos de exportación son máquinas mecánicas y eléctricas, vehículos y auto-partes e instrumentos médicos), mientras que importa, básicamente, productos agrícolas (minerales, combustibles y semillas). Este tipo de comercio de tipo intra-industrial confirma el bajo encadenamiento productivo de los países del Mercosur con China, si se lo compara con los flujos comerciales que el país asiático tiene con las países desarrollados o con los países del sudeste asiático (ASEAN)[238]; al propio tiempo, evidencia una notable tendencia a la “reprimarización” del bloque.

            A ello habría que agregar que Brasil es el principal receptor de inversiones externas directas chinas (entre otros rubros, en compresores, turbinas y generadores) y a Venezuela le compra Petróleo, permitiéndole al país sudamericano obtener divisas y –al mismo tiempo– diversificar el destino de sus exportaciones de crudo, ya que Estados Unidos concentra el 60% de las mismas[239].

            El comercio bilateral Mercosur/China, en el período 2001-2012, creció a una tasa anualizada del 31%, alcanzando los US$ 130 mil millones y con un saldo negativo para la potencia asiática superior a los US$ 20 mil millones[240].

            Producto de la estructura del comercio bi-regional pero, asimismo, debido a coincidencias en algunas dimensiones geo-políticas (la búsqueda de un mundo multi-polar; asimismo, Brasil y China son parte de los BRICS, y una importante coordinación, que se extiende a toda la región latinoamericana, en foros como el APEC, la OMC y Naciones Unidas –donde se da un altísima coincidencia en la votación de las resoluciones -), Argentina y Brasil (también Chile) han optado por una visión política pragmática hacia Beijing, expresada en el no cuestionamiento en el tema de los derechos humanos, en su apoyo en relación a la situación de Taiwán como parte de China y en el otorgamiento del status de “economía de mercado”[241].

            Si bien China, en general, ve a América Latina como una región medianamente homogénea, sin desagregar por subregiones y países cabe resaltar, no obstante, que ha otorgado status especial a las relaciones con Argentina y Brasil al considerarlos “asociados estratégicos”. A su vez, de los países del Mercosur, Paraguay es el que menos relaciones tienen con la potencia asiática. Claro está, el país sudamericano carece de costas marítimas que faciliten el desarrollo de su comercio exterior de ultra-mar y ha sido el único en mantener relaciones diplomáticas con Taiwán (para el que, tal relacionamiento, es parte de su lucha por la supervivencia nacional)[242].

            No obstante lo expresado, cabe resaltar que las relaciones entre ambas partes son características de las relaciones Norte-Sur por la asimetría: para China, Mercosur es menos del 3% de sus exportaciones y algo más del 4% de sus importaciones; no ocurre lo mismo en sentido inverso, como podemos observar[243].

            Al propio tiempo, el comercio intra-bloque e intra-industrial comienza a beneficiar a los productos chinos en perjuicios de los proveedores de manufacturas de los países del Mercosur, que se ve crecientemente desplazados[244]. Efectivamente, en los últimos quince años, la participación de los empresarios regionales ha decrecido en más del 80% del comercio bilateral, en tanto que la participación de bienes de China ha aumentado, encontrando en algunos casos un reemplazo directo y en otros una combinación entre importaciones chinas y de otros países; razón por la cual, algunos autores señalan en la importante inserción de la potencia asiática la presencia, de hecho, de un “sexto socio del Mercosur”[245].

            Asimismo, el crecimiento exponencial de China unido a la estrategia de negociación bilateral (país por país), estableció una lógica radial y piramidal que, en buena medida, ha profundizado el perfil de economía periférica del bloque; en particular, relegada a la provisión de productos primarios en la relación comercial. En el caso de Argentina, el eje de este modelo estuvo basado en la “primarización sojera”, que transita en la actualidad hacia una “primarización agrícola diversificada”[246].

            Respecto de la eventual negociación de un tratado de libre comercio entre el Mercosur y China, se ha reactivado a partir del deseo de Uruguay de iniciar tratativas para firmar un acuerdo en 2018 (al cumplirse treinta años del restablecimiento de relaciones bilaterales), aún de forma aislada, ya que el país asiático es el primer socio comercial del Estado oriental desde 2012[247]. La realidad es que Argentina y Brasil vienen retrasando un acuerdo desde hace seis años[248], aunque entienden corresponde negociar como bloque, en virtud de lo dispuesto en la Decisión del CMC N° 32/00[249].

            Lo más grave, desde el punto de vista del Mercosur es la carencia de dirigentes para plantear una negociación en bloque, en conjunto. De suerte que, frente a la pérdida de relevancia económica del bloque y la presencia de China, bien ha apuntado Dante SICA: “[L]a respuesta que la región ha dado a la aparición del fenómeno productivo y comercial más importante de los últimos años fue por separado. Cada uno ha negociado su manera”[250]

 

2.3. Negociaciones comerciales entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico.

 

La Alianza del Pacífico (AP) se dibuja como eje longitudinal a través de toda América Latina enlistando a México y tres países sudamericanos: Chile, Colombia y Perú. Asimismo, Panamá y Costa Rica tienen calidad de observadores candidatos a incorporarse como miembros. Su origen se remonta a la Declaración de Lima, Perú, en abril de 2011. Formalmente, el Acuerdo Marco fue suscripto en Antofagasta, Chile, en junio de 2012[251].

Como bloque concentra una población de 217 millones de personas (más de un tercio de la población latinoamericana y caribeña) y a nivel regional: concentra 50% del comercio total de América Latina[252].

Conforme la Declaración de Lima, se busca conformar “un área de integración profunda en el marco del Arco del Pacífico Latinoamericano”[253] (párrafo 8º). La integración financiera/bursátil del Mercado Integrado LatinoAmericano (MILA), constituidapor las cuatro bolsas de los países de la APalcanzan dimensión similar a la de San Pablo.

El bloquehace base principal en lo económico, lo comercial, lo financiero y las inversiones: su agenda busca, asimismo, fortalecer la acción conjunta y coordinada entre las agencias de promoción, así como la cooperación destinada a impulsar el fortalecimiento de la competitividad e innovación de las PYMES, impulsar la investigación en materia de cambio climático, facilitar la movilidad estudiantil y académica y el tránsito migratorio, entre otros[254].

Por lo antedicho, el propio bloque se presenta como una plataforma de articulación política, integración económica y comercial, y proyección al mundo, con énfasis en la región Asia-Pacífico: como un mecanismo constituido por países convisiones afines del desarrollo, el libre comercio y la economía[255].

Dado que sus cuatro países poseen tratados de libre comercio firmados con Estados Unidos, algunos autores lo consideran “el quinto integrante de hecho de la Alianza”[256]. En tal inteligencia, parece claro que la AP sería complementaria del TPP[257].

En la AP hay más de cuarenta países en calidad de observadores; entre ellos, Argentina, Paraguay y Uruguay, pero no el Mercosur como bloque.

Sin embargo, los socios del bloque exhiben un escaso comercio intra-regional. Sin ir más lejos, el Mercosur mismo tiene más comercio con la AP que el que los países de la AP mantienen entre sí.

Comparando con el Mercosur, cuyo comercio intrazona fue del 15% del total en 2015, el de la Alianza es apenas del 3%. En ese año, las exportaciones totales de los países del Mercosur a los de la AP se ubicaron en torno a US$ 17.000 millones y las importaciones fueron de casi US$ 14.000 millones. A su vez, las ventas externas del Mercosur a la AP se vienen reduciendo desde 2012, viene perdiendo relevancia como destino de las exportaciones mercosureñas (representaba cerca del 10% en 2003/2006 y  6,5% en 2015). Incluso más, los productos “origen Mercosur” representaban un 6,5% de las importaciones totales en 2004/2007 contra un 3,9% en 2015. Esto quiere decir que el Mercosur está perdiendo participación de mercado en los países de AP por varios factores, entre ellos, la erosión de preferencias arancelarias frente a competidores de terceros países merced a la amplia red de acuerdos de los países de la AP con socios de extra-zona[258].

Ahora bien, la conveniencia de pensar la convergencia en la diversidad de ambos bloques (tal el título del estudio de la CEPAL del año 2014) se funda en varias razones, a saber:

i)Los ocho países de ambos bloques son miembros de ALADI, quees el marco jurídico de una amplia red de Acuerdos de Complementación Económica (ACE), los cuales vinculan a todas las economías de ambos bloques, con excepción de México-Paraguay[259].

            ii) Un parte significativa del comercio entre ambas regiones (cerca del 90%)[260] se encuentra –en teoría– libre de aranceles: los cronogramas de desgravación establecidos en los acuerdos ya se han cumplido (Chile) o están próximos a cumplirse (Colombia y Perú), o bien los productos se benefician de preferencias fijas o contingentes arancelarios[261].

            iii) Por el potencial del comercio intra-industrial: México, Colombia y Chile, por el lado de la AP, y Brasil y Argentina, por el lado del Mercosur, son los países que poseen mayores grupos de industrias con potencial comercio intra-industrial, y por lo tanto, con mayores posibilidades de insertar sus productos en cadenas de producción subregionales que alcancen a los países del otro bloque[262].

            iv) la oportunidad que se abre en la actual coyuntura internacional con la renegociación del NAFTA que permitiría a México reorientar parte de su estrategia comercial internacional[263].

            v) Naturalmente, la relevancia que como espacio alcanzarían ambos bloques (separadamente representan: Mercosur el 49% y la AP el 37% del PIB de América Latina).

            Existen, sin embargo, obstáculos importantes para la intensificación de los flujos comerciales entre el MERCOSUR y la AP, en el marco de los acuerdos existentes, y que al decir de CARCIOFI y CAMPOS[264], serían:

            i) La limitada cobertura de los acuerdos que vinculan, respectivamente, a Argentina y Brasil con México: solamente el 8% de las exportaciones y 12% de las importaciones del Mercosur a México se cubren, en teoría, libres de aranceles. La relación entre las tres grandes economía de ALADI es el eslabón faltante en la red de ACEs para vincular ambos bloques. De modo que completar la negociación comercial con México deviene crítico.

            ii) El hecho de que un producto teóricamente se beneficie de una preferencia arancelaria determinada no significa que efectivamente sea aproveche: por ejemplo, en muchos casos las preferencias arancelarias no son plenamente aprovechadas porque el comercio tiene lugar por fuera del acuerdo (hay factores como requisitos de origen, normas técnicas y/o fitosanitarias que desincentivan el aprovechamiento de la preferencia pues su cumplimiento incrementa los costos de producción a tal punto que termina contrarrestando total o parcialmente el beneficio arancelario); además, gran parte de los acuerdos son de carácter amplio y los países reciben beneficios arancelarios en un conjunto de ítems en los cuales no cuentan con un potencial exportador, ni lo pueden desarrollar en el corto y mediano plazo; y por otra parte, algunos países tienen una oferta exportable concentrada, lo que limita las posibilidades de utilizar muchos de los beneficios arancelarios recibidos.

            De allí que la convergencia en la diversidad entre ambos bloques debería establecer una agenda que incorpore: facilitación del comercio, ventanillas únicas de comercio, acumulación de origen, promoción comercial y PYMES e integración física[265].

            Finalmente, cabe resaltar que,en fecha 7 de abril de 2017, en Buenos Aires, tuvo lugar la “Reunión Ministerial Mercosur-Alianza Del Pacífico” para dar a conocer los avances de cada proceso, así como explorar acciones de interés común en el ámbito de la integración económica regional. Igualmente, los Ministros: i) coincidieron en la importancia de responder a los retos actuales, a través de la intensificación de los esfuerzos a favor del libre comercio y de la integración regional; ii) acordaron continuar trabajando el acercamiento entre el ambos bloques; iii) consideraron oportuno establecer una Hoja de Ruta (líneas de trabajo) sobre:Cadenas Regionales de Valor/Acumulación de Origen, Facilitación del Comercio/Ventanillas Únicas de Comercio Exterior (VUCEs), Cooperación Aduanera, Promoción Comercial y Pymes, Barreras No Arancelarias y Facilitación del Comercio de Servicio[266].

 

 

Capítulo III: De la identidad, los proyectos y las alternativas regionales.

            Creemos que en los momentos críticos, parece sabio reflexionar sobre la propia identidad, re-memorar los proyectos/perfiles históricos del bloque regional y, asimismo, re-valorizar las inspiraciones teóricas propiamente latinoamericanas (es decir, concebidas desde, para y por la región) para encontrar allí elementos que nos ayuden a despejar el horizonte, encontrar caminos, dilucidar prioridades del Mercosur en su actual etapa crítica y como apuesta de futuro.

 

1. Identidad y perfiles históricos del bloque regional.

            La identidad está ligada a la historia, al patrimonio espiritual de una persona, de un pueblo, de una cultura[267].

            Hace referencia, por tanto a las características y valores definitorios de un grupo que le permite reconocerse en cuanto tal y diferenciarse de los demás. También contiene las simientes de todo proyecto colectivo. De modo que, para lograr adhesión voluntaria y participación social en la construcción de futuro será necesario tener en cuenta esas cualidades profundas.

            En este sentido, la identidad supone re-conocer (volver a conocer), valorar, reinventar el propio patrimonio; diremos en el caso del Mercosur, su acervo comunitario.  

            Sin embargo, asiste razón a LARRAÍN cuando expresa que la identidad “no solo mira al pasado como la reserva privilegiada donde están guardados los elementos principales de la identidad; también mira hacia el futuro y concibe la identidad como un proyecto. La pregunta por la identidad no sólo es entonces ¿qué somos?, sino también ¿qué queremos ser?”[268].

            Por eso, nuestros países no pueden eximirse de realizar un análisis profundo de su pasado; esa es la precondición mínima para una apertura hacia otros países[269].

            En tal sentido creemos oportuno repasar la historia del bloque regional para sopesar algunas de las características que definieron la identidad institucional; básicamente, remitiéndonos a los hechos, las normas (tratados fundantes) y los valores que le fueron confiriendo (criterio dinámico) al Mercosur y sus perfiles históricos (los que atesoran distintos proyectos institucionales del bloque).

             Junto a la reflexión de la identidad y los perfiles históricos del grupo, recurrimos, nuevamente, a la sabiduría de una producción genuinamente latinoamericana: la teoría de la autonomía.

 

2. Proyectos institucionales (y perfiles históricos del bloque).

            De modo que, para saber hacia dónde habrá que indagar “críticamente”, por tanto, desde dónde. Vale decir, reclama indagar el sentido, vinculado a la idea de proyecto (en una de sus acepciones, proyectar es “idear, trazar o proponer el plan y los medios para la ejecución de algo). De allí que también sea necesario referirnos a los perfiles, los modelos de la integración a lo largo de la historia.

 

            2.1. Confrontando acervo identitario, proyectos/perfiles históricos y doctrina.

            Con este marco referencial, podemos confrontar los distintos enfoques, modelos y esquemas de integración del Mercosur en clave autonómica. Vale decir, analizar la/s característica/s principal/es del bloque y si su perfil coadyuva(ba) –mínimamente– a la autonomía del Mercosur, de sus Estados Parte y de sus fuerzas productivas o, por el contrario, profundiza(ba) la correlación de fuerzas en desmedro de la capacidad política de los decisores regionales.

            En esa inteligencia, quizá puedan señalarse, cuanto menos, cuatro grandes etapas del bloque[270], a saber: i) De los antecedentes inmediatos a la fundación del bloque (1985-1991), ii) Época neo-liberal/comercialista (1991-2003), iii) Etapa neo-desarrollista (2003-2015) y iv) Época actual: ¿Etapa neo-neoliberal? (2015 en adelante).Repasemos, brevemente, cada una:

            i) En la primer etapa encontramos, grosso modo, que la idea de integración devino un proyecto sustantivo para fortalecer la paz, el estado de derecho y la democracia (que constituyó un requisito tácito de ingreso al bloque) y, a su vez, entre sus objetivos se incluía el refuerzo del poder de negociación de América Latina con el resto del mundo, “ampliando su autonomía de decisión y evitando que los países de la región continúen vulnerables a los efectos de políticas adoptadas sin su participación”[271].

            ii) A su vez, en los años que van de 1991 a 2003, asistimos a un enfoque definitivamente comercialista de la integración, reflejado en el Tratado de Asunción (que da formal inicio al Mercosur, en 1991)[272]. En sintonía a la nueva realidad internacional inaugurada con la caída del muro de Berlín, la difusión de los preceptos del Consenso de Washington y la consecuente liberalización de los intercambios, el bloque responde con un esquema de “regionalismo abierto”.

            Junto al despliegue instrumental normativo fundante del Mercosur (además del Tratado de Asunción cabe recordar, entre otros: el Protocolo de OuroPreto sobre Estructura Institucional del Mercosur del 17/12/94, el  Protocolo de Olivos para la Solución de Controversias en el Mercosur del 18/02/2002 e, incluso –y retomando parte de un tema caro a la etapa primigenia–, el Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático en el Mercosur, la República de Bolivia y la República de Chile del 24/07/98), el enfoquecomercialista, congruente con la lógica de los gobiernos de cuño neo-liberal de los noventas, centra en el mercado –en particular, en las grandes empresas– el motor de la integración regional[273].

            En cualquier caso, el bloque como espacio económico ampliado mostró un importante desempeño durante los primeros años que contrasta, no obstante –he aquí inconsistencias importantes– con[274]: i) un bajo nivel de interdependencia; ii) un escaso crecimiento económico, excepto en el caso de Brasil[275] y, concomitante, iii) un grave deterioro social, a nivel nacional[276] y iv) un fuerte endeudamiento de los principales socios del bloque[277].

            En concreto, los países del Mercosur pese a exhibir resultados favorables de crecimiento agregado y de inversión externa directa –en gran medida producto de las privatizaciones– daban lugar a una grave situación de dependencia nacional en relación al sistema financiero internacional, con profundización de la desigualdad social. A la postre, la autonomía (de la región y de sus Estados Parte) quedaba seriamente disminuida.

            iii) En la tercer etapa (2003-2015), el Mercosur experimenta un cambio de enfoque. El bloque asiste a una visión neo-desarrollista y de regionalismo social, bajo una dinámica que asigna un rol fundamental a los Estados en la economía nacional. Aquí pueden descubrirse nuevos ejes en la institucionalidad y en la agenda regionales, debiéndose señalar, por caso: la creación de la Reunión de Altas Autoridades sobre Derechos Humanos del Mercosur (RAADDHH, en 2004); la redacción del Protocolo de Asunción sobre Compromiso con la Promoción y Protección de Derechos Humanos en el Mercosur (en 2005); la aprobación del  Protocolo Constitutivo del Parlamento del Mercosur (también en 2005); así como el establecimiento del Instituto de Políticas Públicas de Derechos Humanos –(IPPDH, en 2009). Por otra parte, Venezuela se suma como socio pleno del bloque (en 2012).

            Es indudable que este período presenta un sustancial desarrollo de las dimensiones simbólica y comunicacional de la integración. Más aún, es importante destacar decisiones que denotan autonomía respecto de los supremos repartidores internacionales, y que se verifican: i) a escala regional y subregional en, por ejemplo, la IV Cumbre de las Américas (Mar del Plata, 2005) que dar por tierra con el proyecto de establecer un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), las creaciones de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR, en 2008) y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC, en 2011) y la política regional de respaldo al reclamo soberano de Argentina sobre las Islas Malvinas; y ii) a nivel nacional en, verbigracia, el desendeudamiento con el Fondo Monetario Internacional tanto de Brasil como de Argentina, en diciembre de 2005; lo cual –a su vez– refuerza la percepción de incremento de margen de maniobra internacional de la región.

            Considerando las transformaciones internacionales de la década pasada, sumadas al perfil de las relaciones bilaterales argentino-brasileñas, resulta necesario reconocer que la búsqueda de autonomía regional convivió con aspiraciones para obtener y mantener una autonomía nacional sobre la base de estrategias pragmáticas[278]; las que, a su vez, buscaron traducirse en políticas públicas de inclusión al interior de los Estados. No obstante, y de manera contradictoria, el bloque asiste al escalamiento del conflicto sobre las Pasteras del Río Uruguay entre Argentina y Uruguay, a la divergencia profunda que se produjera en la OMC (remitimos a lo expresado supra), al estancamiento de la interdependencia con postergación de los socios menores y a la pérdida de importancia relativa para Brasil.

            iv) Por último, a partir del ascenso de nuevos gobiernos en Argentina (en diciembre de 2015) y Brasil (en 2016), la región comienza a desandar una nueva etapa[279].

            La misma parece iniciar un período en el cual retornan algunas de las principales lógicas de inserción internacional para la región y sus Estados, propias de la última década del siglo pasado. Naturalmente, su dinámica y resultados de largo plazo constituyen objeto de evaluación en el futuro; sin embargo, no sería aventurado pensar que, de reproducirse o profundizarse las recetas de otrora, su devenir no sea otro que un nuevo ciclo heterónomo; esto es, de dependencia nacional o, incluso, para-colonial, en la lógica puigiana.

            No resultará improcedente, entonces, reconocer que al tiempo que se remueven obstáculos arancelarios y para-arancelarios entre los socios del bloque –un hecho positivo y necesario para la integración económica postergada–, se refuerce la lógica del regionalismo abierto –y de consiguiente, vuelva a tener predicamento el enfoque de área libre comercio (free tradeareaapproach) en detrimento de una profundización del de unión aduanera (customsunionapproach)–, se retorne al recurso de ingresar divisas vía endeudamiento externo, se postergue la dimensión parlamentaria regional, se desmonten de facto logros públicos regionales (v.gr.: política sobre Malvinas, políticas públicas inclusivas al interior de los Estados Parte). Todo ello conlleva, asimismo, una restauración de la matriz panamericana de inserción internacional y/o de gestión de conflictos (por caso, recurriendo a la OEA en detrimento del propio ámbito regional) y que se expresa, igualmente, en el enfrentamiento de los Estados fundadores del bloque con Venezuela.

            En síntesis: El Mercosur ha cambiado de orientación hacia dentro y frente al resto del mundo. En cualquier caso, es innegable una alta dosis de dinamismo en la agenda regional.

2.2.Acervo comunitario.

            Cada una de las etapas reseñadas han sido perfiles (diseños institucionales) de integración que, lógicamente, han buscado resaltar algunas características más que otras, con suerte dispar. Naturalmente, responden a ideologías y a circunstancias históricas precisas.

            Llegados a esto punto, parece válido preguntarnos: ¿Cuál es, entonces, el acervo comunitario, el patrimonio del Mercosur? ¿Es posible sumar, aunque sea parcialmente, las visiones históricas?

            Pues bien, una respuesta sólida –verdadera guía identitaria del bloque– puede hallarse en la jurisprudencia del Tribunal Permanente de Revisión (TPR) del Mercosur, al expresar:

“7. Marco conceptual

7.1. Primeramente, conviene destacar que el Mercosur, a diferencia de la OMC y a semejanza de la Unión Europea y de la Comunidad Andina, no se basa pura y exclusivamente en la sola equivalencia de derechos, obligaciones, beneficios y ventajas comerciales y económicas entre los Estados Partes.

7.2. En efecto, a partir de la firma del Tratado de Asunción (TA), los Estados Partes han creado una comunidad de intereses no sólo económicos y comerciales, sino también sociales, culturales, jurídicos y políticos. Ello se comprueba, principalmente a tenor de la letra y el espíritu del preámbulo del Tratado de Asunción y de su capítulo I ‘Propósitos, principios e instrumentos’, pero asimismo a partir de considerar el desarrollo normativo del bloque, en el cual es posible encontrar normas sobre salud, justicia, educación, integración social, derechos laborales, medio ambiente, aspectos políticos, relaciones internacionales, asimetrías, entre otros, como así también al revisarse el contenido de las Comunicados Presidenciales semestrales, la creación de determinados órganos de carácter no comercial, como el Parlamento del Mercosur, el Foro Consultivo-Económico Social, las diferentes Reuniones Ministeriales, el Foro de Consulta y Concertación Política y la Comisión de Representantes Permanentes, entre otros.

(…)

7.5. Que las anteriores consideraciones resultan pertinentes a los fines de concluir que el Mercosur no puede ser valorado ni conceptualizado como un proceso de mero equilibrio entre las concesiones comerciales y económicas que los Estados Partes se han otorgado, sino que involucra otros factores no menos importantes que aquellas concesiones, factores que surgen, precisamente, de los fines y objetivos trazados por el TA. Todo ello porque el Mercosur es un bloque regional consistente en un proceso de integración y no un mero ente promotor de la liberalización comercial como es la OMC.[280]

 

 

3.     Alternativas.

            Seguidamente, pasamos a exponer las que creemos            son las alternativas que se le presentan al Mercosur para, luego, proponer la que consideramos preferente teniendo en consideración la idea de acervo comunitario (o patrimonio regional inclusivo/sumativo) que propone el TPR y, asimismo, sosteniendo la necesidad de conservar/incrementar márgenes de maniobra del bloque regional aprovechando la permisibilidad del sistema internacional (idea de autonomía).

            De modo que confrontado a la realidad internacional actual con la propia identidad y los proyectos históricos-institucionales del bloque, de cara al futuro, el Mercosur puede elegir una de las siguientes vías, a saber: a) vía conclusiva: dar por terminada la integración; b) vía involutiva: mantener el statu quo; c) vía del retroceso: a zona de libre comercio (y reducción de la integración a lo económico); d) vía de la integración globalista: por medio de tratados de libre comercio del siglo XXI y e) vía de la integración inclusivista: con desarrollo integral, afirmando –cuanto menos– la idea de unión aduanera[281].

            Analicemos, brevemente, cada una de ellas.

 

a) Alternativa 1): vía conclusiva (dar por concluida la integración).

            Una primera postura, entendería que el Mercosur está en vía muerta[282].

            A tal fin, bastaría con señalar diversas realidades: el incumplimiento notable de los objetivos fundacionales (y de los posteriores tratados cimeros) del Mercosur; el bloque no sólo no avanzó hacia un Mercado común sino que retrocedió convirtiendo las excepciones en regla; no se generó una institución comunitaria efectiva (siquiera el Parlasur legisla); los Estados menores han sido postergados; la economía regional se encuentra re-primarizada; no existe una estrategia de mediano y largo plazo.

            En resumidas cuentas, esta postura sostiene que el bloque es un barco que nunca llegará a ningún lado pues no sabe dónde va. Ni tan siquiera sería necesaria dar por concluida su existencia de manera formal; la realidad se ha encargado por sí misma.

            Una variante, dentro de esta alternativa, entiende que el bloque ya ha alcanzado su objetivo[283].

            En este caso sería exagerado afirmar el fracaso del bloque puesto que, aunque no prosperó en el área específica de la integración regional, sí sirvió de valiosa herramienta para facilitar la consolidación democrática y las reformas económicas de sus Estados miembros. Al mismo tiempo, y con una gran dosis de realismo, se plantea que el bloque carece de una identidad institucional común y cumple una función diferente para cada país miembro. De modo que si “hoy el bloque languidece no es por haber fracasado, sino porque ya cumplió su misión.”[284]

            b). Alternativa 2): vía involutiva (mantener el statu quo).

            Este camino fue el adoptado por los Estados del Mercosur en los aspectos económicos y comerciales durante los últimos años.

            Aun incorporando materias de carácter social, político y simbólico que hacen parte sustantiva del patrimonio del bloque regional y que, al propio tiempo, desplegaban políticas públicas inclusivas al interior da sus propias sociedades nacionales, no es menos cierto que el descuido de la dimensión “económica” unida a la inercia en el funcionamiento del bloque han producido, cuanto menos, demoras injustificables, que perjudicaron gravemente la dinámica del bloque.

            Se podrá alegar que la crisis financiera internacional del 2008 requirió reordenar prioridades; no obstante, transcurrido varios años de la misma, el estancamiento parece haber sido la norma (baste con recordar un solo ejemplo: el destrato hacia los socios menores del bloque lo que en los hechos, los “empuja” a gestionar acuerdos de manera unilateral con terceros Estados; por caso, los deseos de Uruguay para celebrar un tratado de libre comercio con China).

            En este contexto, la demora sumada a la inacción en materia económico-comercial terminaría produciendo, a largo plazo, resultados similares a la primer alternativa. Esta opción implica una evolución (estática) hacia la involución.

 

c)     Alternativa 3):  vía del retroceso a zona de libre comercio  (y reducción de la integración a lo económico)

            Básicamente, esta alternativa entiende que un área o zona de libre comercio (ZLC) brindaría mayor flexibilidad para que cada Estado maneje su relacionamiento externo y su inserción internacional.

            Entiéndase bien, el enfoque de área de libre comercio (free tradeareaapproach) importa un “retroceso deliberado y expreso” porque desliga a los Estados Parte de la necesidad de acordar una postura arancelaria común frente a terceros países (propia de la Unión Aduanera, UA), por una parte, pero –al mismo tiempo– podría disparar una eventual competencia intra-Mercosur, al reasumir cada socio el manejo de la política arancelaria (de importación). Ya no sería vinculante la Decisión del CMC Nº 32/00.

            Ello, a corto plazo, debilitaría enormemente la capacidad de negociación del bloque y, en soledad, difícilmente puedan tener viabilidad los mercados nacionales con excepción de los sectores más competitivos y/o concentrados. Asimismo, generarían distorsiones distributivas al interior de cada Estado. 

            Sin embargo, es una alternativa que ha encontrado apoyo en grupos empresariales, políticos y académicos. Hace ya algunos años, Mónica HIRST advertía de la presencia de “segmentos de las elites brasileña, argentina y uruguaya que siempre han preferido un entendimiento con Estados Unidos, sacrificando demandas de reciprocidad en la consolidación del Mercosur como Unión Aduanera.”[285]

 

            d)        Alternativa 4): vía de la integración globalista por medio de tratados de libre comercio del siglo XXI.

            Una alternativa diferente a la anterior, aunque ideológicamente vinculada, es concebir al Mercosur (como UA) negociando tratados de libre comercio (bajo los templates propios del Regionalismo del siglo XXI) de manera acrítica con terceros Estados o grupos de países (v.gr.: Unión Europea). Conceptualmente, tal extremo profundiza la lógica de inserción internacional del regionalismo abierto de los noventa.

            A juzgar por la experiencia histórica, los beneficiarios de este proceso de inserción internacional serán, básicamente, los sectores concentrados de las economías nacionales; léase, el sector primario (principalmente, el agropecuario, el agro-industrial, el minero y el energético) y sectores muy competitivos de la industria y de los servicios.

            Al propio tiempo, se reparte una inmensa cantidad de impotencia a los sectores industriales pequeños y medianos, los trabajadores de la industria (formales y no formales) y la mayor parte de las economías regionales; prácticamente, el setenta por ciento de las sociedades nacionales.

            La idea subyacente es que la integración (más que al Mercosur) es al mundo (de las cadenas trasnacionales de valor). El Mercosur es la herramienta que articula, que viabiliza, ad intra de los Estados (de sus mercados nacionales), la internacionalización económica, de manera acrítica, a través de la “apertura de los mercados” y de la búsqueda de la competitividad de factores productivos que (salvo los señalados) no pueden competir en esquemas que reproducen la lógica de acuerdos asimétricos Norte-Sur (para países periféricos como los de la región).

            En esa inteligencia, algunas medidas jurídicas son relevantes para implementar esta integración globalista: los tratados de libre comercio, la desregulación normativa (¡vaya oximorón!) y la presencia minimalista del Estado.

            De cara al futuro regional, cabe decir que es una alternativa que lleva posibilidad de ser implementada: al igual que la alternativa previa, tiene sustento en sectores relevantes de la intelectualidad, la política, las empresas y los medios de comunicación. Además, pareciera ser el camino elegido por los actuales gobiernos de los socios mayores del bloque.

            Por lo pronto, la razón alegada de que “lo importante es abrirse al mundo”, como una contra-cara a la ola “proteccionista” de los países centrales (Trump, Brexit, etc.) y para “no quedar aislados”, no es solo absurda, sino enormemente peligrosa[286].

            No resultará ocioso recordar sobre el tema, lo que manifestara quien fuera Alto RepresentanteGeneral del Mercosur (en relación a un eventual tratado con la Unión Europea):

“k) la firma de un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, al privilegiar a las empresas europeas en el comercio con el Mercosur (y con Brasil), implicaría inmediatamente requerimientos de nuestros principales socios comerciales, esto es, China, los Estados Unidos, Japón para que negociásemos con ellos acuerdos similares, a lo que sería prácticamente imposible negarse;

I) el arancel externo común, esencia de una unión aduanera, que ya habría dejado de existir para las empresas de la Unión Europea, dejaría de existir para los Estados Unidos, para Japón, para China y para otros países, lo que significaría el fin del Mercosur, como unión aduanera y como instrumento de desarrollo”[287].

 

            e)  Alternativa 5): vía de la integración inclusivista: con desarrollo integral, afirmando –cuanto menos– la idea de unión aduanera.

            La última alternativa que presentamos, y que entendemos preferible, es la de buscar una integración que busque rescatar algún margen de viabilidad a los proyectos de desarrollo nacional y regional inclusivos.

            Entiéndase bien, ello no implica constituir una fortaleza pero sí permitir una inserción internacional que incluya a los sectores productivos, cuidando el trabajo. Si bien es cierto que las  corporaciones trasnacionales son muy importantes y las exportaciones fundamentales, no es menos cierto que la inversión mundial se financia en más de un 90% con ahorro interno (no con inversión mundial),más del 80% de la producción global se vende en los mercados internos de los países y,en la generación de empleo, nueve de cada diez trabajadores en el mundo trabaja para sus propios mercados[288].

            De tal modo, sólo conservando –cuanto menos– el enfoque de Unión Aduanera podrá sostenerse un Mercosur con posibilidad de insertarse en condiciones “menos asimétricas” a la realidad mundial.

            Ahora bien, a tal fin la normativa regional debe ser cumplida estrictamente; no pueden las excepciones constituirse en regla. 

            Lo expresado, no precluye de la posibilidad de revitalizar la dinámica comercial del bloque y cierto margen de actuación de los Estados Parte adoptando criterios de flexibilidad como los sugeridos por Félix PEÑA en relación a, por ejemplo, la metodología para las aperturas de los mercados al comercio y a las inversiones originadas en los socios:

“Sin perjuicio de compromisos más amplios, como los pactados originalmente en el Tratado de Asunción con respecto al comercio de bienes y al arancel externo común, siempre se previó aproximaciones de tipo sectorial, como la pactada -y aún vigente para el sector automotriz- y la también pactada, pero no necesariamente empleada, de los acuerdos sectoriales previstos en el Tratado (artículo 5° d) y que tuvieran un primer marco regulatorio en la Decisión CMC03/91. Este marco regulatorio ha sido muy poco empleado y hoy podría adaptarse bien a la necesidad de facilitar la integración productiva en otros sectores.”[289]

            Una estrategia sectorial de este tipo, tampoco iría contra la idea más amplia de lograr con el tiempo el denominado mercado común regional; al contrario, la facilitaría ya que la ALADI dispone de los instrumentos necesarios al respecto (a partir de las reglas del Tratado de Montevideo de 1980)[290].

            Al mismo tiempo, la conservación del Arancel Externo Común (AEC) reforzaría la capacidad negociadora del bloque (evitando la dilución que conllevaría un ZLC).

            Sin embargo, no puede continuarse en el estancamiento de la interdependencia de los últimos años: el Mercosur debe ser integral pero no habrá integralidad por realizar sin efectividad material concreta (la esencialidad de los intercambios es una de las características estructurantes del bloque que no puede ni debe ser resignada).

Podrá argumentarse que esta vía contiene una buena dosis de voluntarismo desde que el Mercosur ha venido vaciando de contenido su esquema de integración: launión aduanera se halla plagada de perforaciones y excepciones que la convierten en un camino con poco destino ylos Estados menores quieren salirse del corcetde la Decisión CMC 32/00. Sin embargo, es la actualidad misma y la necesidad de re-pensar la presencia internacional del bloque la que constituye un incentivoad intrapara el reordenamiento de prioridades, el cumplimiento de la normativa comunitaria y la contención de expectativas insatisfechas entre las Partes.

A todo evento, debe precisarse que las observaciones supra realizadas no conllevan, necesariamente, la negación a negociar acuerdos de libre comercio per se. Más aún, la negociación de los mismos puede constituir una oportunidad para reacomodar políticas y variables al interior del bloque y de los Estados Parte.

En rigor, el tema no es negociar (al contrario) sino qué negociar: si el acuerdo establecieraacríticamente la incorporación in extenso de normativa OMC+ y OMCx –respecto de sectores sensibles y/o potencialmente vulnerables y/o estratégicos para los Estadosy/o que importen licuar la capacidad soberana de regular materias sustantivas, como ser: trabajo, impuestos, educación, cultura, contenidos audiovisuales, movimientos de capitales, etc.)–, entonces, quizá, la estrategia sea: saber qué límites se estará dispuesto a conceder (ya que es fácil entrar a estos acuerdos pero no salir de ellos), establecer un enfoque de etapas, dosificar creativamente los límites de concesión con imposición de requisitos pre-fijados de desarrollo, pautar criterios de alta flexibilidad normativa y de escape, fijar amplísimos períodos para la vigencia de sectores que requieran adaptaciones productivas extraordinarias.

Esta alternativa tampoco rehúye de la creación de cadenas de valor regionales y subregionales (propias de la región; es decir, no trasnacionalizadas o desterritorializadas) ya que pueden coadyuvar el desarrollo productivo intra-bloque.

 

            e)1. Tareas prioritarias para una integración inclusiva.

           

            Ahora bien, reafirmar esta vía que se postula supondría, invariablemente:

            i) Propiciar el establecimiento, el desarrollo y la consolidación de élites funcionales “regionales”.

            Siguiendo y profundizando la lógica puigiana –en dimensión aggiornada al siglo XXI–, para que los objetivos sean propiamente autonómicos y, por tanto, para avanzar decididamente en la integración del Mercosur deviene crítica la existencia, la formación y la consolidación dedensidad regional expresada enélites funcionales; es decir, decididas a emprender el camino de la autonomización (políticas, académicas, empresarias, sindicales y sociales) no ya estatales, sino regionales –tanto burocráticas (es decir, funcionarios estables de los órganos institucionales del bloque) como no burocráticas (por fuera de la estructura institucional).

            Desde que el Mercosur carece de estas necesarias élites funcionales regionales no hay quién contribuya estructuralmente a la unidad de criterio, a la acción de conjunto y a la decisión política. Más aún, no hay pensamiento regional estratégico (de mediano y largo plazo). Claro está, ni siquiera existe densidad de pensamiento integrador autonómico al interior de cada Estado.

            He aquí que a la hora de valorar la viabilidad y las consecuencias de un modelo de integración regional y de su inserción internacional (lo cual supone estar discutiendo un proyecto de desarrollo[291]) creemos, humildemente, que ningún político, abogado, economista y/o estudioso de la integración debería dejar de indagar(se) sobre elsentido último de los enfoques que se postulan. En tal sentido, y como simple sugerencia:

El modelo que se propone ¿a quién sirve?, ¿quién conduce principalmente el proceso? ¿quién decide, en última instancia (o también, cuáles son los supremos repartidores, según la lógica del trialismogoldschmidtiano[292])?, ¿cuáles son los criterios supremos de reparto?, ¿cuáles los motivos y las razones alegadas?, ¿Cómo cuánto se cumplen las reglas pactadas?, ¿la participación en la dinámica decisoria es democrática?, los empresarios, los trabajadores, los ciudadanos de la región ¿se sienten actores del proceso de integración?;

Igualmente, ¿se propende hacia un desarrollo progresivamente incluyente de los diferentes países y de los sectores más postergados y/o menos competitivos o, al contrario, se profundiza la asimetría ad extra y/o ad intra?

Más aún, ¿se contribuye, se orienta –paulatinamente– a la consolidación estratégica del bloque?, ¿Qué dirección estamos llevando?, ¿Adquieren el bloque y sus Estados Parte autonomía incremental?...

            b)Epistemológicamente: superar criterios euro-céntricos de análisis y de valoración de la realidad del Mercosur como los únicos posibles y deseables.

            En tal sentido, los parámetros excluyentes que suelen utilizarse para evaluar el éxito del proceso integrador fincan en: criterios puramente económicos (el nivel de exportaciones, el grado de interdependencia, el “nivel de apertura” o el grado de circulación de los factores productivos –naturalmente, relevante pero no excluyente-) y/o institucionales (la existencia –o no– de instituciones comunitarias, y supranacionalidad orgánica y normativa  -nuevamente, necesaria pero no excluyente–) que remiten implícita o explícitamente al cartabón de la experiencia comunitaria europea, desconociendo la propia realidad histórica y socio-política de los países del bloque subregional.

            c)Conceptualmente, es dable distinguir, como lo hacía Aldo FERRER, entre un Mercosur ideal y un Mercosur posible.Este último reclama la construcción simultánea de la integración regional y de los propios desarrollos de los Estados nacionales, en un espacio solidario, que sea funcional a los respectivos Países del bloque[293].

            d) Tampoco se debe perder la idea de conjunto. Como sugerimos supra,resulta estratégicotrabajar la idea de converger en la diversidad con distintos esquemas de integración latinoamericanos, entre ellos, la Alianza del Pacífico, incluso a través de acuerdos sectoriales. Naturalmente, ello no implica resignar criterios de desarrollo nacional/regional inclusivo.

            El camino a seguir no es lineal. Además, el proceso resultaría infructuoso si se redujera al ámbito de las políticas comerciales o al mero uso de instrumentos jurídicos (como son, por caso, los acuerdos de alcance parcial en ALADI). Por el contrario, el trabajo gradual debería tomar en consideración las líneas directrices establecidas por las Jefas y los Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en el Plan de Acción Caracas 2012 y en algunas sugerencias de la CEPAL[294]

            Asimismo, la convergencia gradual se impone insoslayable de cara a las relaciones con China y el Asia Pacífico[295].

 

 

Parte III: Conclusiones.

 

A tenor de lo expresado, podemos acercar algunas conclusiones:

            a) El mundo asiste a un cambio epocal: el nuevo orden internacional transita de la unipolaridad hegemónica a la multipolaridad de centros decisorios y, consecuentemente, a la redistribución del poder global. El lento declinar del liderazgo occidental en la comunidad internacional corre parejo al ascenso de potencias regionales, principalmente China pero, también, Rusia e India, generándoserios interrogantes sobre la estabilidad y el futuro del sistema.

            b) En esta transición sistémica aparecen fenómenos de globalización y des-globalización  como, asimismo, de integración, des-integración (Brexit) y reintegración (en especial, se constata el surgimiento del denominado Regionalismo del siglo XXI, representado en la negociación de mega-acuerdos comerciales interregionales).

            c) Dichos mega-acuerdos regionales no regulan exclusivamente aspectos comerciales; por el contrario, avanzan sobre materias que profundizan o van más allá de lo acordado a nivel multilateral (temas OMC+ y OMCx) en un contexto de parálisis de las negociaciones comerciales multilaterales. En cuanto al uso estratégico de los mismos cabe mencionar a las principales potencias del mundo actual: básicamente, a Estados Unidos (con el TPP y TTIP), a la Unión Europea, a Rusia y a China (esta última a través del denominado Proyecto Cinturón y Ruta y el RCEP).

            d) Por su parte, las corporaciones trasnacionales tienen un poder de presión creciente en la negociación de dichos acuerdos mega-regionales, persiguiendo la aplicación de técnicas “disciplinarias” incluso frente a los países desarrollados, buscando limitar o neutralizar el propio poder normativo del Estado.

            e) Los hechos de des-globalización reconocen diferentes causas, entre ellas: el temor a perder niveles de vida mínimos y/o trabajos nacionales y/o la defensa de las industrias locales que se consideran amenazados por los flujos financieros, productivos e inmigratorios de otras latitudes. En general, pivotan sobre el sentimiento del miedo y avivan actitudes de discriminación, racismo y xenofobia; en rigor, de aporofobia.

            f) En particular, el Brexit en tanto signo de des-integración podría incorporar, además, un mensaje más profundo: radicaría en su rechazo alderecho trasnacional, corporizado en la Unión Europea y en los efectos de las regulaciones comunitarias.

            g) El Mercosur en su cuarto de siglo de vida, con sus avances y retrocesos, estancamientos y relanzamientos; en definitiva, con “sus luces y sombras” ha significado una experiencia altamente positiva para la región en términos de consolidación de la democracia de sus Países Miembros, aumento del intercambio entre distintos sectores de las sociedades nacionales e incremento del comercio regional en términos absolutos y  consolidación de una idea –simbólica y discursiva– de un espacio regional.

            h) Sin embargo, como nunca antes en su historia, la existencia misma del Mercosur se encuentra cuestionada. El problema atañe a lo estructural/existencial; es decir, no ya qué tipo de integración puede preferirse, sino si la integración misma vale la pena.

            i) Ante la actualidad crítica un análisis de factores cualitativos concretos de la integración revela que: i) la esencialidad se encuentra debilitada merced al desconocimientos de principios estructurales de la integración (ello explica, en buena medida, la actual situación de Venezuela en el bloque); ii) la intensidad y el carácter de la interdependencia de los socios del bloque ha venido decreciendo; iii) el grado de convergencia no logra mínimos niveles satisfactorios; iv) la capacidad en la provisión de “liderazgo” se encuentra resentida; y v) el bloque carece de sentido estratégico de la integración (y de un enfoque autonómico incremental).

            j) Puntualmente, respecto a Venezuela y a su “situación” la solución es política, no jurídica. En cualquier caso, el Mercosur funcionó en este último período más como base de confrontación que como instancia de diálogo, evaporando toda posibilidad real de influir pro-positivamente en la solución del problema.

            k) En relación a las profundas transformaciones mundiales/regionales consignadas, el Mercosur deberá tomar debida notapara desplegar creativa y concienzudamente su estrategia de desarrollo y de inserción internacional.

            l) Tres son los ámbitos principales de negociación externa para el bloqueactualmente, a saber: la Unión Europea, la Alianza del Pacífico (y por extensión, los países de ALADI) y China.

            m)La firma acrítica de un tratado de libre comerciopor el Mercosur con potencias industriales y en franca asimetría, incluyendocon desmesuratemas OMC+ y OMCx, eliminaría las preferencia de que gozan hoy las empresas ubicadas en el bloque con relación a las empresas localizadas fuera de él y, por tanto (para las empresas de la Unión Europea–si con dicho bloque fuera el tratado–), para el Mercosur, cuya esencia es el arancel externo común, podría significar el comienzo del fin como bloque y el fin de su posibilidad de desarrollo autónomo[296].

            n) No deja de llamar la atención que los países de América Latina y el Caribe (y también el Mercosur) “otorguen una gran trascendencia (aunque esté justificada) a las negociaciones con la Unión Europea, cuya importancia relativa como socio comercial de la región disminuye gradualmente, y que, en cambio, no exista en la región suficiente conciencia sobre la significación del área de Asia y el Pacífico”[297].

            ñ) Asimismo, la convergencia en la diversidad de formagradual con otros esquemas de integración de América Latina (entre ellos, la Alianza del Pacífico)se impone insoslayable, también, de cara a las relaciones con China y el Asia Pacífico.

            o) Creemos que en los momentos críticos, parece sabio reflexionar sobre la propia identidad, re-memorar los proyectos de integración (a través de los perfiles históricos institucionales del bloque regional) y, asimismo, valerse de formulaciones teóricas propiamente latinoamericanas (es decir, concebidas desde, para y por la región) para encontrar en dichos elementos guías de acción futura.

            p) Los distintos proyectos/perfiles institucionales históricos de la integración pueden rastrearse a lo largo de distintas etapas de la vida del bloque, los cuales muestran valores diferentes (más económicos, más políticos, más sociales), enfoques diferenciados (neoliberalismo y neo-desarrollismo) y grados disímiles en relación a la autonomía del bloque. En particular, los momentos referidos son:i) De los antecedentes inmediatos a la fundación del bloque (1985-1991), ii) Época neo-liberal/comercialista (1991-2003), iii) Etapa neo-desarrollista (2003-2015) y iv) Época actual: ¿Etapa neo-neoliberal? (2015 en adelante)

            q) La idea de acervo comunitario sumativo (patrimonio comunitario) que “en el recorrido del bloque regional se encuentra en distintas manifestaciones y resultados alcanzados en el plano político, social y comercial”[298] permite capitalizar los distintos proyectos/perfiles de integración. Ello puede resultar una inspiración esclarecedora para encarar el derrotero regional hacia delante.

            r) El Mercosur puede optar por transitar alguna de las siguientes alternativas: a) vía conclusiva: dar por terminada la integración; b) vía involutiva: mantener el statu quo; c) vía del retroceso: a zona de libre comercio (y reducción de la integración a lo económico); d) vía de la integración globalista: por medio de tratados de libre comercio del siglo XXI y e) vía de la integración inclusivista: con desarrollo integral, afirmando –cuanto menos– la idea de unión aduanera.

            s) De las alternativas referidas, las dos primeras (a y b) aunque factibles, ni siquiera deben ser consideradas como posibilidad;la tercera y la cuarta (c y d) siendo fácticamente posibles no se consideran deseables pues generan, a mediano plazo, involución/dilución de la integración y/o desigualdad estructural en las sociedades nacionales; sólo la última,  e) vía de la integración inclusivista: con desarrollo integral (y afirmando, cuanto menos, la idea de unión aduanera), se considera deseable y factible si incorpora en su formulación criterios de flexibilidad; por ejemplo, a través de la posibilidad de realización de acuerdos sectoriales previstos en el Tratado de Asunción (artículo 5° d) y que tuvieran un primer marco regulatorio en la Decisión CMC 03/91.

            t) Deviene menester a nivel epistemológico, superar criterios euro-céntricos de análisis y de valoración de la realidad del Mercosur como los únicos posibles y deseables.

            u) Conceptualmente,es dable distinguir, como lo hacía Aldo FERRER, entre un Mercosur ideal y un Mercosur posible.Este último reclama la construcción simultánea de la integración regional y de los propios desarrollos de los Estados nacionales, en un espacio solidario, que sea funcional a los respectivos Países del bloque[299].

            v) Por tanto, siguiendo y profundizando la lógica puigiana –en dimensión aggiornada al siglo XXI–, para que los objetivossean propiamente autonómicos y, por tanto, para avanzar decididamente en la integración del Mercosur deviene crítica la existencia dedensidad regional expresada enélites funcionales  (políticas, empresarias, sindicales y sociales) no sólo estatales, sino regionales (burocráticas y no burocráticas).

            w) Para el Mercosur también cabe recordar un principio cardinal de todo proceso de integración regional: totum estmaiussua parte summa.

            x) Finalmente, sólo cuando decidamos que los objetivos del Mercosur deban ser propiamente autonómicos, recién entonces será posible avanzar decididamente en un proceso de integración solidario, integral, inclusivo, con desarrollo y real. Tal la sabiduría de una teoría propiamente latinoamericana.

            Con todo ello bastaría para reiniciar el caminoy continuar el legado de un cruce histórico que ocurrió hace doscientos años…

 



* Agradezco a la Asociación Argentina de Derecho Internacional (AADI) –en especial, a los Dres. Oscar César Benítez y Andrea Alejandra Straziuso, Director y Secretaria de la Sección de Derecho de la Integración, respectivamente–, por confiarme la tarea de brindar el presente Relato. Naturalmente, lo expresado es responsabilidad absoluta del autor y en nada compromete a la AADI y/o a las instituciones a las que el mismo pertenece.

** Profesor de Derecho Internacional Público (Universidad Nacional de Rosario, Universidad Católica Argentina, Universidad del Centro Educativo Latinoamericano) y de Derecho de la Integración (Universidad Nacional de Rosario).Director del Programa de Derecho al Desarrollo, Centro de Estudios Interdisciplinarios, y Subdirector del Centro de Investigaciones sobre Derecho y Economía (CISDE), Facultad de Derecho (ambos de la Universidad Nacional de Rosario).

[1] Las referencias fáctico-temporales del presente trabajo comprenden hasta el día 7 de agosto de 2017.

[2]Recordemos que la teoría de la autonomía latinoamericana encuentra sus producciones teóricas más elaboradas con Juan Carlos PUIG, en Argentina, y Helio JAGUARIBE, en Brasil, a fines de la década de los setenta y principios de los ochenta.

[3] PUIG, Juan Carlos, “Doctrinas internacionales y autonomía latinoamericana”, Caracas, Instituto de Altos Estudios de América Latina en la Universidad Simón Bolívar, 1980; pág. 145.

[4] PUIG, Juan Carlos, “Introducción”, en: PUIG, Juan Carlos [compilador], “América Latina: políticas exteriores comparadas”, Tomo 1, Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1984; pág. 43.

[5]A todo evento, consultar: PUIG, Juan Carlos, “Malvinas y régimen internacional”, Buenos Aires, Depalma, 1983; en particular, págs. 29-37 y, también, su artículo: “Integración y autonomía de América Latina en las postrimerías del siglo XX”, en “Integración Latinoamericana”, Nº 109, enero-febrero 1986, INTAL; págs. 40-62.

[6] La teoría trialista fue formulada por el profesor Werner GOLDSCHMIDT (1910-1987) alrededor de 1960 dentro de la corriente filosófica tridimensional del Derecho que reconoce a éste constituido por hechos, normas y valores, y que puede definirse como: un orden de repartos de potencia e impotencia (dimensión sociológica), descriptos e integrados por normas (dimensión normológica) y, a su vez, valorados (repartos y normas) por la justicia (dimensión axiológica-dikelógica). A mayor abundamiento, consultar su obra “Introducción filosófica al derecho. La teoría trialista del mundo jurídico y sus horizontes”, 6ª ed., Bs. As., Buenos Aires, 1987. Entre los principales referentes del trialismo en el plano de la relaciones jusinternacionales pueden citarse al propio Juan Carlos PUIG (1928-1989) y, en la actualidad –y desde una perspectiva constructivista–, al profesor Miguel Ángel CIURO CALDANI (remitimos, entre otros, a sus libros: “Derecho y Política”, Buenos Aires, Depalma, 1976, “La conjetura del funcionamiento de las normas jurídicas. Metodología Jurídica”, Rosario, Fundación para las Investigaciones Jurídicas, 2000; y “El Derecho Universal”, Rosario, Fundación para las Investigaciones Jurídicas, 2001).

[7] Brevemente, repasemos cada una de ellas, en palabras del autor:

I. Dependencia para-colonial. En este escalón, el Estado posee formalmente un gobierno soberano (o sea, órganos nacionales de decisión) y no es una colonia, pero en realidad los grupos que detentan el poder efectivo en la sociedad nacional no constituyen otra cosa que un apéndice del aparato gubernativo y de la estructura del poder real de otro Estado (la ‘metrópoli’, la ‘potencia dominante’, el centro imperial). (…)

II. Dependencia nacional.La dependencia es nacional cuando los grupos que detentan el poder real (que ya asumen, aunque parcialmente, características de supremos repartidores nacionales) racionalizan la dependencia y, por tanto, se fijan fines propios que pueden llegar a conformar un ‘proyecto nacional’ compartido globalmente rasgos esenciales. Por eso la expresión ‘racionalizar la dependencia’ significa en la práctica que la situación dependiente se acepta, pero sometida a la aspiración de sacar el máximo provecho de ella (…)

III. Autonomía heterodoxa. En este estadio, los supremos repartidores nacionales del Estando que forman parte integrante de un bloque siguen aceptando la conducción estratégica de la potencia dominante, pero discrepan abiertamente con ella por lo menos en tres cuestiones importantes: a) en el modelo de desarrollo interno, que puede no coincidir con las expectativas de la metrópoli; b) en las vinculaciones internacionales que no sean globalmente estratégicas; y c) en el deslinde entre el interés nacional de la potencia dominante y el interés  estratégico del bloque (…)

IV. Autonomía secesionista. La secesión significa desafío global. El país periférico corta el cordón umbilical que lo unía a la metrópoli: sus repartidores supremos deciden sin tener en cuenta, espontánea u obligadamente, los intereses estratégicos globales de la potencia dominante como conductora del bloque del cual se retira” (PUIG, Juan Carlos, “Introducción”…; págs. 74 y ss.)

[8] BOLOGNA, Alfredo Bruno, “Teorías y propuestas de relaciones internacionales para los países del Sur”, Cuadernos de Política Exterior Argentina, Serie “Documento de Trabajo” Nº 1, Rosario, CERIR, Septiembre 1987; Págs. 21 y ss.; disponible en el sitio: http://www.cerir.com.ar/serie_docente.php?id=0000138 (consulta: 01/09/16). La cursiva es nuestra.

[9] Conf. COLACRAI, Miryam, “La marcha de la integración en América Latina. El rol de las ideas, instituciones y políticas en el MERCOSUR”, en: BORÓN, Atilio A. y LECHINI, Gladys (compiladores), “Política y movimientos sociales en un mundo hegemónico. Lecciones desde África, Asia y América Latina”, 1ª ed., Buenos Aires, CLACSO, 2006, págs. 381-397. Consultar también: COLACRAI, Miryam, “Pensar la política exterior desde una lectura renovada de la ‘autonomía’”, en: BOLOGNA, Alfredo Bruno y Otros, “La política exterior del gobierno de Kirchner”, Volumen I, Tomo IV, Rosario, CERIR / UNR, 2006; págs. 13-30 y, asimismo, PEREYRA DOVAL, Gisela, “La Autonomía como eje rector de la política exterior. El caso brasileño”, en “Revista Temas y Debates”, Año 17, Vol. 25, enero-junio 2013, págs. 109-125.

[10] Ver: FRANK, André Günder, “Re-Orientar. La economía global en la era del predominio asiático”, trad. de Pablo Sánchez León, Valencia, Universidad de Valencia, 2008; pág. 15. El original data delaño 1998: “ReOrient. Global Economy in the Asian Age”, 1ª ed., Berkeley/ Los Angeles/Londres, University of California Press.

[11] Incluso, dado el nivel de fragmentación del orden global, se ha formulado el concepto de no-polaridad (non-polarity); ver: HAASS, Richard, “Theage of nonpolarity: whatwillfollow U.S. dominance”, en “ForeignAffairs”, Vol. 87, Nº 3, mayo/junio 2008; págs. 44-56.

[12]Ver: ROJAS ARAVENA, Francisco,” Transformaciones globales y cambios en las relaciones de poder. Impactos en América Latina y el Caribe”, en “Revista Nueva Sociedad”, Nº 246, julio-agosto de 2013; págs. 129-143.

[13] Seguimos, en general, lo expresado por PELFINI, Alejandro, FULQUET, Gastón y BIDASECA, Karina, “Introducción. Los BRICS en el orden global: ¿construyendo nuevos cimientos o negociando con las estructuras existentes?; en: PELFINI, Alejandro, FULQUET, Gastón (Compiladores), “Los BRICS en la construcción de la multipolaridad: ¿reforma o adaptación?”, 1ª ed.,  Ciudad Autónoma de Buenos Aires, CLACSO, 2015; págs. 9-17.

[14] Conf. LECHINI, Gladys y MORASSO, Carla, “La cooperación Sur-Sur en el Siglo XXI. Reflexiones desde América Latina”, en “Anuario de la Integración Regional de América Latina y el Caribe”, Nº 11, 2015; págs. 114-133, quienes explican que: “A diferencia de las Relaciones Sur-Sur, que se despliegan naturalmente entre los varios actores públicos y privados con base estatal o trasnacional entre las diferentes regiones de América Latina, África y Asia, y pueden implicar interacciones conflictivas ante intereses divergentes, la cooperación Sur-Sur tiene lugar básicamente entre gobiernos con posturas convergentes relacionadas principalmente a objetivos de desarrollo y a constituir alianzas a los efectos de incidir en las cuestiones globales.”

[15] Conf. RAMONET, Ignacio, “Las 10 claves que explican el Nuevo Sistema Mundo”, en: GENTILI, Pablo y TROTTA, Nicolás, “América Latina: la democracia en la encrucijada”, 1ª ed., Ciudad Autónoma de Buenos Aires,  CLACSO, Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, Página 12 y Editorial Octubre, 2016; págs. 131-144.

[16]Incluso pueden ser bien recibidos sin son “capaces de comprar equipos de fútbol o de traer lo que en algún tiempo se llamaban ‘petrodólares’ (...) Por el contrario, lo cierto es que las puertas se cierran ante los refugiados políticos, ante los inmigrantes pobres, que no tienen que perder más que sus cadenas, ante los gitanos que venden papelinas en barrios marginales y rebuscan en los contenedores, cuando en realidad en nuestro país son tan autóctonos como los payos, aunque no pertenezcan a la cultura mayoritaria. Las puertas de la conciencia se cierran ante los mendigos sin hogar, condenados mundialmente a la invisibilidad. El problema no es entonces de raza, de etnia ni tampoco de extranjería. El problema es de pobreza. Y lo más sensible en este caso es que hay muchos racistas y xenófobos, pero aporófobos, casi todos. Es el pobre, el áporos, el que molesta, incluso el de la propia familia, porque se vive al pariente pobre como una vergüenza que no conviene airear… Es la fobia hacia el pobre la que lleva a rechazar a las personas, a las razas y a aquellas etnias que habitualmente no tienen recursos y, por lo tanto, no pueden ofrecer nada, o parece que no pueden hacerlo.” (CORTINA ORTS, Adela, “Aporofobia, el rechazo al pobre: Un desafío para la democracia”, 1ª edición, Barcelona, Paidós, 2017; pág. 21) 

[17] No llama la atención, por tanto, que el abandono del Acuerdo de París pueda afectar la economía, la posición diplomática y el liderazgo global de Estados Unidos; una idea que, entre otros, sostiene Brian DEESE (consultar su artículo: “Paris isn'tburning. Why the climate agreement will survive Trump”, en “Foreign Affairs”, del 22 de mayo de 2017).

[18] Conf. ARGÜELLO, Jorge, “Oportunidades para el siglo XXI”, en Diario “La Nación” de Argentina, viernes 2 de junio de 2017; disponible en: http://www.lanacion.com.ar/2029604-oportunidades-para-el-siglo-xxi

[19] XI, Jinping, (parte del) “Discurso” en el ForumEconómico mundial, Davos, Suiza, 17 de enero de 2017; disponible en el sitio: https://www.weforum.org/agenda/2017/01/chinas-xi-jinping-defends-globalization-from-the-davos-stage/. La traducción nos pertenece.

[20] Una aproximación al sistema sino-céntrico del Tianxia en relación con la visión occidental del orden mundial puede consultarse en: WANF, Fei-Ling, “FromTianxia to Westphalia: Theevolvingchineseconception of sovereignty and worldorder”, en: IKENBERRY, G. John, FENG, Zhu y JISI, Wang [Editores], “America, China, and thestruggleforworldorder. Ideas, traditions, historical legacies, and global visions”; New York, NY, Palgrave Macmillan, 2015; págs.43-68. La traducción es nuestra). Si bien la tradicional concepción de China importa desafíos para las relaciones internacionales actuales en la medida que su poder aumenta, no es menos cierto que conlleva oportunidades para el mundo del siglo XXI (ver, del mismo autor: “BetweenTianxia and Westphalia: China searchesforits position in theworld”, 2011, APSA 2011, Annual Meeting Paper; Disponible en: https://ssrn.com/abstract=1902722) (fecha de consulta: 07/08/17).

[21] La expresión del ex Director del Peterson Institutefor International Economics aparece en:Worldleadersfind hope forglobalization in Davosamidpopulistrevolt”, en: https://www.washingtonpost.com/news/wonk/wp/2017/01/17/chinese-president-warns-against-trade-war-in-davos/?utm_term=.c5b69e9dd744

[22] Para un estudio basado en distintos datos cuantitativos que reflejan una nueva distribución del poder a nivel internacional, consultar: LAFFAYE, Sebastián, LAVOPA, Federico y PÉREZ LLANA, Cecilia, “Los cambios en la estructura del poder económico mundial: ¿hacia un mundo multipolar?”, en “Revista Argentina de Economía Internacional”, Nº 1, Febrero 2013, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Centro de Estudios Internacionales (CEI)/Ministro de Relaciones Exteriores y Culto; págs. 10-28; disponible en el sitio:

http://www.cei.gov.ar/userfiles/Revista%20Argentina%20de%20Econom%C3%ADa%20Internacional%20-%20N%C3%BAmero%201.pdf

[23] Aquí pueden encontrarse autores vinculados a la tradición realista; entre otros, Randall L. SCHWELLER, Xiaoyu PU, Philip STEPHENS, Stephen KRASNER o Robert GILPIN (Ver, por caso: Conf. STUENKEL, Oliver, “Institutionalizing South-South Cooperation: Towards a New Paradigm?”, Documento de Investigaciónpresentado al UN High Level Panel on the Post-2015 Development Agenda, mayo 2013; disponibleen: http://ri.fgv.br/sites/default/files/publicacoes/Institutionalizing-South-South-Cooperation-Towards-a-New-Paradigm.pdf(fecha de consulta: 07/08/17). Vertambién, delmismoautor: “Post-Western World: how emerging powers are remaking global order”, 1ª ed., Cambridge, Polity, 2016).

Quizá no este de más de recordar que, para el realismo, los sistemas bipolares son más proclives a la paz que los sistemas multipolares. (Conf. SODUPE, Kepa, “La estructura de poder del sistema internacional: del final de la Segunda Guerra Mundial a la posguerra fría”, 1ª ed., Madrid, Fundamentos, 2002; pág. 184).

[24] En esta tesitura encontramos autores como G. John IKENBERRYpara quien, pese a que la posición de Estados Unidos en el sistema global está cambiando, la disputa en el orden internacional liberal actual no es por sus principios fundamentales; al contrario, China y las demás potencias emergentes no desean impugnar los principios y reglas básicas del orden actual, desean ganar mayor liderazgo y autoridad dentro de él, beneficiándose de sus reglas, prácticas e instituciones (entre ellas, la Organización Mundial de Comercio o el G-20). Por tanto, la actual transición de poder no representa la derrota del orden libera sino su última supremacía (Ver su artículo: “Thefuture of the liberal worldorder. Internationalism after America”, en “Foreign Affairs”, Foreign Affairs, Vol. 90, Nº 3, mayo/junio; págs. 56-68).

[25] Entre las distintasposturasintermediaspuedeseñalarse, porcaso, la delenfoquematerialistahistórico de Matthew D. STEPHEN (consultarsutrabajo: “Rising powers, global capitalism and liberal global governance: A historical materialist account of the BRICs challenge”, en “European Journal of International Relations”, Vol. 20, Nº 4; págs. 912-938).

[26] Conf. BUZAN, Barry, “The inaugural Kenneth N. Waltz annual lecture. A world order without superpowers: decentred globalism”, en “International Relations”, Vol. 25, Nº 1; págs.3–25.

[27] Conf. GIACALONE, Rita, “Geopolítica y geoeconomía en el proceso globalizador”, Bogotá, Universidad Cooperativa de Colombia / Centro de Pensamiento Global (CEPEG), 2016; pág. 116.

[28] Conf. STUENKEL, Oliver, op.cit.

[29] Conf. FÁVARO MARTINS, Marcos Antônio, PEREIRA PENNAFORTE, Charles y DE OLIVEIRA, Fabiana, “el ‘no regionalismo’: primeros apuntes sobre la nueva política comercial de Brasil”, en “Comillas Journal of International Relations”, Nº 08, 2017; págs. 39-50.

[30] No estará de más recordar, aquí, algunos de los incisos del Artículo 2 de la Carta de Naciones Unidas:

“Para la realización de los Propósitos consignados en el Artículo 1, la Organización y sus Miembros procederán de acuerdo con los siguientes Principios:

1.      La Organización está basada en el principio de la igualdad soberanade todos sus Miembros.               

2.      Los Miembros de la Organización, a fin de asegurarse los derechos y beneficios inherentes a su condición de tales, cumplirán de buena fe las obligaciones contraídas por ellos de conformidad con esta Carta.               

3.      Los Miembros de la Organización arreglarán sus controversias internacionales por medios pacíficos de tal manera que no se pongan en peligro ni la paz y la seguridad internacionales ni la justicia.               

4.      Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas. 

5.      (…) 

6.      (…) 

7.      Ninguna disposición de esta Carta autorizará a las Naciones Unidas a intervenir en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados, ni obligará; a los Miembros a someter dichos asuntos a procedimientos de arreglo conforme a la presente Carta…” 

La cursiva nos pertenece.

[31]Sobre elimpactodelascenso de China enrelación al sistemainternacional actual, consultartambién: JACQUES, Martin, “When China rules the world: the rise of the Middle Kingdom and the end of the Western World”, London, Allen Lane, 2009.

[32] Conf. LECHINI, Gladys y MORASSO, Carla, op. cit.

[33] GARCÍA DELGADO, Daniel y RUIZ DEL FERRIER, Cristina, “Introducción”, en: GARCÍA DELGADO, Daniel y RUIZ DEL FERRIER, Cristina (Compiladores), “Estado y desarrollo inclusivo en la multipolaridad: desafíos y políticas públicas”, Documento deTrabajo N°2, 2ª edición, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, FLACSO, 2015; págs. 10-18. Disponible en el sitio: http://politicaspublicas.flacso.org.ar/files/produccion_academica/1446152296_documento-viernes-j-web.pdf(fecha de consulta: 07/08/17)

[34]Ver GARZÓN, Jorge F., “Multipolarity and the future of regionalism: Latin America and beyond”, Working Paper Nº 264, enero 2015, German Institute of Global and Area Studies (GIGA), Leibniz‐InstitutfürGlobale und RegionaleStudien; disponibleen: https://www.giga-hamburg.de/en/system/files/publications/wp264_garzon.pdf

[35] Conf. GIACALONE, Rita, op. cit.; pág. 120. Ver, asimismo, GARZÓN, Jorge F., op. cit.

[36] Conf. ACHARYA, Amitav, “Global governance in a multiplex world”, European University Institute, Robert Schuman Centre for Advanced Studies, Working Paper RSCAS 2017/29, Junio 2017;Disponible en el sitio: https://ssrn.com/abstract=2987838

[37] Conf. HURRELL, Andrew, “One world? Many worlds?The place of regions in the study of international society”, en “International Affairs”, Vol. 83, Nº 1, 2007; págs.151‐170.

[38]Vide: GARZÓN, Jorge F., op. cit.; y GIACALONE, Rita, op. cit.; pág. 120.

[39] Conf. GARZÓN, Jorge F., op. cit.

[40] Conf. ROCHA PINO, Manuel de Jesús, “Los proyectos de integración megarregional de China: el caso de la iniciativa Cinturón y Ruta (CYR)”, en “Anuario Mexicano de Derecho Internacional”, Vol. XVII, México D.F., Universidad Nacional Autónoma de México, enero-diciembre 2017; pp. 547- 589.

[41] Conf. íbidem.

[42] Los integrantes del TPP son: Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Estados Unidos se retiró en enero de 2017. Sumando este último país, el mega-acuerdo representaba el 40 del Producto Bruto Mundial y el 20% del comercio internacional.

[43] El TTIP es un mega-acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos, en proceso de negociación desde junio de 2013.

[44] La RCEP se trata de un mega-acuerdo regional que cubrirá un mercado de 3.400 millones de personas (casi la mitad del total del planeta) y cerca del 30 % del Producto Bruto Mundial. Está siendo negociado por los diez países que conforman la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés), es decir, Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Singapur, Tailandia y Vietnam, y los seis países con los que la ASEAN posee tratados de libre comercio, a saber: Australia, India, Japón, Corea del Sur, Nueva Zelandia y China.

[45]Ver: CALLENS, Stéphane y CHERFI, Sofiane, “The Intensive Exchanges Flows: About a ‘New Regionalism’: OBOR (‘One Belt, One Road’)”, en “Universal Journal of Management”, Vol. 5, Nº 3, 2017; págs. 124-132.

[46] Los Estados participantes en la negociación del TISA son: Australia, Canadá, Chile, China Taipéi, Colombia, Costa Rica, Hong Kong, Islandia, Israel, Japón, Liechtenstein, México, Nueva Zelanda, Noruega, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, República de Corea, Suiza, Turquía y la Unión Europea (que representa a sus 28 estados miembros –naturalmente, habría que hacer una salvedad, en lo sucesivo, respecto al Reino Unido). A ellos se sumaba Estados Unidos, hasta la llegada de la actual administración.

[47] De forma meramente enunciativa pueden citarse, por caso: i) Los acuerdos firmados Estados Unidos con, entre otros Estados (o grupos de países): República Dominicana y Centroamérica –Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua–(CAFTA–DR, por sus siglas en inglés), CARICOM (Acuerdo Marco de Promoción de Inversiones y Comercio o Trade and Investment Framework Agreement, TIFA), Australia, Singapur, Corea,  Colombia, Chile, Jordania, Marruecos, Panamá y Perú); ii) Entre algunos de la Unión Europa, cabe mencionar, los suscriptos con: Argelia, Canadá, Centroamérica (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras Nicaragua, y Panamá), la Comunidad Andina, Corea, Egipto, Israel, Líbano, México, Siria, Túnez, el Acuerdo de asociación económica con CARIFORUM de 2008, el Acuerdo de Libre Comercio con la ASEAN, con el Consejo de Cooperación de los Estados del Golfo; iii) China, a su vez ha firmado tratados de libre comercio, entre otros, con: ASEAN, Chile, Costa Rica, Nueva Zelanda, Pakistán, Perú, Singapur; iv) ASEAN tiene acuerdos con, por ejemplo: Canadá, China, Corea, Estados Unidos, Japón, Pakistán, Rusia, Unión Europea.

[48]Sobre nuevo regionalismo y regionalismo abierto, consultar, entre otros: BOUZAS, Roberto, “El ‘nuevo regionalismo’ y el área de libre comercio de las Américas: un enfoque menos indulgente”, en “Revista de la CEPAL”, Nº 85, abril de 2005; págs. 7-14; DEVLIN, Robert y ESTEVADEORDAL, Antoni, “¿Qué hay de nuevo en el nuevo regionalismo de las Américas?”, Documento de Trabajo Nº 7, INTAL-ITD-STA, Buenos Aires, 2001; SÁEZ, Raúl E., “Del regionalismo abierto al regionalismo segmentado: desafíos de la integración de América Latina y el Caribe”, 1ª ed., Santiago, Chile, CIEPLAN, 2016.

                En rigor, tanto a nivel bilateral, regional como multilateral se impulsaron reformas estructurales (el “regionalismo abierto” era una de ellas) para lograr una mayor competitividad a través de la desregulación de los mercados, las privatizaciones, el ajuste de las cuentas fiscales, la liberalización de los regímenes de inversión extranjera, la reducción de aranceles y otras restricciones a las importaciones (vale destacar que el arancel externo promedio de la región latinoamericana bajó de 40% -a mediados de la década del 80– a 12% -en la de los 90–). (Conf. DEVLIN, Robert y ESTEVADEORDAL, Antoni, “¿Qué hay de nuevo en el nuevo regionalismo de las Américas?”, Documento de Trabajo Nº 7, INTAL-ITD-STA, Buenos Aires, 2001).

[49]Sobre nuevo regionalismo y regionalismo abierto, consultar, entre otros: BOUZAS, Roberto, “El ‘nuevo regionalismo’ y el área de libre comercio de las Américas: un enfoque menos indulgente”, en “Revista de la CEPAL”, Nº 85, abril de 2005; págs. 7-14; DEVLIN, Robert y ESTEVADEORDAL, Antoni, op. cit.

[50] Conf. BALDWIN, Richard, op. cit.

[51] Ver: MURILLO, Jorge Raúl, “Derecho Internacional Económico. Una aproximación sistémica”, en; FEUILLADE, Milton y Otros, “Temas de Derecho internacional Público”, Rosario, Zeus, 2011; Págs. 333/408.

[52] El Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio de 1947 expresa:

Artículo I: Trato general de la nación más favorecida

               1. Con respecto a los derechos de aduana y cargas de cualquier clase impuestos a las importaciones o a las exportaciones, o en relación con ellas, o que graven las transferencias internacionales de fondos efectuadas en concepto de pago de importaciones o exportaciones, con respecto a los métodos de exacción de tales derechos y cargas, con respecto a todos los reglamentos y formalidades relativos a las importaciones y exportaciones, y con respecto a todas las cuestiones a que se refieren los párrafos 2 y 4 del artículo III, cualquier ventaja, favor, privilegio o inmunidad concedido por una parte contratante a un producto originario de otro país o destinado a él, será concedido inmediata e incondicionalmente a todo producto similar originario de los territorios de todas las demás partes contratantes o a ellos destinado.

(…)

Artículo II: Listas de concesiones

1.       a)       Cada parte contratante concederá al comercio de las demás partes contratantes un trato no menos favorable que el previsto en la parte apropiada de la lista correspondiente anexa al presente Acuerdo.

b)       Los productos enumerados en la primera parte de la lista relativa a una de las partes contratantes, que son productos de los territorios de otras partes contratantes, no estarán sujetos -al ser importados en el territorio a que se refiera esta lista y teniendo en cuenta las condiciones o cláusulas especiales establecidas en ella- a derechos de aduana propiamente dichos que excedan de los fijados en la lista. Dichos productos estarán también exentos de todos los demás derechos o carga de cualquier clase aplicados a la importación o con motivo de ésta que excedan de los aplicados en la fecha de este Acuerdo o de los que, como consecuencia directa y obligatoria de la legislación vigente en el territorio importador en esa fecha, hayan de ser aplicados ulteriormente.

c)       Los productos enumerados en la segunda parte de la lista relativa a una de las partes contratantes, que son productos de territorios que, en virtud del artículo I, tienen derecho a recibir un trato preferencial para la importación en el territorio a que se refiera esta lista, no estarán sujetos -al ser importados en dicho territorio y teniendo en cuenta las condiciones o cláusulas especiales establecidas en ella- a derechos de aduana propiamente dichos que excedan de los fijados en esa segunda parte de la lista. Dichos productos estarán también exentos de todos los demás derechos o cargas de cualquier clase aplicados a la importación o con motivo de ésta que excedan de los aplicados en la fecha de este Acuerdo o de los que, como consecuencia directa y obligatoria de la legislación vigente en el territorio importador en esa fecha, hayan de ser aplicados ulteriormente. Ninguna disposición de este artículo impedirá a cualquier parte contratante mantener las prescripciones existentes en la fecha de este Acuerdo, en lo concerniente a las condiciones de admisión de los productos que benefician de las tarifas preferenciales.

2. (…)

7.       La listas anexas al presente Acuerdo forman parte integrante de la Parte I del mismo.”

El resaltado es nuestro. El texto completo del Acuerdo (y de los artículos transcriptos –aquí– parcialmente) puede consultarse en el sitio: https://www.wto.org/spanish/docs_s/legal_s/gatt47_01_s.htm(fecha de consulta: 07/08/17)

[53] TORRENT, Ramón; “Las distintas ‘lógicas’ de los planos multilateral, bilateral y regional de las relaciones comerciales internacionales”; en “LATN Nexos”, Año 1, Nº 1, septiembre-octubre de 2006; págs. 3-5.

[54] Conf. BALDWIN, Richard, op. cit.

[55]Artículo XXIV (del GATT): Aplicación territorial - Tráfico fronterizo. Uniones aduaneras y zonas de libre comercio

(…)

5.       Por consiguiente, las disposiciones del presente Acuerdo no impedirán, entre los territorios de las partes contratantes, el establecimiento de una unión aduanera ni el de una zona de libre comercio, así como tampoco la adopción de un acuerdo provisional necesario para el establecimiento de una unión aduanera o de una zona de libre comercio, a condición de que:

a)       en el caso de una unión aduanera o de un acuerdo provisional tendiente al establecimiento de una unión aduanera, los derechos de aduana que se apliquen en el momento en que se establezca dicha unión o en que se concierte el acuerdo provisional no sean en conjunto, con respecto al comercio con las partes contratantes que no formen parte de tal unión o acuerdo, de una incidencia general más elevada, ni las demás reglamentaciones comerciales resulten más rigurosas que los derechos y reglamentaciones comerciales vigentes en los territorios constitutivos de la unión antes del establecimiento de ésta o de la celebración del acuerdo provisional, según sea el caso;

b)       en el caso de una zona de libre comercio o de un acuerdo provisional tendiente al establecimiento de una zona de libre comercio, los derechos de aduana mantenidos en cada territorio constitutivo y aplicables al comercio de las partes contratantes que no formen parte de tal territorio o acuerdo, en el momento en que se establezca la zona o en que se concierte el acuerdo provisional, no sean más elevados, ni las demás reglamentaciones comerciales más rigurosas que los derechos y reglamentaciones comerciales vigentes en los territorios constitutivos de la zona antes del establecimiento de ésta o de la celebración del acuerdo provisional, según sea el caso; y

c)       todo acuerdo provisional a que se refieren los apartados a) y b) anteriores comprenda un plan y un programa para el establecimiento, en un plazo razonable, de la unión aduanera o de la zona de libre comercio.

(…)”

El texto completo del Artículo puede consultarse en el sitio:

https://www.wto.org/spanish/docs_s/legal_s/gatt47_02_s.htm

[56]TORRENT, Ramón; op. cit.

[57]Conf. BALDWIN, Richard, op. cit.

[58] TEJEDA RODRÍGUEZ, Agustín, ILLESCAS, Nelson y JORGE, Nicolás, “Mega-regionalismo y comercio agroindustrial impactos para Argentina”, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Fundación Instituto para las Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI), marzo de 2015; pág. 6. La cursiva es nuestra.

[59] Conf. BALDWIN, Richard, op. cit.

[60]Ibídem

[61] Ver: BOUZAS, Roberto y ZELICOVICH, Julieta, “La Organización Mundial de Comercio, los acuerdos mega-regionales y los usos estratégicos del regionalismo”, en “Estudios de economía aplicada”, Vol. 32, Nº 3, 2014; págs. 963–994.

[62]Ver, entre otros: TEJEDA RODRÍGUEZ, Agustín, ILLESCAS, Nelson y JORGE, Nicolás, op. cit.; pág. 4.

[63] Ver: BOUZAS, Roberto y ZELICOVICH, Julieta, op. cit.

[64]Las disposiciones “OMC plus” (OMC+) importan la profundización de compromisos o temas ya acordados a nivel multilateral; entre ellas, cabe mencionar:  * Comercio de productos industriales y productos agrícolas (reducción arancelaria y eliminación de barreras para-arancelarias); * Administración aduanera (provisión de información, publicación en internet de nuevas leyes y regulaciones, capacitación); * Impuestos a la exportación; *Medidas Sanitarias y Fito-Sanitarias (reafirmación de derechos y obligaciones en el acuerdo específico de GATT, armonización de medidas); * Obstáculos técnicos al comercio; * Empresas comerciales del Estado; * Medidas antidumping; * Medidas compensatorias; * Subvenciones; * Contratación pública; * Medidas en materia de Inversiones relacionadas con el Comercio (TRIMs, por sus siglas en inglés; regulación sobre requerimientos de componente local, posibilidad de exportación de beneficios de la inversión extranjera directa); * Comercio de Servicios (GATS, siglas en inglés; liberalización del comercio); * Aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (TRIPs, siglas en inglés; armonización de estándares; obligatoriedad, trato nacional, principio de la nación más favorecida).

               Las disposiciones “OMC extra” (OMCx) constituyen compromisos relativos a cuestiones no negociadas a nivel multilateral; entre ellas, merecen señalarse: * Medidas Anti-corrupción (adopción de medidas penales relativas al comercio internacional y la inversión); * Política de competencia (armonización normativa referente a derecho de la competencia; establecimiento de una autoridad independiente en la materia); * Protección del consumidor (armonización de leyes); * Protección de datos; * Política Ambiental (desarrollo y adopción de estándares ambientales; establecimientos de sanciones; publicación de leyes y regulaciones); * Inversión (desarrollo de marcos legales; armonización y simplificación de procedimientos; trato nacional; establecimiento de mecanismos de solución de diferencias); * Movimientos de capital (liberalización de movimientos; prohibición de nuevas restricciones); * Reglamentación del mercado laboral; * Salud; *Cooperación cultural; * Derechos humanos; * Asuntos sociales; * Inmigración ilegal; * Drogas ilícitas; * Cooperación industrial; * Educación y capacitación; * Sociedad de la información; * Impuestos; * Minería; * Energía; * Blanqueo de dinero; * Terrorismo; *Seguridad nuclear; * Asistencia financiera; * Diálogo político; * Visados y asilo; * Producción audiovisual; * Cooperación regional; *Investigación y tecnología; * Estadísticas (armonización); * Pequeñas y medianas empresas (PYMEs).

               Sobre las temáticas “OMC+” y “OMCx” hemos seguido lo referido en: HORN, Henrik, MAVROIDIS, Petros C. y SAPIR, André, “Beyondthe WTO? An anatomy of EU and US preferential trade agreements”, Bruselas, Bruegel, 2009; págs.14, 15 y ss.

[65] Conf. BALDWIN, Richard, op. cit.

[66] Ver: BOUZAS, Roberto y ZELICOVICH, Julieta, op. cit.

[67]STIGLITZ, Joseph E., HERSH,Adam S., “TheTrans-Pacific Free-Trade Charade”, Project Syndicate, 2 de octubre de 2015; disponible en: https://www.project-syndicate.org/commentary/trans-pacific-partnership-charade-by-joseph-e--stiglitz-and-adam-s--hersh-2015-10(fecha de consulta: 07/08/17)

[68] Ver, entre otros: BESSON, Juan Facundo, El TPP: ¿El nuevo plan global?; 20 de junio de 2016; disponible en el sitio: http://ceiep.org/el-tpp-el-nuevo-plan-global/ (fecha de consulta: 07/08/17)

[69]Ver: BENVENISTI, Eyal, “Democracy captured: The mega-regional agreements and the future of global public law”, Working Paper 2016/2 - Institute for International Law and Justice(IILJ), New York University School of Law; pág. 4. Disponible en el sitio: https://wp.nyu.edu/megareg/wp-content/uploads/sites/3134/2016/03/Benvenisti_IILJ-MegaReg_2016-2.pdf(fecha de consulta: 07/87/17)

[70] Ver VICENTE BLANCO, Dámaso Javier, “Las normas sobre inversiones en la Asociación Trasatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP). El riesgo de inseguridad jurídica de una regulación imprecisa”, en: “Revista de Estudios Europeos”, Nº 67, enero-junio 2016; págs. 25-46. Disponible en http://www.ree-uva.es/(fecha de consulta: 07/08/17)

[71] Conf. ROCHA PINO, Manuel de Jesús, “Los proyectos de integración megarregional de China: el caso de la iniciativa Cinturón y Ruta (CYR)”, en “Anuario Mexicano de Derecho Internacional”, Vol. XVII, México D.F., Universidad Nacional Autónoma de México, enero-diciembre 2017; pp. 547- 589; y también: MÜLLER-MARKUS, Christina, “OneBelt, One Road: el sueño Chino y su impacto sobre Europa”, en “Notes internacionals CIDOB”, Nº 148, mayo 2016; págs. 1-6.

[72]La Organización de Cooperación de Shanghai reúne a China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, a los que se suman –desde junio–, India y Pakistán. Es una organización intergubernamental de alcance continental, gestada en 2001, que tiene por objetivo la cooperación económica y cultural y el fortalecimiento de la seguridad en la región. A todo evento, consultar el sitio: http://eng.sectsco.org/

[73]China tiene poco más del 27% de votos y entre sus miembros (no asiáticos) cabe mencionar al Reino Unido, Francia, Alemania y trece países europeos más.

[74] Ver: RUIZ, Leonardo, “RCEP: el acuerdo de libre comercio que lidera China en respuesta al TPP”, en “Pulso”, 5 de febrero de 2016; disponible en el sitio: http://s1.pulso.cl/wp-content/uploads/2016/02/2250502.pdf(fecha de consulta: 07/08/17)

[75] KOTSCHWAR, Barbara, “Los mega-acuerdos: Nuevos actores y nuevas reglas”, en “Boletín Informativo Techint”, Nº 345; págs. 7-20.

[76] Ver: VICENTE BLANCO, Dámaso Javier, “Las normas sobre inversiones en la Asociación Trasatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP). El riesgo de inseguridad jurídica de una regulación imprecisa”, en: “Revista de Estudios Europeos”, Nº 67, enero-junio 2016; págs. 25-46. Disponible en http://www.ree-uva.es/(fecha de consulta: 07/08/17)

[77] GUIMARÃES, Samuel Pinheiro, “Integración regional y acuerdos de libre comercio”, en Portal “Amersur”; disponible en: http://www.amersur.org/integracion/integracion-regional-acuerdos-libre-comercio/. El original en portugués se encuentra disponible en el sitio “Carta Maior”, 26/04/2014: http://www.cartamaior.com.br/?/Editoria/Internacional/A-Uniao-Europeia-e-o-fim-do-Mercosul/6/30799

[78] PEÑA, Félix, “Una mirada hacia el futuro. Posibles escenarios en las negociaciones comerciales internacionales”, en: DELICH, Valentina, LÓPEZ, Dorotea y MUÑOZ, Felipe (Editores), “20 Años de la OMC. Una perspectiva latinoamericana”, e-book, FLACSO-sede académica Argentina / Programas de Cátedra OMC / Universidad de Chile, 2016; págs. 337 a 347. Disponible en:http://flacso.org.ar/wp-content/uploads/2016/07/Libro-20-Anos-de-la-OMC.pdf (fecha de consulta: 07/08/17).

[79] El referendum (sobre si el Reino Unido debía continuar siendo miembro de la Unión Europea o, por el contrario, debía abandonarla) arrojó un resultado ajustado: 51,9 % de votantes se pronunciaron a favor de la salida contra un 48,1 % que lo hizo por la permanencia.

[80] El Artículo 50 del Tratado de la Unión Europea establece:

“1.   Todo Estado miembro podrá decidir, de conformidad con sus normas constitucionales, retirarse de la Unión.

2.   El Estado miembro que decida retirarse notificará su intención al Consejo Europeo. A la luz de las orientaciones del Consejo Europeo, la Unión negociará y celebrará con ese Estado un acuerdo que establecerá la forma de su retirada, teniendo en cuenta el marco de sus relaciones futuras con la Unión. Este acuerdo se negociará con arreglo al apartado 3 del artículo 218 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. El Consejo lo celebrará en nombre de la Unión por mayoría cualificada, previa aprobación del Parlamento Europeo.

3.   Los Tratados dejarán de aplicarse al Estado de que se trate a partir de la fecha de entrada en vigor del acuerdo de retirada o, en su defecto, a los dos años de la notificación a que se refiere el apartado 2, salvo si el Consejo Europeo, de acuerdo con dicho Estado, decide por unanimidad prorrogar dicho plazo.

4.   A efectos de los apartados 2 y 3, el miembro del Consejo Europeo y del Consejo que represente al Estado miembro que se retire no participará ni en las deliberaciones ni en las decisiones del Consejo Europeo o del Consejo que le afecten.

La mayoría cualificada se definirá de conformidad con la letra b) del apartado 3 del artículo 238 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.

5.   Si el Estado miembro que se ha retirado de la Unión solicita de nuevo la adhesión, su solicitud se someterá al procedimiento establecido en el artículo 49.” (se puede consultar en el sitio: http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/HTML/?uri=CELEX:12016ME/TXT&from=ES)(fecha de consulta: 07/08/17).

[81] Conf. STAIANO, Maria Francesca, “BREXIT. ¿Hacia la Desintegración europea?”, en “Opiniones en el IRI”, http://www.iri.edu.ar/index.php/2015/10/31/opiniones-iri/(fecha de consulta: 07/87/17)

[82] Sobre la irreversibilidad del proceso integrador, consultar, entre otros: BALAGUER CALLEJÓN, Francisco, “Derecho y Derechos en la Unión Europea”, en: CORCUERA ATIENZA, Francisco Javier (Coord.), “La protección de los derechos fundamentales en la Unión Europea”, Madrid, Instituto Internacional de Sociología Jurídica de Oñati/Dykinson, 2002; págs. 39-60; y RUEDA-JUNQUERA, Fernando, “La integración económica de Europa y América Latina en perspectiva comparada”, en revista Nueva Sociedad No 219, enero-febrero de 2009; págs. 59-75.

[83] A mayor abundamiento, consultar su obra: STIGLITZJoseph E., “El euro. Cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa”, traducción de Inga Pellisa y María Luisa Rodríguez Tapia, Taurus, 2016.

[84] La solución a los problemas de la zona euro brindados por la troika reconocen el enfoque económico por el lado de la oferta (supply-sideeconomics) lo cual conlleva: priorizar la reducción del déficit fiscal y los costos de producción para aumentar la competitividad –por tanto, ajustes con flexibilidad del mercado de trabajo–, mínima intervención estatal y auto-regulación de los agentes económicos.

[85] VASAK, Karel, “Las dimensiones internacionales de los derechos humanos”, traducción del inglés de HernanSabaté y María José Rodellar, vol. III, Barcelona, Serbal/UNESCO, 1984; pág. 620.  

[86] FEBBRO, Eduardo, “Europa, crisis e inconformismo”, Revista “Nueva Sociedad”, Nº 252, Buenos Aires; págs. 15-28.

[87] Consultar, entre otros: CRESPY, Amandine y VERSCHUEREN, Nicolas, “Fromeuroscepticism to resistance to europeanintegration: Aninterdisciplinaryperspective”, en “PerspectivesonEuropeanPolitics and Society”, Vol. 10, Nº 3, septiembre 2009; págs. 377–393.

[88] Hemos seguido en este punto a: ÁLVAREZ, María Victoria, “El euroescepticismo en una Unión Europea en crisis: ¿viejo fenómeno en nuevos odres?”, en “Revista Integración y Cooperación Internacional”, Nº 3, octubre/diciembre 2012, CERIR; págs. 3-17. En cualquier caso, interesa poner de relieve como lo hace la autora que: “La gran paradoja para los diputados euroescépticos en el Parlamento Europeo es que han conseguido ser elegidos como miembros de una institución a la que se oponen y, habiendo asumido sus cargos, están obligados a operar dentro de la misma.”

[89] Conf. ANDERSON, Perry, “Combatir la Unión Europea”, traducción de Bárbara PoeySowerby, en “Le Monde Diplomatique”, Nº 213, Año XVIII, Buenos Aires, marzo de 2017; págs. 22-24.

[90] FEBBRO, Eduardo, “Europa, crisis e inconformismo”, Revista “Nueva Sociedad”, Nº 252, Buenos Aires; págs. 15-28.

[91] Conf. MICHAELS, Ralf, “Does Brexit spell the death of trasnational law?”,en “German Law Journal”, Vol. 17 (“Brexit Supplement”), 2016; págs. 51-61.

[92]Ibídem.

[93]Ibídem.

[94]Ídem.

[95] Si bien el tema excede este trabajo, quizá pueda sugerirse –filosóficamente hablando, claro está– que una postura de re-torno hacia la insularidad anglosajona en tiempos de crisis, también pueda encontrar causas en la necesidad de revitalizar el acervo identitario significado en la inveterada casuística del commonlaw (que, en lo sucesivo –y con adaptaciones– volverá a primar en el Reino) o en la permanente presencia del nominalismo que formulara hacia el siglo XIV un monje franciscano, Guillermo de Ockham (Sobre su influencia en la cultura occidental, en general, y anglosajona, en particular, consultar: CIURO CALDANI, Miguel Ángel, “Análisis cultural de la internacionalidad, la globalización y la integración”, en:Revista del Centro de Investigaciones en Filosofía Jurídica y Filosofía Social”, Vol. 24, Rosario, 2000;págs. 41-56; y del mismo autor: “Bases culturales del derecho comparado”, en:Revista del Centro de Investigaciones en Filosofía Jurídica y Filosofía Social”, Vol. 29, Rosario, 2006;págs. 113-128).

[96] Ver: DA MOTTA VEIGA, Pedro y RIOS, Sandra Polónia, “A política comercial brasileña em tempos de Brexit e Trump: háespaço para negociaçõescomerciais?”, en “Revista Brasileira de Comércio Exterior”, Nº 129, Año XXX, octubre-diciembre 2016; págs. 40-54.

[97] Ver: BARTESAGHI, Ignacio, “Las negociaciones entre el Mercosur y la unión Europea: la visión desde un país pequeño”, en: TREMOLADA ÁLVAREZ, Eric [ed.], “Repensando la integración y las integraciones”, Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 2013; págs. 71-112.

[98] Conf. HIRST, Mónica, “Veinte años de Mercosur: Más sumas que restas”, Diario “Clarín”, 28/11/2005.

[99] Conf. MURILLO, Jorge Raúl, ponencia presentada al “XXVIII Congreso de la Asociación Argentina de Derecho Internacional (AADI)”, 8, 9 y 10 de septiembre de 2016, Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Matanza, San Justo, Partido de La Matanza, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

[100] MURILLO, Jorge Raúl,“La encrucijada existencial en ‘el jardín de los senderos que se bifurcan’. Algunas reflexiones al transcurrir un cuarto de siglo del Mercosur”, en CIURO CALDANI, Miguel Ángel y Otros (Directores), “25 años del Tratado de Asunción” (E-book), IJ Editores, 2016; disponible en: http://www.ijeditores.com.ar/index.php?option=publicacion&idpublicacion=177

[101] Conf. VAZQUEZ, Federico, “Brasil: la crisis de un proyecto nacional y regional” en: “Nueva Sociedad”, julio-agosto de 2016, opinión; disponible en el sitio: http://nuso.org/articulo/brasil-la-crisis-de-un-proyecto-nacional-y-regional/ (consulta: 01/09/16).

[102]Conf: PEÑA, Félix, “Aportes al debate sobre el futuro del Mercosur:
¿Cómo lograr ganancias de flexibilidad y de previsibilidad, y que ellas sean creíbles?”, diciembre de 2016; disponible en:

http://www.felixpena.com.ar/index.php?contenido=negociaciones&neagno=informes/2016-12-flexibilidad-previsilibilidad-credibilidad-mercosur(fecha de consulta: 07/08/17)

[103] Un estudio de factores cualitativos para analizar la realidad del bloque regional, lo hemos realizado igualmente –aunque de modo más acotado y para otro momento histórico– en: MURILLO, Jorge Raúl, “¿Hay un futuro para el Mercosur? Algunas reflexiones a partir del presente internacional y del pasado reciente”, disponible en el sitio-web del Instituto de Desarrollo Regional, en: http://www.fidr.org.ar/index.php/produccion/informes-especiales/item/89-%C2%BFhay-un-futuro-para-el-mercosur(consulta: 07/08/17).

[104] Conf.: BOUZAS, Roberto, DA MOTTA VEIGA, Pedro y RIOS, Sandra, “Crisis y perspectivas de la integración en América del Sur”, en: LAGOS, Ricardo (comp.), “América Latina ¿integración o fragmentación?”, Buenos Aires, Edhasa, 2008; págs. 319 y ss.

[105] Ver: MURILLO, Jorge Raúl, “¿Hay un futuro para el Mercosur?...”

[106] Conf. PIZZOLO (h), Calogero, “Pensar el Mercosur”, Prólogo de Miguel Ángel EKMEKDJIAN, Mendoza, Ediciones Jurídicas Cuyo, 1998; págs. 294 y ss. le reconoce –con reservas– carácter ius-sistemático, a partir de ideas de NINO, ALCHOURRÓN y BULYGIN. 

[107] Sobre principio configurante de la estructura, ver: GARCÍA BÁRCENA, Rafael, “Estructura de la estructura (esquema para la filosofía de la estructura)”, en “Revista Cubana de Filosofía”, Vol. 1, Nº 2, La Habana, abril/mayo/junio de 1947, páginas 25-34.

[108] Como bien se ha señalado, la pluralidad de proyectos regionales “no es óbice para la extracción de principios comunes que conformen una teoría general del Derecho de la Integración” (MONSANTO Alberto Eduardo, “Derecho internacional y derecho de la integración: a propósito del derecho comunitario”, en revista “Ponencias”, Año II, Nº 5, Rosario, 1996; págs. 5-18).

[109] “Como cada esquema de integración tiene sus peculiaridades genera en la práctica un derecho de integración específico y necesario para su desarrollo. Esto obedece a que los países miembros… tienen su propia idiosincrasia y modalidades que se reflejan en los objetivos que fijan para el proyecto y en los instrumentos que eligen para llevarlo adelante” (BOLDORINI, María Cristina y CZAR DE ZALDUENDO, Susana, “La estructura jurídico-institucional del Mercosur después del Protocolo de OuroPreto”, en “Boletín informativo Techint”, Nº 283, julio-septiembre 1995; págs. 73-90. En sentido coincidente: VILLAMARÍN, José Javier, “El posicionamiento del derecho internacional y la gravedad de la jurisprudencia en el orden comunitario. Apuntes sobre la posible creación de un tribunal de justicia supranacional en el Mercosur”, en “Foro. Revista de derecho”, Nº 2, 2003/2004, Quito, Cuador, Universidad Andina Simón Bolívar, 2003-2004; págs. 157-189).

[110] CASSIRER, Ernst, “Antropología filosófica. Introducción a una filosofía de la cultura”, Trad. Eugenio Imaz, 5ª ed. en español, México D.F., Fondo de Cultura Económica, 1968, pág. 62.

[111] Sobre las ideas de obra común y de finalidad en la integración, ver: PESCATORE, Pierre, “Derecho de la integración: nuevo fenómeno de las relaciones internacionales”, traducción de Inés Carmen Mataresse, Buenos Aires, Banco Interamericano de Desarrollo (BID)/Instituto para la Integración de América Latina (INTAL), 1973; págs. 33 y ss.

[112] Ver: LORENZETTI, Ricardo Luis, “Mercosur. Una introducción”, en “Revista da Faculdade de Direito da UFRGS”, Vol. 17, 1999; págs. 235-266 y, asimismo, NEGRO, Sandra, “La adhesión de Estados a los esquemas de integración: los casos de la Unión Europea y el Mercosur”, en “Densidades”, Nº 2, octubre de 2008; págs. 43-55. Consultar, igualmente, PEROTTI, Alejandro D., “Estructura institucional y derecho en el Mercosur”, en “Revista de derecho internacional y del Mercosur”, Año 6, Nº 1, febrero de 2002; págs. 63-137.

[113] Ver: LORENZETTI, Ricardo Luis,op. cit.; y, asimismo, NEGRO, Sandra, op. cit.

[114] TRIBUNAL ARBITRAL AD HOC DEL MERCOSUR, “Laudo en la controversia presentada por la República Argentina a la República Federativa del Brasil para decidir sobre  ‘Comunicados Nº 37 del 17 de diciembre de 1997 y Nº 7 del 20 de febrero de 1998 del Departamento de operaciones de comercio exterior (DECEX) de la Secretaría de Comercio Exterior (SECEX): aplicación de medidas restrictivas al comercio recíproco’”, Montevideo, República Oriental del Uruguay, 28/04/99; disponible en: http://www.mercosur.int/innovaportal/v/375/2/innova.front/laudos. La cursiva y el resaltado nos corresponden.

[115]REPÚBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY, MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES,
DIRECCIÓN DE PRENSA,
Comunicado de Prensa Nº 82/16:Finalización de la Presidencia Pro Témpore uruguaya del Mercosur’

El Gobierno de la República Oriental del Uruguay informa que -  habiendo vencido el período de seis meses consagrado en los arts. 12 del Tratado de Asunción y 5 del Protocolo de OuroPreto - ha finalizado su Presidencia Pro Témpore del Mercosur.

En tal sentido, en el día de la fecha el Sr. Ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, ha comunicado este hecho por nota a los demás Cancilleres de los Estados Partes del Mercosur, adjuntando el Informe de la Presidencia Pro Témpore Uruguaya sobre las actividades desarrolladas durante dicho período (ver anexo).

Uruguay entiende que al día de hoy no existen argumentos jurídicos que impidan el traspaso de la Presidencia Pro Témpore a Venezuela.

Asimismo, Uruguay destaca que, en el desempeño de dicha Presidencia Pro Témpore, se ha guiado en todo momento por el máximo respeto de la normativa institucional del Mercosur, del derecho internacional y de la soberanía de los demás Estados Partes del Mercosur, siguiendo los principios permanentes de la República en el ejercicio de su política exterior.

Montevideo, 29 de julio de 2016.”

Disponible en: http://www.mrree.gub.uy/frontend/page?1,inicio,ampliacion-ppal2,O,es,0,PAG;CONC;1961;15;D;finalizacion-de-la-presidencia-pro-tempore-uruguaya-del-mercosur;1;PAG (fecha de consulta: 07/08/17)

La cursiva es nuestra.

[116]Ver, por ejemplo: “Argentina y Paraguay rechazan la presidencia pro témpore de Venezuela”, 1 de agosto de 2016, http://www.gacetamercantil.com/notas/106192/(fecha de consulta: 07/08/17)

[117] MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA RELACIONES EXTERIORES, Venezuela, “Comunicado oficial. Caracas, 01 de agosto de 2016”. Puede consultarse en:

http://rusia.embajada.gob.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=629%3Avenezuela-rechaza-falso-supuesto-de-vacio-en-la-ppt-de-mercosur&catid=5%3Acomunicados-embajada&Itemid=21&lang=es(fecha de consulta: 07/08/17)

[118] Conf. PASTORINO, Ana María, “Algunas reflexiones sobre el ingreso de la República Bolivariana de Venezuela al Mercosur, su desempeño como socio pleno y su actual situación de ¿cesación? en sus derechos como tal”, Análisis del C.U.R.I. Nº 5/17, Consejo Uruguayo para las Relaciones Internacionales, 19 de abril de 2017; disponible en:

http://www.curi.org.uy/archivos/An%C3%A1lisis%20del%20CURI%205.pdf(fecha de consulta: 07/08/17)

[119] Ver: GÓMEZ, Luciano Benjamín, “Venezuela y el Mercosur: ‘crónica de una crisis anunciada’. Cronología de los hechos”, en “Informe Integrar”, Nº 101, febrero de 2017, La Plata, Instituto de Integración Latinoamericana; págs. 23-35. Disponible en el sitio: http://www.iil.jursoc.unlp.edu.ar/textos/informe/integrar101.pdf(fecha de consulta: 07/08/17)

[121] La nota del canciller  Eladio Loizaga puede consultarse en el sitio de “Noticias de América Latina y el Caribe” (NODAL): http://www.nodal.am/2016/08/brasil-advierte-que-el-mercosur-tomara-medidas-juridicas-contra-venezuela/ (fecha de consulta: 07/08/17)

[122] Consultar: “Venezuela rechaza acusaciones sobre incumplimiento en el Protocolo de Adhesión del Mercosur”, 16 de agosto de 2016; disponible en el sitio de NODAL: http://www.nodal.am/2016/08/comunicado-del-ministerio-del-poder-popular-para-las-relaciones-exteriores-de-venezuela-en-el-que-se-rechazan-las-acusaciones-de-que-el-pais-incumplio-el-protocolo-de-adhesion-del-mercosur/ (fecha de consulta: 07/08/17)

[123] Conf.: “El Parlasur conformará un grupo para mediar en la crisis por la presidencia del Mercosur; http://www.telam.com.ar/notas/201608/158836-parlasur-grupo-crisis-presidencia-mercosur.html

[125] Ver, asimismo,: PASTORINO, Ana María, op. cit. La autora expresa que el plazo otorgado “fue producto de la propuesta uruguaya de dar un mayor plazo a Venezuela para ponerse al día con la incorporación de las normas del bloque regional.”

[126] MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO, República Argentina, “Información para la Prensa N° 419/16: Situación de Venezuela en el Mercosur”, 02 Diciembre 2016; disponible en:

https://www.mrecic.gov.ar/situacion-de-venezuela-en-el-mercosur. (fecha de consulta: 07/08/17)

[127] Conf. PASTORINO, Ana María, op. cit.

[128] La cual expresa: “MERCOSUR/PM/SO/DECL.23/2016: Reafirmación del respeto a las normas y a la institucionalidad del Mercosur

CONSIDERANDO:

Que el proceso de integración del MERCOSUR se sustenta en los principios de cooperación, complementariedad y solidaridad.

Que el MERCOSUR es parte fundamental del proceso de integración y unión de América Latina y el Caribe.

La situación institucional irregular en el funcionamiento del MERCOSUR durante el segundo semestre del año 2016.

EL PARLAMENTO DEL MERCOSUR DECLARA:

Artículo 1: Reafirmar la importancia de que los Estados Parte preserven y protejan las normas fundacionales y la institucionalidad del MERCOSUR.

Artículo 2: Recordar que el MERCOSUR es un sujeto de derecho internacional y que por lo tanto, los Estados Parte están obligados por sí mismos a cumplir el Tratado de Asunción y demás textos fundacionales.

Artículo 3: Instar a los Estados Parte a canalizar sus diferencias y controversias a través de los mecanismos institucionales previstos en la normativa del MERCOSUR.

Artículo 4: Exhortar a los Estados Parte a cumplir con todos los Derechos y Obligaciones que les corresponda, de conformidad con el Tratado de Asunción como fundamento de una Integración eficaz que accione los procesos de desarrollo económico con justicia social en la región.

Artículo 5: Exhortar a los Estados Parte a normalizar de manera inmediata el funcionamiento del MERCOSUR, en estricto apego a la normativa correspondiente.

Artículo 6: Destacar el desafío de atender la demanda creciente de los pueblos de ‘más y mejor MERCOSUR’, para que el proceso de integración contribuya con mayor fuerza al desarrollo social, político y económico de nuestra región en su conjunto.

Artículo 7: Comunicar el presente Acuerdo a todos los Estados Parte del MERCOSUR.

Montevideo, 1 de diciembre de 2016”

Disponible en el sitio: https://www.parlamentomercosur.org/innovaportal/file/13014/1/decl-23-2016.pdf(fecha de consulta: 07/08/17)

[129]Consultar, por caso, artículo de CALLONI, Stella (corresponsal), “Golpean en Argentina a canciller de Venezuela”, en “La Jornada”,  miércoles, 14 dic 2016; disponible en:http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/12/14/agreden-en-argentina-a-canciller-de-venezuela(fecha de consulta: 07/08/17). Allí puede leerse: “Ante manifestantes y periodistas, la canciller de Venezuela Delcy Rodríguez fue agredida y golpeada fuertemente en el antebrazo por fuerzas de seguridad cuando intentaba entrar al Palacio San Martín, sede de la cancillería, donde se celebraba la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del Mercado Común del Sur (Mercosur), y lo mismo sucedió con su colega de Bolivia, David Choquehuanca, quien la acompañaba. Además hubo empujones y malos tratos a las delegaciones de ambos países, entre ellos algunos ministros, en un hecho inédito en la historia diplomática, lo que originó mensajes de repudio de diversos sectores políticos, sindicales y sociales …”

[130] Consultar: “Venezuela traspasó la presidencia a Argentina”, 31/12/2016; disponible en:http://www.elpais.com.uy/informacion/venezuela-traspaso-presidencia-argentina-mercosur.html (fecha de consulta: 07/08/17)

[131] MERCOSUR/CMC/DEC. Nº 10/16: “Reglamentación de los aspectos operativos derivados de la Declaración Conjunta del 13 de septiembre de 2016”, XI CMC EXT. – Buenos Aires, 14/XII/16; disponible en: http://www.mercosur.int/innovaportal/v/7834/2/innova.front/2016. (fecha de consulta: 07/08/17). La cursiva nos pertenece.

[132] Ver, por caso, la nota: “Bolivia advirtió que no se sumará al Mercosur si Venezuela es expulsada”, en “Infonews”, 23/12/16; disponible en el sitio: http://www.infonews.com/nota/304660/bolivia-advirtio-que-no-se-sumara-al-mercosur (fecha de consulta: 07/08/17)

[135] Conf. PASTORINO, Ana María, op. cit.

[136] MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO, República Argentina, “Información para la Prensa N° 104/17: Cancilleres del MERCOSUR se reunieron en Buenos Aires por la situación en Venezuela”, 01 Abril 2017; disponible en: https://www.mrecic.gov.ar/cancilleres-del-mercosur-se-reunieron-en-buenos-aires-por-la-situacion-en-venezuela(fecha de consulta: 07/08/17)

[138] MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO, República Argentina, “Información para la Prensa N° 104/17: Cancilleres del MERCOSUR se reunieron en Buenos Aires por la situación en Venezuela”, 01 Abril 2017; disponible en: https://www.mrecic.gov.ar/cancilleres-del-mercosur-se-reunieron-en-buenos-aires-por-la-situacion-en-venezuela. (fecha de consulta: 07/08/17). La cursiva es nuestra.

[139] Conf. PASTORINO, Ana María, op. cit.

[144] MERCOSUR, “Declaración sobre la situación en la República Bolivariana de Venezuela”, Mendoza, 21/07/17; disponible en:  http://www.mercosur.int/innovaportal/file/4506/1/declaracion-sobre-situacion-de-venezuela_es.pdf(fecha de consulta: 07/08/17)

[145]Conf. NODAL (Noticias de América Latina y el Caribe), “La decisión de excluir a Venezuela del Mercosur de manera “indefinida” y el rechazo del Gobierno nacional”, 6 agosto de 2017; disponible en: https://www.nodal.am/2017/08/la-decision-excluir-venezuela-del-mercosur-manera-indefinida-rechazo-del-gobierno-nacional/ (fecha de consulta: 07/08/17)

[146] Conf. MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTO, República Argentina, “05 Agosto 2017.  Información para la Prensa N° 316/17: Decisión sobre la suspensión de la República Bolivariana de Venezuela en el MERCOSUR en aplicación del Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático en el MERCOSUR”; disponible en: http://www.cancilleria.gob.ar/decision-sobre-la-suspension-de-la-republica-bolivariana-de-venezuela-en-el-mercosur-en-aplicacion(fecha de consulta: 07/08/17)

[147] MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA RELACIONES EXTERIORES, República Bolivariana de Venezuela, “Venezuela protesta y rechaza Declaración mediante la cual pretenden aplicar ilegalmente a Venezuela el Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático en Mercosur”, Caracas, 5 de agosto de 2017; disponible en: http://mppre.gob.ve/?p=10637(fecha de consulta: 07/08/17)

[148]EKMEKDJIAN, Miguel Ángel, “Introducción al derecho comunitario latinoamericano (con especial referencia al Mercosur)”, Buenos Aires, Depalma, 1994; pág. 258. El resaltado nos pertenece.

[149] Conf. FERNÁNDEZ REYES, Jorge E., “El orden jurídico del Mercosur”, en “Revista de Derecho de la Universidad de Montevideo”, Nº 9, 2006; págs. 27-51.

[150]Ver: PESCATORE, Pierre, “International Law and Community Law. A Comparative Analysis”, en “Common Market Law Review”, Vol. 7, Nº 2, 1970; págs. 167-183.

[151] TRIBUNAL PERMANENTE DE REVISION, MERCOSUR, Asunción del Paraguay, 20/12/05, “Laudo nº 1/2005. Laudo del Tribunal Permanente de Revisión constituido para entender en el recurso de revisión presentado por la República Oriental del Uruguay contra el laudo arbitral del Tribunal Arbitral Ad Hoc de fecha 25 de octubre de 2005 en la controversia ‘Prohibición de importación de neumáticos remoldeados procedentes del Uruguay’”, Considerando 9; disponible en el sitio: http://www.mercosur.int/innovaportal/v/375/2/innova.front/laudos. (fecha de consulta: 07/08/17). El resaltado nos pertenece.

[152] PASTORINO, Ana María, op. cit.

[153]Ibídem.

[154]Ídem

[155] CANTARO, Antonio, “Europa soberana. La constitución de la Unión entre guerra y derechos”, Barcelona, El Viejo Topo, 2006; pág. 116; y agregaba, citando a TIZZANO que no se trata sino “de la inevitable consecuencia de la peculiar naturaleza del proceso de integración, que reconduce los componentes individuales a un conjunto unitario y coherente, haciendo irreversible en principio su participación en el mismo.” El resaltado y la cursiva nos pertenecen.

[156]Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático en el Mercosur, la República de Bolivia y la República de Chile:

“ARTICULO 4

En caso de ruptura del orden democrático en un Estado Parte del presente Protocolo, los demás Estados Partes promoverán las consultas pertinentes entre sí y con el Estado afectado.

ARTICULO 5

Cuando las consultas mencionadas en el artículo anterior resultaren infructuosas, los demás Estados Partes del presente Protocolo, en el ámbito específico de los Acuerdos de integración vigentes entre ellos, considerarán la naturaleza y el alcance de las medidas a aplicar, teniendo en cuenta la gravedad de la situación existente.

Dichas medidas abarcarán desde la suspensión del derecho a participar en los distintos órganos de los respectivos procesos de integración, hasta la suspensión de los derechos y obligaciones emergentes de esos procesos.”

Disponible en: www.mercosur.int/msweb/portal%20intermediario/es/arquivos/destacado4_es.doc(fecha de consulta: 07/08/17)

[157] Ver: GÓMEZ, Luciano Benjamín, op. cit.

[158] Naturalmente, con base en tales inquietudes no sería impensable formular algunas preguntas y/o precisiones, como ser: ¿No será una de las dos resoluciones (o la suspensión, o el cese de Venezuela) inválida? ¿Si se considera válida la última en el tiempo (la suspensión, en este caso) quiere decir que la primera (el cese) se considera, de hecho, inválida? ¿No debió dejarse sin efecto el cese y, recién después, imponer la suspensión –por el órgano competente, claro está–? O quizá, ¿no debió hacerse referencia a la primera, aclarándola? Si se considera que la primer resolución (el cese) era válida; luego, es inútil la segunda (la suspensión). Por el contrario, si es inválida (aunque el tema se encuentre pendente lite por ante el Tribunal regional), ¿cuál es la razón para considerar que ahora será correcta la sanción adoptada (la suspensión)? Con una mínima lógica, si fue inválida la anterior sanción (el cese); luego, se violó el derecho de defensa del Estado Parte y su facultad para ser parte de las reuniones comunitarias y, por tanto, las decisiones regionales dispuestas desde entonces también serían nulas (o cuanto menos, le serían inoponibles).

[159] Ver: GÓMEZ, Luciano Benjamín, op. cit.

[160] En tal caso, estaríamos presenciando un caso concreto de distinción entre motivo y razón alegada, como predica el trialismo. Sobre el particular, consultar: GOLDSCHMIDT, Werner, “Introducción filosófica al derecho. La teoría trialista del mundo jurídico y sus horizontes”, 6ª edición, Buenos Aires, Depalma, 1987; pág. 57.

[161] A mayor abundamiento sobre el tema, consultar: PESCATORE, Pierre, “Aspectos judiciales del ‘acervo comunitario’”, en “Revista de Instituciones Europeas”, vol. 8, Nº 2, 1981, Madrid; págs. 331-366.

[162] CIURO CALDANI, Miguel Ángel, “Bases del pensamiento jurídico”, 1ª ed., Rosario, UNR Editora, 2012; pág. 24.

[163] El Artículo 4, inciso 7, del PCPM establece entre las competencias del PARLASUR la de: “Recibir, al inicio de cada semestre, a la Presidencia Pro Tempore del MERCOSUR, para que presente el programa de trabajo acordado, con los objetivos y prioridades previstos para el semestre”;

[164] Ver: https://www.parlamentomercosur.org/innovaportal/file/13014/1/pi-02-2016.pdf(fecha de consulta: 07/08/17). Recuérdese – como expresamente lo hace la propia solicitud a la que referimos–, que el artículo 4°, inciso 4°, del PCPM establece su competencia para efectuar “pedidos de informe y opiniones por escrito a los órganos decisorios y consultivos del MERCOSUR establecidos en el Protocolo de OuroPreto sobre cuestiones vinculadas al desarrollo del proceso de integración”, los cuales “deberán ser respondidos en un plazo máximo de 180 días” y, a su vez, el inciso 5° del mismo artículo le confiere competencia para “invitar, por intermedio de la Presidencia Pro Tempore del CMC, a representantes de los órganos del MERCOSUR para informar y/o evaluar el desarrollo del proceso de integración, intercambiar opiniones y tratar aspectos relacionados con las actividades en curso o asuntos en consideración”.

[165]Íbidem.

[166]  CÁMARA NACIONAL ELECTORAL, Causa “Milman, Gerardo Fabián c/Estado Nacional – Poder Ejecutivo Nacional s/proceso de conocimiento – respecto del artículo 16 de la ley 27.120” (Expte. N° CNE 1858/2015/CA1-CA2), Buenos Aires, 15/10/16, con firma de los jueces Corcuera, Dalla Vía y Munne.

[167] Artículo 16 de la Ley 27.120 de la República Argentina (“Elección de parlamentarios del Mercosur”):  “En todo lo que no estuviese previsto por el Protocolo Constitutivo del Parlamento del Mercosur o no se regulare específicamente por los organismos competentes, los parlamentarios del Mercosur en representación de la ciudadanía argentina, serán asimilados en el derecho interno a los diputados nacionales. Serán aplicables a su respecto, siempre que no hubiere disposición específica, las disposiciones que regulan la condición de aquéllos en cuanto a inmunidades parlamentarias, regímenes remuneratorios, laborales, previsionales y protocolares.”

[168] El resaltado es nuestro.

[169] PEROTTI, Alejandro D., op. cit. El resaltado nos pertenece.

[170]Conf.: CORTE CENTROAMERICANA DE JUSTICIA, Caso Nº 59/03 Alemán Lacayo/Nicaragua, 12/08/03.

[171] “MERCOSUR/PM/DECL. 01/2016: Declaración de rechazo a la imposibilidad forzada de la parlamentaria Milagro Sala para concurrir a la XXXVI SO del Parlamento del Mercosur.

El Parlamento del Mercosur DECLARA:

Artículo 1: Su rechazo del impedimento al traslado de la Parlamentaria Milagro Sala quien fuera formalmente convocada y que no ha podido concurrir a la sesión del día de la fecha por encontrarse privada de su libertad. La situación encuadra en lo previsto por el artículo 15 del Reglamento de este Parlamento que establece: ¨...Los desplazamientos de los miembros del Parlamento, a efectos del ejercicio de sus funciones no serán limitados por restricciones legales y administrativas (…)”

Disponible en el sitio: https://www.parlamentomercosur.org/innovaportal/file/11274/1/decl-01-2016.pdf(fecha de consulta: 07/08/17). La cursiva nos pertenece.

[172] CÁMARA NACIONAL ELECTORAL, Causa “Karlen, Alejandro Hernán c/Estado Nacional, Poder Ejecutivo de la Nación s/amparo” (Expte. N° CNE 1566/2016/CA1), Buenos Aires, 04/10/16, con firma de los jueces Corcuera y Dalla Vía. El resaltado y la cursiva nos pertenecen.

[173] PESCATORE, Pierre, “Derecho de la integración…”; pág. 61.

[174] Sobre el Parlamento Europea y sus competencias “rudimentarias” en los inicios del proceso integrador, consultar –entre otros–: FREELAND LÓPEZ-LECUBE, Alejandro, “Manual de derecho comunitario. Análisis comparativo de la Unión Europea y el Mercosur”, Prólogo de Juan Carlos CASSAGNE, Buenos Aires, Ábaco/Universidad Austral; págs. 134 y ss.

[175] Consultar: MERCOSUR/CMC/DEC. Nº 06/17, Montevideo, 14/VII/17; disponible en: http://www.mercosur.int/innovaportal/v/8419/2/innova.front/2017 (fecha de consulta: 07/08/17).

[176] No obstante, las organizaciones se autoconvocaron y realizaron la Cumbre en la Facultad de Artes y Diseño de Mendoza, Centro Universitario, Mendoza, Argentina, en fecha 20 de julio de 2017 (Conf.: “Pese a la suspensión oficial en el Mercosur, dio inicio la Cumbre de los Pueblos en Mendoza”, Nota de Javier Tolcachier, 20/07/17; disponible en: https://www.pressenza.com/es/2017/07/pese-la-suspension-oficial-en-el-mercosur-dio-inicio-la-cumbre-de-los-pueblos-en-mendoza/ (fecha de consulta: 07/08/17)

[178] Ver: MERCOSUR/CMC/DEC. Nº 06/17; disponible en: http://www.mercosur.int/innovaportal/file/5943/1/dec_065-2010_es_unidad_apoyo_participacion_social.pdf(fecha de consulta: 07/08/17)

[179] MERCOSUR/PARLAMENTO DEL MERCOSUR/RECOMENDACIÓN N° /2009; disponible en: https://www.parlamentomercosur.org/innovaportal/file/7309/1/acuerdo_politico.pdf(fecha de consulta: 07/08/17)

[180] Citado en CAETANO, Gerardo; “¿Hacia un nuevo paradigma integracionista en el MERCOSUR? Contextos y desafíos  de la encrucijada actual”, en: “Relaciones Internacionales”, Nº 30, Octubre 2015 - Enero 2016, Grupo de Estudios de Relaciones Internacionales (GERI) – UAM; págs. 27-50. La cursiva y el resaltado nos pertenecen.

[181] Referente a la institucionalidad comunitaria, cabe recordar que el Parlasur mediante normativa MERCOSUR/PM/PN 02/2010, aprobó el Proyecto de Norma sobre Protocolo Constitutivo de la Corte de Justicia del Mercosur, el cual fue remitido al Consejo Mercado Común para estudio y consideración. El mismo se encuentra disponible en: https://www.parlamentomercosur.org/innovaportal/file/5353/1/proy-de-norma-02-1010-corte-de-justicia.pdf(fecha de consulta: 07/08/17)

[182] Ver: Entrevista a Gerardo CAETANO en nota titulada: “Que vuelve el tren”, 17/10/16; disponible en: https://ladiaria.com.uy/articulo/2016/10/que-vuelve-el-tren/(fecha de consulta: 07/08/17)

[183] Conf., entre otros: BOTTO, Mercedes, “Balance y perspectivas. La relación Argentina-Brasil en el 25º aniversario del Mercosur”, en Diario “Página 12” del Domingo 22 de mayo de 2016; disponible en el sitio: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-9349-2016-05-22.html (consulta: 01/09/16).

[184] BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO (BID), “Informe MERCOSUR N° 21. Segundo semestre 2015 - Primer semestre 2016”, Nota técnica del BID 1145, BID/Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (INTAL), Noviembre de 2016; págs. 35 y ss. Disponible en el sitio: https://publications.iadb.org/bitstream/handle/11319/7959/Informe-MERCOSUR-No-21-2015-2016-Segundo-semestre-2015-Primer-semestre-2016.pdf(fecha de consulta: 07/08/17)

[185]Ibídem

[186] BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO (BID), “Informe MERCOSUR No. 20” - Nota técnica del BID 876, BID/INTAL, Noviembre de 2015; pág. 38. Disponible en el sitio: https://publications.iadb.org/bitstream/handle/11319/7280/Informe_MERCOSUR_N_20_2014_2015_Segundo_Semestre_2014_Primer_Semestre_2015.pdf (consulta: 07/08/17)

[187] Conf. PEÑA, Félix, “El Mercosur en un mundo de mega-acuerdos preferenciales. Sugerencias para debatir su adaptación a nuevas realidades del comercio global”, en “Boletín Informativo Techint”, Nº 345, noviembre 2014; págs. 49-61. Allí consigna un informe de la Federaçâo das Indústrias do Estado de S.Paulo (FIESP) sobre el particular.

[188] MERINO, Gabriel, “Proyectos estratégicos e integración regional en América Latina. El surgimiento de la Alianza del Pacífico, el fortalecimiento del regionalismo abierto y el retroceso del regionalismo autónomo”, en “Relaciones Internacionales”, Nº 52, 2017; págs. 17-37. La cursiva es nuestra.

[189] BID, “Informe MERCOSUR No. 20” …

[190]Conf.: LAFFAYE, Sebastián, LAVOPA, Federico y PÉREZ LLANA, Cecilia, op. cit.

[191] Conf. DA SILVA FILHO, Edison Benedito, MACHADO OLIVEIRA, IvanTiago y LAMPERT COSTA, Carlos, “Integración física sudamericana”, en: BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO, “Los futuros del Mercosur: nuevos rumbos de la integración regional”, Nota técnica del BID 1263, BID/INTAL; Marzo de 2017; págs. 124-134. Disponible en: https://publications.iadb.org/bitstream/handle/11319/8172/Los-futuros-del-Mercosur-Nuevos-rumbos%20de-la-integracion-regional.pdf(consulta: 07/08/17)

[192] BOUZAS, Roberto, DA MOTTA VEIGA, Pedro, RIOS, Sandra, op. cit.

[193] COMISEC / TORRENT, Ramón, “Una visión del Mercosur desde Uruguay”, Serie Mercosur Nº 19, publicada el 15 de abril de 2003, disponible en el sitio web del Observatorio de la Globalización, Universidad de Barcelona: http://www.ub.es/obsglob (fecha de consulta: 13/05/09).

[194] DA MOTTA VEIGA, Pedro, “O Brasil e o Mercosulou os paradoxos do regionalismo no Cone Sul”, Paper, febrero de 2000, citado en: MURILLO, Jorge Raúl, “¿Hay un futuro para el Mercosur? …”

[195] Ver: CIJ, Affaire relative à des usines de pâte à papier sur le fleuve Uruguay (Argentine c. Uruguay), Arrêt du 20 avril 2010.

[196] Conf.: HIRST, Mónica: “Papeleras: la región no puede seguir ajena”, en Diario “Clarín” del 7/3/06. El resaltado es nuestro.

[197] Ver: Tribunal Arbitral Ad Hoc de Mercosur, “Laudo en la controversia presentada por la República Oriental del Uruguay contra la República Argentina sobre ‘Omisión del Estado Argentino en adoptar medidas apropiadas para prevenir y/o hacer cesar los impedimentos a la libre circulación derivados de los cortes en territorio argentino de vías de acceso a los puentes internacionales Gral. San Martín y Gral. Artigas que unen la República Argentina con la República Oriental del Uruguay’”, 06/09/06. Disponible en el sitio-web: http://www.tprmercosur.org/es/docum/laudos/Laudo_arb_omision_estado_arg.pdf (fecha de consulta: 07/08/17).

[198] Recordemos que el propio Tratado de Asunción establece, en sus considerandos iniciales, que: “… ese objetivo debe ser alcanzado mediante el más eficaz aprovechamiento de los recursos disponibles, la preservación del medio ambiente, el mejoramiento de las interconexiones físicas, la coordinación de las políticas macroeconómicas y la complementación de los diferentes sectores de la economía, con base en los principios de gradualidad, flexibilidad y equilibrio; (…)”.

[199] MURILLO, Jorge Raúl, “La encrucijada existencial en ‘el jardín de los senderos que se bifurcan’. Algunas reflexiones al transcurrir un cuarto de siglo del Mercosur”, en: CIURO CALDANI, M. y Otros (Directores), “25 años del Tratado de Asunción” (E-book), IJ Editores, 2016; disponible en: http://www.ijeditores.com.ar/index.php?option=publicacion&idpublicacion=177 (fecha de consulta: 07/08/17)

[200] Conf. MURILLO, Jorge Raúl, “Tres ‘fallos’ en el caso de las pasteras: la sentencia de la Corte Internacional de Justicia, la ausencia del Mercosur y el olvido del federalismo integral”, en “Zeus”,  Tº 114, Noviembre de 2010, Rosario; págs. 505/520: “Así por ejemplo, previa consulta a las provincias y poblaciones en cuestión y a los sectores de la sociedad civil interesados (asambleas, ONGs), se podían relocalizar las plantas (que cumplirían estrictamente con los estándares internacionales) y, se creaba, por caso, un centro regional de capacitación y calidad ambiental, incluso cofinanciado por el BID y/o el Banco Mundial, asegurando al mismo tiempo, a Uruguay aumentar el monto de inversión extranjera directa en su territorio (ya que el proyecto incluiría a las pasteras pero sería aún más ambicioso y relevante económicamente) y al MERCOSUR iniciar efectivamente una estrategia común de desarrollo ambiental e inversiones a largo plazo.”

[201] Conf. Ibídem.

[202] MURILLO, Jorge Raúl, “La encrucijada existencial…”

[203] BOUZAS, Roberto, DA MOTTA VEIGA, Pedro, RIOS, Sandra, op. cit.

[204] En este sentido, consultar por ejemplo, GRANJA HERNANDEZ, Lorena, “El Mercosur y sus asimetrías. Análisis de la bilateralidad y sus condicionamientos políticos”, en “Intersticios Sociales”, El Colegio de Jalisco, Nº 6, septiembre 2013; págs. 1-29.

[205]En el caso de Argentina, en particular, el stock de deuda pública a mayo de 2017 se calcula en U$S 290.000 millones (Conf.: OBSERVATORIO DE LA DEUDA EXTERNA [ODE], Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, UMET), “Cuarto informe de la deuda externa”, mayo de 2017; disponible en: http://umet.edu.ar/wp-content/uploads/2017/06/ODE-Mayo-2017-Final.pdf)(consulta: 07/08/17)

La deuda pública en Brasil en 2016 fue de 1.272.911 millones de euros (creció 95.624 millones en 2016, lo cual indica que alcanzó el 78,32% del PIB: un crecimiento de 5,8% respecto del 2015) (Ver: “Deuda Pública Brasil 2016”; disponible en: http://www.datosmacro.com/deuda/brasil).(consulta: 07/08/17)

[206] Conf.: ODE, op. cit.

[207]MURILLO, Jorge Raúl, “¿Hay un futuro para el Mercosur? …”

[208] Una lista importante de contenciosos de la agenda bilateral uruguaya-argentina (v.gr.: barreras arancelarias y para-ancelarias, dragado del canal Martín García, monitoreo conjunto de la situación medioambiental en el río Uruguay, conflicto de intereses portuarios, impacto del ‘cepo cambiario’ en el turismo, conectividad energética) no han encontrado miradas estratégicas sustentadas en voluntad política de parte del socio mayor. Más aún, muchos de esos conflictos tuvieron un fuerte impacto en  Uruguay, mientras que pasaron casi desapercibidos para Argentina y la región (Conf. CAETANO, Gerardo, “El futuro de la integración regional: entre la administración de conflictos y la necesidad de pensamiento estratégico”, en: ALVAREZ, Carlos y Otros, “MERCOSUR. Prospectiva 20 años”, Montevideo, CEFIR, 2012; págs. 19-38. Ver, asimismo, MURILLO, Jorge Raúl, “La encrucijada existencial…”

[209] Conf.: SOARES DE LIMA, Maria Regina, “Liderazgo regional en América del Sur: ¿tiene Brasil un papel a jugar?”, en: LAGOS, Ricardo (comp.), “América Latina ¿integración o fragmentación?”, Buenos Aires, Edhasa, 2008; págs. 89-114.

[210]Ibídem.

[211] Ver: FÁVARO MARTINS, Marcos Antônio, PEREIRA PENNAFORTE, Charles y DE OLIVEIRA, Fabiana, op. cit.

[212] Conf.: PEÑA, Félix, “Reflexiones con motivo de un aniversario: los 25 años del Mercosur y opciones en el camino de su evolución futura”, marzo de 2016; disponible en el sitio:

http://www.felixpena.com.ar/index.php?contenido=negociaciones&neagno=informes/2016-03-25-anos-mercosur-evolucion-futura (consulta: 07/08/17)

[213] Ver: LORENZINI, María Elena y PEREYRA DOVAL, María Gisela, “Revisitando los aportes de las teorías del Sur: nexos entre teoría y praxis en Argentina y Brasil”, en: “Relaciones Internacionales”, Nº 22, febrero - mayo 2013, Grupo de Estudios de Relaciones Internacionales (GERI) – UAM; págs. 9-26.

[214] PUIG, Juan Carlos, “Doctrinas internacionales y autonomía latinoamericana”, Caracas, Instituto de Altos Estudios de América Latina en la Universidad Simón Bolívar, 1980; págs. 154/55.

[215]MURILLO, Jorge Raúl, “¿Hay un futuro…?”

[216] El estudio de los mismos excede el presente trabajo; no obstante, un raccontode los principales acuerdos del bloque puede encontrarse –por ejemplo– en: BID, “Informe MERCOSUR N° 21….”; págs. 109 y ss; sitio-web del SICE/OEA, http://www.sice.oas.org/news_s.asp; FERNÁNDEZ REYES, Jorge E., “El ‘relacionamiento externo’ del Mercosur”, Estudio Nº 01/15, Montevideo, Consejo Uruguayo para las Relaciones Internacionales (C.U.R.I.), 5 de febrero de 2015; disponible en: http://www20.iadb.org/intal/catalogo/PE/2015/15374.pdf (consulta: 07/08/17).

[217]Conf.: CARCIOFI, Ricardo y CAMPOS, Rosario, Unión Europea – Mercosur: una negociación con final abierto”, diciembre de 2016; disponible en:http://fcece.org.ar/wp-content/uploads/2016/12/sde42.pdf (fecha de consulta: 07/08/17)

[218] Conf. BARTESAGHI, Ignacio, “Las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea…”

[219]Conf.: CARCIOFI, Ricardo y CAMPOS, Rosario, op. cit.

[220]Ibídem

[221]No es casual que, históricamente, la Unión Europea manifestara que las concesiones en materia agrícola (incluso, subsidios a la producción) dependerían de los acuerdos logrados a nivel multilateral (OMC)  (Ver, por caso, MAKUC, Adrián, DUHALDE, Gabriela y ROZEMBERG, Ricardo, “La Negociación MERCOSUR-Unión Europea a Veinte Años del Acuerdo Marco de Cooperación: Quo Vadis?”, Nota Técnica del BID 841, BID/INTAL, agosto de 2015; pág. 11)

[222]Conf.: CARCIOFI, Ricardo y CAMPOS, Rosario, op. cit.

[223] Conf. BARTESAGHI, Ignacio, “Las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea…”

[224]Conf.: CARCIOFI, Ricardo y CAMPOS, Rosario, op. cit.

[225] BID, “Informe MERCOSUR N° 21….”; págs. 133 a 139. Allí se consigna que la mayoría de los bienes incluidos en la oferta europea con desgravación inmediata ya tienen arancel cero,

[226] Conf. MAKUC, Adrián, DUHALDE, Gabriela y ROZEMBERG, Ricardo, op. cit.; págs. 31-32.

[227]Conf.: CARCIOFI, Ricardo y CAMPOS, Rosario, op. cit.

[228] BID, “Informe MERCOSUR N° 21….”; págs. 139/140.

[229]Ibídem; pág. 140

[230] Conf.: BARTESAGHI, Ignacio, “Las negociaciones entre el Mercosur y la unión Europea: …”

[231] Conf. ibídem.

[232] Conf. MARCHINI, Jorge, “Unión Europea - Mercosur: ¿Qué se está negociando?”, en “Cuadernos del pensamiento crítico latinoamericano”, Nº 47, julio de 2017, segunda época, CLACSO; págs. 1-3.

[233] GUIMARÃES, Samuel Pinheiro, “Integración regional y acuerdos de libre comercio”, en Portal “Amersur”; disponible en: http://www.amersur.org/integracion/integracion-regional-acuerdos-libre-comercio/. El original en portugués se encuentra disponible en el sitio “Carta Maior”, 26/04/2014: http://www.cartamaior.com.br/?/Editoria/Internacional/A-Uniao-Europeia-e-o-fim-do-Mercosul/6/30799(consulta: 07/08/17)

[234] Remitimos a lo expresado en: MARCHINI, Jorge, op. cit.

[235] Conf. PEÑA, Félix, “El Mercosur en un mundo de mega-acuerdos preferenciales. Sugerencias para debatir su adaptación a nuevas realidades del comercio global”, en “Boletín Informativo Techint”, Nº 345, noviembre 2014; págs. 49-61. Allí consigna un informe de la Federaçâo das Indústrias do Estado de S.Paulo (FIESP) sobre el particular.

[236] Conf. MAKUC, Adrián, DUHALDE, Gabriela y ROZEMBERG, Ricardo, op. cit.; págs. 31-32.

[237] Conf.: ORTIZ VELÁSQUEZ, Samuel y DUSSEL PETERS, Enrique, “La nueva relación comercial entre América Latina y el Caribe y China: ¿promueve la integración o desintegración comercial?”, en: DUSSEL PETERS, Enrique (coord.),“La nueva relación comercial entre América Latina y el Caribe-China: ¿integración o desintegración regional?”, 1ª ed., México D.F., Red Académica de América Latina y el Caribe sobre China/Unión de Universidades de América Latina y el Caribe/Centro de Estudios China-México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2016; págs. 13-58.

[238] BARTESAGHI, Ignacio, “Las relaciones comerciales entre el Mercosur y China: ¿Socios para el desarrollo?”, en DUSSEL PETERS, Enrique (coord.), “América Latina y el Caribe - China. Economía, comercio e inversión 2015”, 1ª ed., México D.F., Red Académica de América Latina y el Caribe sobre China/Unión de Universidades de América Latina y el Caribe/Centro de Estudios China-México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2015; págs. 155-176. 

[239] Ver: BARRAL, Welber y PERRONE, Nicolás, “China y Mercosur: perspectivas”, en: OROPEZA GARCÍA, Arturo (Coord.), “China-Latinoamérica: una visión sobre el nuevo papel de China en la región”, 1ª ed. 1ª reimp., México D.F., Instituto de Investigaciones Jurídicas, Universidad Nacional Autónoma de México, 2009; págs. 165-191.

[240] BARTESAGHI, Ignacio, “Las relaciones comerciales entre el Mercosur y China: ¿Socios para el desarrollo?”, en DUSSEL PETERS, Enrique, “América Latina y el Caribe - China. Economía, comercio e inversión 2015”, 1ª ed., México D.F., Centro de Estudios China-México, Facultad de Economía, Universidad Nacional Autónoma de México, 2015; págs. 155-176. 

[241] Conf.: BERNAL-MEZA, Raúl, “Las relaciones China-Mercosur y Chile”, en “Ciclos en la historia, la economía y la sociedad”, Vol. 21, Nº 42,  Buenos Aires, diciembre 2013. Disponible en el sitio:  http://www.scielo.org.ar . Recordemos que el otorgamiento del status de “economía de mercado” tiene por consecuencia principal una investigación antidumping en el marco de la OMC, dado que la condición de si una economía es o no de mercado determina la metodología de cálculo del margen del dumping. También es relevante en las investigaciones contra otras prácticas desleales o distorsivas, por caso, subvenciones, y en la eventual imposición de derechos compensatorios, pues resulta menester conocer precios y costos para identificar y establecer el beneficio que se alcanza (Ver: BARRAL, Welber y PERRONE, Nicolás, “China y Mercosur: perspectivas”, en: OROPEZA GARCÍA, Arturo [Coord.], “China-Latinoamérica: una visión sobre el nuevo papel de China en la región”, 1ª ed. 1ª reimp., México D.F., Instituto de Investigaciones Jurídicas, Universidad Nacional Autónoma de México, 2009; págs. 165-191.

[242] Conf.: BERNAL-MEZA, Raúl, op. cit.

[243] BARTESAGHI, Ignacio, “Las relaciones comerciales entre el Mercosur y China: ¿Socios para el desarrollo?”, en DUSSEL PETERS, Enrique, “América Latina y el Caribe - China. Economía, comercio e inversión 2015”, 1ª ed., México D.F., Centro de Estudios China-México, Facultad de Economía, Universidad Nacional Autónoma de México, 2015; págs. 155-176. 

[244] Ver, por ejemplo: BIZZOZERO, Lincoln y RAGGIO, Andrés, “El impacto de la República Popular China en el eje Argentina-Brasil entre el 2004 y el 2014. ¿Evolución sistémica-estructural o definiciones político estratégicas?”, en “Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades”, Año 18, Nº 35, primer semestre de 2016; págs. 341-364. Allí puede leerse que los “acuerdos firmados entre el 2014 y el 2015 con Argentina y posteriormente con Brasil tocaron puntos neurálgicos del proceso regional y de las relaciones bilaterales. El Convenio Marco de Cooperación en materia económica y de inversiones, que fue aprobado por el Congreso argentino el último día del año 2014, despertó fuertes recelos de una parte del empresariado brasileño (Passos, 2015).”

[245] Conf.: PAIKIN, Damián y DULCICH, Federico, “El sexto socio del MERCOSUR: Un estudio sobre la penetración importadora china y su impacto en el comercio intrarregional”, en: Revista “Perspectivas de Políticas Públicas”, Vol. 6, Nº 12, enero-junio 2017; págs. 395-413.

[246] OVIEDO, Eduardo Daniel, “El ascenso de China y sus efectos en la relación con Argentina”, en “Estudios Internacionales”, Nº 180, Año 2015, Instituto de Estudios Internacionales, Universidad de Chile; págs. 67-90.

[247] Ver, entre otros, los siguientes: “Mercosur buscará reactivar conversaciones comerciales con China”, en “La Razón Digital”, 13 de marzo de 2017; disponible en: http://www.la-razon.com/mundo/Mercosur-reactivar-conversaciones-comerciales-China_0_2672132837.html(consulta: 07/08/17); “China tiene intención de negociar un TLC con Mercosur”, en “Última Hora”, 7 de agosto de 2017; disponible en el sitio: http://www.ultimahora.com/china-tiene-intencion-negociar-un-tlc-mercosur-n1100815.html(consulta: 07/08/17)

[248] Consultar, por ejemplo, la nota: “Argentina y Brasil enfrentan alineados los desafíos del Mercosur”, en “Nuevos Papeles”, 27/11/16; disponible en el sitio:http://www.nuevospapeles.com/nota/1146-argentina-y-brasil-enfrentan-alineados-los-desafios-del-mercosur(consulta: 07/08/17)

[249] La misma establece, en su parte sustantiva: “EL CONSEJO DE MERCADO COMUN DECIDE:

Art. 1 - Reafirmar el compromiso de los Estados Partes del MERCOSUR de negociar en forma conjunta acuerdos de naturaleza comercial con terceros países o agrupaciones de países extrazona en los cuales se otorguen preferencias arancelarias.

Art. 2 - A partir del 30 de junio de 2001, los Estados Partes no podrán firmar nuevos acuerdos preferenciales o acordar nuevas preferencias comerciales en acuerdos vigentes en el marco de ALADI, que no hayan sido negociados por el MERCOSUR.(…)XVIII CMC - Buenos Aires, 29/VI/00”

[250] SICA, Dante, en nota: El problema no es China, es el Mercosur; disponible en el sitio: http://201.212.10.176/web/content/show/674788/el-problema-no-es-china--es-el-mercosur(consulta: 07/08/17)

[251] Ver: MURILLO, Jorge Raúl, “América Latina: ¿Hacia dónde? En torno a las estrategias de integración regional a comienzos del siglo XXI”, en “Investigación y Docencia”, N° 50,  Rosario, Fundación para las Investigaciones Jurídicas, 2015, págs. 127/162.

[252] Conforme se señala en el propio sitio web de la Alianza del Pacífico; en especial, la página del sitio-web: https://alianzapacifico.net/?wpdmdl=4441 (fecha de consulta 07/08/17)

[253] La cursiva es nuestra.

[254] Ver: ALIANZA DEL PACÍFICO; en especial, la página del sitio-web: https://alianzapacifico.net/?wpdmdl=4441 (fecha de consulta 07/08/17)

[255] Conf. ALIANZA DEL PACÍFICO; sitio-web: https://alianzapacifico.net/que-es-la-alianza/#valor-estrategico (fecha de consulta 07/08/17). La cursiva es nuestra.

[256] UGARTECHE, Oscar, en: JUSTO, Marcelo,” La Alianza del Pacífico y el futuro de América Latina”, en: “BBC Mundo”, sábado 21 de junio de 2014; disponible en el sitio web: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/06/140620_cumbre_alianza_pacifico_msd(fecha de consulta 07/08/17)

[257] Ver GRANADOS, Ulises, “México y el Acuerdo de Asociación Transpacífico –TPP-: oportunidades y retos”, en Revista “Análisis”, enero – abril 2014, págs. 55-76.

[258] Conf.: CARCIOFI, Ricardo y CAMPOS, Rosario, “Un paso más en la aproximación Mercosur – Alianza del Pacífico”, en “Alquimias económicas”, 02/06/17; disponible en el sitio:https://alquimiaseconomicas.com/2017/06/02/un-paso-mas-en-la-aproximacion-mercosur-alianza-del-pacifico/

[259]Ibídem

[260]Conf. CAETANO, Gerardo, “Entrevista…”

Entrevista realizada en el diario Caetano.

[261]Conf.: CARCIOFI, Ricardo y CAMPOS, Rosario, “Un paso más …”

[262] Conf.: CEPAL, “La Alianza del Pacífico y el Mercosur: Hacia la convergencia en la diversidad”, Santiago de Chile, Naciones Unidas, 2014; pág. 70.

[263] Conf.: CARCIOFI, Ricardo y CAMPOS, Rosario, “Un paso más …”

[264]Ver: Ibídem

[265] Remitimos a: CEPAL, “La Alianza del Pacífico y el Mercosur…” y, asimismo, a: “Seminario “MERCOSUR-Alianza del Pacífico. Una agenda positiva para la integración” que tuvo lugar en Mendoza, Argentina, en fecha 19 de julio de 2017, en el marco de la Cumbre del Mercosur y Estados Asociados; disponible en el sitio: http://conexionintal.iadb.org/2017/08/02/seminario-mercosur-alianza-del-pacifico/.

[266] Conf.: CANCILLERÍA, República Argentina, “Información para la Prensa N°119/17. 07/04/17. Reunion Ministerial Mercosur-Alianza del Pacífico. Comunicado conjunto” y “Hoja de Ruta”; disponible en el sitio:http://www.cancilleria.gob.ar/reunion-ministerial-mercosur-alianza-del-pacifico-comunicado-conjunto

[267] Naturalmente, un estudio profundo del tema excede este trabajo; sin embargo, entendemos necesaria una mínima aproximación.

[268]LARRAÍN, Jorge, “El concepto de identidad”, en “Revista FAMECOS”, Nº 21, agosto 2003, Porto Alegre; págs. 30-42.

[269] Conf. ibídem.

[270] Un tema que hemos abordado con mayor profundidad en: MACK, Adriana H. y MURILLO, Jorge Raúl, “La integración regional en América Latina en las últimas décadas: Etapas, paradigmas, modelos de desarrollo y derecho”, en: DELANNOY, Solange, MACK, Adriana y VIÑALS; Fernando (Comp.), “XIII Congreso Nacional de Derecho Político: La política y el derecho en el bicentenario de la independencia”, Asociación Argentina de Derecho Político (AADP), septiembre de 2016, y también en: MURILLO, Jorge Raúl, “La encrucijada existencial en ‘el jardín de los senderos que se bifurcan’. Algunas reflexiones al transcurrir un cuarto de siglo del Mercosur”, en: CIURO CALDANI, M. y Otros (Directores), “25 años del Tratado de Asunción” (E-book), IJ Editores, 2016; disponible en: http://www.ijeditores.com.ar/index.php?option=publicacion&idpublicacion=177. Parte de las ideas expresadas en este punto siguen lineamientos de dichas producciones. Igualmente, cabe aclarar que, en general y para las primeras tres etapas, coincidimos con la periodización/caracterización de BOTTO, Mercedes Isabel, “¿Qué nos enseñan los 20 años del Mercosur?”, en Revista “Nueva Sociedad”, Nº 232, marzo-abril 2011, Buenos Aires; págs. 17-25

[271]Declaración de Foz de Iguazú del 30 de noviembre de 1985, punto 8; suscripta por el presidente argentino Raúl Alfonsín junto a su par de la República Federativa del Brasil, José Sarney. La cursiva nos pertenece.

[272] Conf. MURILLO, Jorge Raúl, “La encrucijada existencial…”

[273] Conf. BOTTO, Mercedes Isbael, op. cit.

[274]Vide MURILLO, Jorge Raúl,“La encrucijada existencial…”

[275] Conf. BOTTO, Mercedes Isbael, op. cit.

[276]   En este sentido, no deja de asombrar que en el momento que el bloque alcanzaba su época dorada, entre 1995-97, Argentina evidenciaba (1997/98) resultados alarmantes: casi el 35% de la población se encuentra por debajo de la llamada línea de pobreza y el 9,9% vive en la indigencia (A mayor abundamiento, remitimos a: HAEDUCK, Lee, “Poverty and IncomeDistribution in Argentina Patterns and Changes”, en: WORLD BANK, “Argentina Poor People in a Rich Country. Background Papers”, Vol. II, Report Nº 19992-AR, The World Bank, Abril del 2000; págs. 1-59. Vertambién, sobre la “épocadorada” de Mercosur: BOUZAS, Roberto, DA MOTTA VEIGA, Pedro y TORRENT, Ramón, “In-depth analysis of Mercosur integration, its prospectives and the effects thereof on the market access of EU goods, services and investment”, Observatorio de la Globalización, Universidad de Barcelona, Noviembre de 2002. Disponible en: www.ub.es/obsglob).

[277]A mayor abundamiento sobre el particular, consultar, entre otros, a: LAZZARI, Ricardo y RAPOPORT, Mario, “Notas sobre el endeudamiento externo en Argentina y Brasil: neoliberalismo y crisis”, en “Ciclos”, Año XXI, Vol. XX, N° 39-40, año 2011-2012; págs. 193-218.

[278] Conf. GIACCAGLIA, Clarisa, “Argentina y Brasil: la búsqueda de autonomía en el escenario internacional. ¿Autonomía solidaria o solitaria?”, en: LECHINI, Gladys, KLAGSBRUNN, Victor y GONÇALVES, Williams (Organizadores/compiladores), “‘Argentina y Brasil.  Venciendo preconceptos.’ Las variadas aristas de una concepción estratégica / ‘Argentina e Brasil. Vencendo os preconceitos.’ As váriasarestas de umaconcepção estratégica”, Río de Janeiro, Revan, 2009; págs. 67-90.

[279] Para una primera aproximación sobre este período, remitimos a: MACK, Adriana H. y MURILLO, Jorge Raúl, op. cit.

[280]TRIBUNAL PERMANENTE DE REVISIÓN del Mercosur, “Laudo Nº 01/2007 por solicitud de pronunciamiento sobre exceso en la aplicación de medidas compensatorias - Controversia entre Uruguay y Argentina sobre ‘Prohibición de importación de neumáticos remoldeados procedentes del Uruguay’”, Asunción, Paraguay, 08/06/17.

Disponible en:http://www.mercosur.int/innovaportal/v/375/2/innova.front/laudos (fecha de consulta: 07/08/17). La cursiva es nuestra.

[281] Correspondería agregar la vía comunitaria, que no descartamos como objetivo estratégico de largo plazo; aunque, de realización imposible en el mediano plazo.

[282] Consultar, entre otros: SOLARI, Pablo, “El Mercosur fue”, en “El Observador”, 14/03/12, disponible en: http://www.elobservador.com.uy/el-mercosur-fue-n220497; asimismo, y hace ya varios años: TOURAINE, Alain, “El Mercosur terminó y el ALCA es inevitable”,  en Diario “ABC” de Paraguay, 16/09/02, disponible en:http://www.abc.com.py/edicion-impresa/internacionales/el-mercosur-termino-y-el-alca-es-inevitable-sostiene-alain-touraine-663140.html(consulta: 07/08/17)

[283] MALAMUD, Andrés, “El Mercosur: misión cumplida”, en “Revista SAAP”, Vol. 7, Nº 2, noviembre 2013; págs. 275-282.

[284]Ibídem.

[285] HIRST, Mónica, “Venezuela cambiará el equilibrio del Mercosur”, en Diario Clarín del 16 de julio de 2006. Ver, asimismo,:MURILLO, Jorge Raúl, “¿Hay un futuro …?”

[286] Conf. MARCHINI, Jorge,op. cit.

[287] GUIMARAES, Pinheiro Samuel,op. cit.

[288] Conf. FERRER, Aldo, “El Mercosur en un mundo global”, en CLEMENTI, Hebe (comp.), “La dimensión cultural del Mercosur”, 1ª ed. 1ª reimp., Buenos Aires, Centro de Estudios Avanzados/Oficina de Publicaciones del Ciclo Básico Común/Universidad de Buenos Aires, 1997; págs. 11-26

[289] PEÑA, Félix, “¿UNA NUEVA ETAPA DEL MERCOSUR Y DE SU RELACIÓN CON LA UE?
Los requerimientos de liderazgo y de inteligencia metodológica que se plantean”, en: “Newsletter sobre relaciones comerciales internacionales”, febrero de 2016; disponible en: http://www.felixpena.com.ar/

[290] Conf. Ibídem

[291] Ver: Entrevista a Gerardo CAETANO en nota titulada: “Que vuelve el tren”, 17/10/16; disponible en:https://ladiaria.com.uy/articulo/2016/10/que-vuelve-el-tren/

Entrevista realizada en el diario Caetano.

[292] A todo evento, consultar: GOLDSCHMIDT, Werner, “Introducción filosófica al derecho….”

[293] A todo evento, consultar: FERRER, Aldo, “El éxito del Mercosur posible”, en “Revista de Economía Política”, vol. 27, nº 1 (105), enero-marzo de 2007; págs. 147-156.

[294]Entre otras:

i) económico-comerciales:desarrollar una preferencia arancelaria latinoamericana y caribeña; profundizar y modernizar el Convenio de Créditos Recíprocos de ALADI; elaborar un programa defacilitación del comercio (por ejemplo, con la digitalización de los trámites asociados al comercio); permitir la acumulación de origen (que ya existe entre los miembros del Mercosur); implementar una base de datos en la cual se registren las normas y reglamentos técnicos aplicables a la importación de mercancías;

ii) productivas:afianzar y fomentar cadenas de valor regionales y subregionales; diversificar la producción; aumentar la infraestructura para la integración física del transporte, las telecomunicaciones y la integración fronteriza; acelerar la convergencia de los sistemas de regulación y control del tráfico (multimodal, carretero, aéreo, marítimo-portuario, fluvial y ferroviario);

iii) sociales:elaborar una agenda estratégica de acción regional e integral de políticas públicas en materia social;impulsar la participación activa de la sociedad civil en el proceso de integración;

iv) culturales: incentivar el desarrollo de industrias creativas y de integración cultural; apoyar a la innovación, la ciencia y la educación; fomentar una mayor movilidad de personas, particularmente, en el área educativa;

v) de energía y medio ambiente: considerar los lineamientos de la Estrategia Energética Suramericana; elaborar un proyecto de agenda ambiental regional.

(Conf.: CEPAL, “La Alianza del Pacífico y el Mercosur: Hacia la convergencia en la diversidad”, Santiago de Chile, Naciones Unidas, 2014; pág. 70 y ss.)

[295]Conf. MURILLO, Jorge Raúl, “América Latina…”

[296] Conf. GUIMARÃES, Samuel Pinheiro, op. cit.

[297]KUWAYAMA, Mikio y ROSALES, Osvaldo, “China y América Latina y el Caribe: Hacia una relación económica y comercial estratégica”, Santiago de Chile, CEPAL/Naciones Unidas, marzo de 2012, pág. 72.

[298] BIZZOZERO REVELEZ, Lincoln, “El Mercosur en sus 26 años: patrimonio, aprendizajes, opciones y perspectivas”, en “Revista Parlasur”, N° 10, 2017; págs.. 14/15.

[299] A todo evento, consultar: FERRER, Aldo, “El éxito del Mercosur posible”, en “Revista de Economía Política”, vol. 27, nº 1 (105), janeiro-março/2007; págs. 147-156

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